EZCRITOR.com

Escribo libros para ti

9 años siendo el Ezcritor.

9-anos-ezcritor

¿Sientes mi fuerza? ¡Siente mi fuerza!

El tiempo pone a cada uno en su lugar. A mí, a los 41 años me ha puesto con 6 libros publicados (pronto 7) y pudiendo vivir exclusivamente de mis lectores. ¡Desde el 2006 viviendo de escribir! En abril del próximo año haré 10 años de EZCRITOR. Si eres lector veterano de este blog recordarás cuando la gente me acusaba de no ser escritor, de sólo vender humo. Si hecho la vista un poco más atrás recuerdo cuando la gente me decía que nunca podría vivir de escribir, que eso era imposible. Aún hoy, cuando alguien me pregunta a qué me dedico y le digo que “a escribir novelas” me miran con admiración. Realmente me da pena que sea tan difícil e increíble poder vivir de escribir en estos tiempos.

En España no hay mucha gente que lo consiga, creo, que por dos motivos principalmente:

1.-Son muy aburridos escribiendo.
2.-Ceden sus obras a editoriales. Las editoriales están muertas. Dar tu libro a una editorial es un sinsentido. No vas a ganar nada de dinero. A no ser que seas Belén Esteban o un autor famoso, confía en la autoedición.

Me queda muchos objetivos que conseguir, muchas metas y preocupaciones que vencer porque no me dejan dormir. Para nada me siento un triunfador, sino un currante. Pero hoy me ha dado por mirar para atrás para fortalecerme. Sinceramente, creo que lo más difícil ya lo he conseguido. Lo más difícil fue conseguir encontrar mi voz literaria y conseguir vivir de ella. Incluso me he convertido en el escritor favorito de cientos de personas.

Lo más difícil fue no hacer caso a las voces de “no lo vas a conseguir” o la típica de “sólo viven de escribir los que tienen padrinos”. Vosotros me conocéis. Por no tener, no tengo ni padres ni familia. Sólo son mis lectores los que hacen que esto continué. Mis lectores hacen que yo sea IMPARABLE.

Lo más difícil fue no perder la fe que tenía en mi mismo: en que iba a conseguir mi objetivo. Día tras día he estado aquí y ahí: frente el teclado.

La realidad es que si sigues, cabezudo, un camino llegas a la meta. Puede ser que llegues cojo y pobre o en un Ferrari y con dos rubias. Pero llegas.

SONMIOS  Recuerdo, con ilusión, mi primer sueldo de escritor. Me lo dio el jurado que me galardonó como el mejor bloguer del año en 2005 y Arsenio Escolar, que también fue la primera persona que me dio una oportunidad en el mundo audiovisual. Tras irme de “20 minutos”, agotado de muchas cosas, tuve que volver a hacer oídos sordos a los trolls que aseguraban que no seguiría viviendo de escribir, que no sobreviviría a mi marcha de “20 minutos”. Nunca quise ser un parásito de “20 minutos”, ni tratar de acomodarme allí por años. Siempre tuve confianza en mi talento, que seguiría adelante. Me fui de allí sin plan B y la verdad es que me lo he pasado de puta madre derrotando a todos los inconvenientes. Nada ha podido conmigo. Aquí sigo ¿no lo ves?

 No me arrepiento de haberme marchado de 20 minutos. De lo único que me arrepiento es —echando la vista como empresario no como artista— de no haber sacado los “Diarios secretos de sexo y libertad” cuando trabajaba para ellos, cuando me ponían en portada todas las semanas. Si ahora con unos 1.000-2.000 lectores de media diaria he vendido casi 5.000 libros, imagino que cuando tenía 7.000-14.000 lectores diarios, hubiera vendido cantidades increíbles.

Pero yo, en aquella época, no tenía la cabeza tan bien amueblada que tengo ahora. Es genial: el cuerpo envejece pero la mente sólo se hace más sabia.

Siempre he despreciado el dinero: es lo que menos me gusta de la vida. Para mí el dinero es una cadena que me hace recordar que soy un esclavo: que tengo que pagar al Señor Feudal por vivir. Sueño con el día que pueda comprar esa cadena, mi mente sea totalmente libre y pueda ser yo quien ayude a otras personas y artistas prometedores —como unos pocos lectores hacen conmigo— pero sueño, aún más, en conseguir el libro definitivo, ese libro que todo el mundo querría leer y tener. Sueño con conseguir escribir el libro más vendido de todos los tiempos ¿Por qué no puedo conseguirlo?. Sueño con crear personajes que se conviertan en iconos y sueño con escribir y dirigir películas inmortales. Esas son mis metas en la actualidad. Sé que son difíciles, mucho, pero ya sabéis que tengo fe en mí: no escucho a los que dicen que “no se puede” o “sólo lo conseguirás teniendo padrinos”. Tengo mi podrida imaginación a pleno rendimiento, mi teclado y a ti, lector, que espero sigas apoyándome.

