
Ejem. Hoy toca adentrarse un poco más, en un terreno quizá complicado de entender.
Hoy propongo que te agarres a mi mano y demos un paseo por tu subconsciente y el terreno abstracto de tu cerebro. Prepárate para hacer un viaje alucinante. Si es tu primera vez, cuando termines de escribir, cuando hagas la primera conexión vas a llorar de felicidad: porque no sabías que tenías dentro de ti eso.
Yo sigo llorando cada vez que lo hago.
5.-¿Por qué los escritores nos enganchamos tanto a la escritura?
¿Sabes a lo que se refieren los “escritores de verdad” cuando dicen “¡Hoy he escrito!” con los ojos brillantes, como si acabaran de practicar el sexo con diez top-models a la vez? Por el estado en que nos deja lo que te voy a contar hoy
Te lo voy a explicar y espero conseguir lo vivas tú también. Espero explicarme bien y no perderte, que puedas seguirme. Si hay algo que no entiendas, me lo preguntas en los comentarios. Si eres buena persona, te contestaré.
El proceso de crear el esqueleto de tu novela (ver los dos post anteriores) dura, como menos, uno o dos meses.
Vete a trabajar o haz las cosas de subhumano que haces en tu día a día.
Tu cabeza seguirá trabajando sola, todo el día: bueno, sólo en caso de que le hayas dado la orden de “vamos a trabajar DE VERDAD en esta novela”.
Trabaja en tus cosas, gánate el pan: mira como te mira la gente ¡Qué tontos! No saben que tu cabeza está escribiendo una novela, se creen que eres un subhumano más. No saben de tu traición. A lo mejor no notas nada dentro de tu cabeza, pero te aseguro que tienes un cerebro y que está trabajando en la novela.
De vez en cuando, únete a tu subconsciente, servirá para avivar su fuego, pregúntale:
—”¿Qué recuerdo escribo hoy que vaya unido y que explique el capítulo que escribí con el primer post de esta guia que tan amablemente nos está escribiendo Rafa y al que ni siquiera le he comprado un libro?”
Piensa, deja a la cabeza funcionando, y cuando lo hayas hallado, deja de trabajar (si puedes, si no al llegar a casa) y lo escribes: brevemente, a lo indio o a lo Twitter. Con acciones y diálogos. Pero sin obligarte a escribir como un gran escritor. Recuerda que esas hojas no las va a ver nadie. Sólo escribe ese nuevo capítulo que va del punto “tal” al “cual”.
Un momento “¿Cuándo lo hayas hallado?”. No. Tienes como plazo hasta que llegues a casa por la noche. Si no lo has hallado, eso es lo que crees tú. Tu cabeza lo tiene, pero no te lo ha revelado. Si no te lo ha permitido “ver” te toca sentarte frente a tu teclado nada más llegues a casa, antes de cenar o comer nada. Cuando mejor se hacen estas cosas es con algo de hambre: porque tienes prisa por terminar para comer. Para escribir hay que sentir hambre. Y cuando hayas terminado de escribir: entonces mereces comer, no antes. Con la barriga llena no se escribe, se duerme. O te masturbas. Da igual que tengas dinero y comida suficiente en la nevera como para pasar 1.000 inviernos. Escribe pasando hambre. Cuando termines de escribir: el premio: zampa.
No esperes a sentarte NUNCA teniendo todo el capítulo y respuestas en la cabeza. Tu cabeza es mucho más grande de lo que crees. No me refiero al diámetro, cabezón. ¿Sabes los ordenadores de la NASA? ¡Una mierda frente a la potencia de tu cabeza! Quizá no lo sepas, chico/a pero tienes una cabeza super poderosa. Tan sólo necesitas, previamente a sentarte a escribir, haber dejado funcionando tu cabeza pensando en ese momento, en ese capítulo, todo el día.
Te sientas.
Y escribes.
Para conectarte con tu cabeza, con esa gran cabeza: con tu subconsciente que lleva todo el día trabajando en la novela lo haces así:
6.-¿Cómo hacer el viaje alucinante?
1.-Te olvidas de dónde estás, de lo que te rodea, del niño que estás cuidando o de la tele que suena a toda hostia o de lo que tienes que hacer luego en el trabajo, de tu jefe que es un subnormal o de esa compañera de trabajo a la que te apetece penetrar violentamente. Ahora estás, chaval, frente a una hoja en blanco. Y vas a flipar.
2.-Ya sabes el día o el momento de tu vida que vas a plasmar en papel. Así que comienza a escribir a toda velocidad. Es muy importante, para que conectes con tu subconsciente, lo de que escribas a toda velocidad, saltándote letras impunemente y cometiendo todas las faltas de ortografía que te salen del horto. No mires lo que estás escribiendo en la pantalla. Te diría que no pienses, pero realmente estás pensando más profundamente que nunca, sólo que con el automático. Escribe a todo meter, como si fueras un negro al que persiguen en una carrera del KKK, escribe mirando sólo el teclado, nunca a la pantalla o al folio: a toda velocidad, casi sin pensar.
3.-Si te resulta complicado empezar las frases, empezar a escribir, hazlo con pronombres. Es decir. Empieza tus escritos siempre así:
“Ella hizo esto. ÉL hizo. Ella dijo. Yo dije.”
Escribe pensando en el espacio-tiempo. Comienza diciendo en qué sitio estás. Y qué hora. Puede que te ayude para arrancar y centrarte. Luego, te sueltas.
Son acciones lo que te pido escribas… pero al conectarte con el subconsciente OLVÍDAME: OLVIDA TODO LO QUE BUENAMENTE HE QUERIDO ACONSEJARTE: irremediablemente, también te van a salir pensamientos: escríbelos también, déjalos fluir y que te desvíen del camino. Escribe a todo meter: el subconsciente es más sabio y más rápido que tú. Si te está contando algo por algo será. Tú no sabes por qué. Él sí. Dios mío, a lo mejor te esta dictando otra novela totalmente distinta ¡No le discutas! Había otra novela en la lista de espera ante de la que planeabas escribir. Déjala que salga. Por Dios, no pares de escribir a toda velocidad: todo los pensamientos que se te están pasando por la cabeza. No se te ocurra pensar si son buenos o no, si este chiste que te acaba de decir el subconsciente que escribas es gracioso o no, si esto que estás escribiendo ahora no pega nada o no es lo que tú pensabas escribir. Lo que sea que te está dictando el subconsciente, lo que sea que escuchas dentro de tu cabeza, lo escribes. No pares. ACELERA. ESCRIBE MÁS RÁPIDO. No estás loco por escribir las cosas que estás escribiendo. No. ¿Sabes lo que eres? Un genio. Estás contactando con tu genio.
Escribe hasta que el subconsciente diga:
—”¡Basta!, ¡Estoy agotado!”
No hagas caso a tu cuerpo que te pide comida, sólo a tu subconsciente.
Ahora lee todo lo que has escrito. Habrá un montón de cosas que no necesitas para contar tu historia, otras sí. Borra lo que no es necesario y ordena con lógica todo eso que has vomitado inconscientemente. Hazlo por encima, despreocupado por la inmortalidad de tus páginas. Siguen siendo borradores, páginas que no va a leer nadie.
Ya tienes un nuevo capítulo de tu novela.
Quizá la conexión con tu subconsciente y con tu genio no suceda la primera vez que lo intentes. Será sólo por falta de práctica o porque no consigues relajarte lo suficiente y dejar fluir la voz del genio. Quizá porque no quieres que tu subconsciente salga. Quizás tienes miedo a él ¿Por qué? Vete al psicólogo si lo crees necesario. Cúrate.
Trabaja en ello. Recuerda que lo que estás escribiendo ahora mismo no lo va a leer NADIE.
(Bueno, hasta que lo imprimas y se convierta en un “best seller”, entonces lo va a querer leer todo el mundo).