Gracias.

No lo llames Superman cuando es un Supersádico (desenmascarando a Superman)

Superman-Supersadico

Superman llegó a casa y le pidió a Lois Lane que le hiciera una mamada. Cuando estaba a punto de correrse la levantó y se la folló a lo bestia, con su super polla. Lois Lane tuvo 23 orgasmos seguidos y, cuando Superman decidió sacarla para correrse sobre su cara, Lois Lane no dudó en buscar el semen con sus manos y metérselo en su boca. Estaba encantada con su supernovio. Era el mejor.

Mientras me la chupabas —dijo Superman— escuché con mi super oído que una madre drogada empezaba a ahogar a sus bebés en la bañera. Pude salvarlos, pero me la estabas chupando tan bien… Luego escuché a un tren que iba a descarrilar, 157 muertos. Pero preferí follarte a 4 patas. Y ahora, mismo, preferí contarte todo esto en lugar de evitar 12 violaciones y 5 accidentes de trabajo mortales.

Lois Lane no supo qué decir. Se sentía culpable por todas esas muertes.

Por ello —prosiguió a Superman— ahora pasaré toda la tarde y lo que me queda de noche salvando a gente por todo el planeta. Aunque no sean estadounidenses.

¿Te llevas el iPhone para que pueda llamarte? —preguntó Lois.

No puedo llevar el iPhone. Se me desintegraría cuando volara a supervelocidad. Volveré mañana. Recupérate de lo de hoy porque mañana te daré triple caña, nena.

Salió volando de la casa de Lois Lane y, mientras volaba, Superman pensó lo bien que se lo montaba. Los humanos eran tontos, su padre tenía razón. Ese planeta era perfecto para él. Salvaba a 5 ó 6 personas a la semana, eso le creaba una gran fama de superhéroe y baluarte de la justicia. Salvar a esas personas no le llevaba ni 20 minutos. Extrañamente, nadie se preguntaba nunca por qué no salvaba a más gente. Con salvar a 5 ó 6 subnormales a la semana tenían suficiente, todo el mundo le alababa. Nadie se preguntaba nunca, por qué escuchaba sólo esas llamadas de ayuda y no los cientos de gritos de socorro que suceden a cada rato, por todo el mundo. El resto del día se lo pasaba follando con el millón de amantes que tenía repartidas por el mundo. A todas les decía lo mismo: que no podían hacer pública su relación sentimental por culpa de los supermalvados.

Podrían tomarla contigo y matarte —les explicaba—. Tenemos que mantener lo nuestro en secreto.

Ahora, Superman se iba a supervelocidad a Italia. Allí le esperaba su novia italiana: una que tenía unas tetas de infarto. Tras ella, le tocaría el turno a su novia nigeriana: la que mejor la chupaba de todo el planeta. Y, después, a una filipina, luego a una española, una alemana, etc. Superman no deseaba tener hijos. Así que, después de follarse a sus novias, con su supervista, veía si alguno de sus espermatozoides había llegado al óvulo y, si era así, los eliminaba con sus rayos X sin que la chica pudiera advertirlo.

Todo el mundo piensa que mi uniforme es el de un superhéroe—pensó con una sonrisa Superman— pero realmente es el de un superfollador.

Hans Andersen contra Charles Dickens.

charles-dickens-andersen

Como suelo escribir historias ficticias de personalidades famosas en este blog, aviso que esta que viene a continuación no lo es.

No sé si conocéis la no muy conocida historia que une en espacio y tiempo a dos mitos de la literatura: el increíble Charles Dickens autor de obras tan importantes en la historia de la literatura como “Grandes esperanzas” , “Oliver Twist” o “Cuento de Navidad” y el no menos prodigioso Hans Christian Andersen, autor de obras no menos inmortales como “El patito feo”, “La sirenita” o “El traje nuevo del emperador”. He buscado por internet y no veo que a nadie le haya interesado escribir sobre el tema en español, así que aquí está el ezcritor para enriquecer el internet hispano culturalmente.

Espero que, algún día, se haga una película sobre este momento mítico y patético de la historia de la literatura. Creo que saldría una película muy divertida.

La historia es algo vergonzosa para las dos partes. Aunque quizá más por parte de Dickens, que a mi juicio queda retratado como un falso y un maleducado que por la parte de Hans, que queda retratado como un pesado y un caradura, pero simpático y tierno. También he de advertir que quizás la historia está desvirtuada pues sólo conocemos la versión de Dickens por algunas cartas que escribió a sus amigos.

El asunto comenzó en 1857, en plena época victoriana. Charles Dickens irrumpió en una librería de Inglaterra, en la que Hans, que era danés y que estaba de visita, firmaba ejemplares de sus libros infantiles.

“¡Tengo que ver a Andersen!” —gritó entusiasmado Charles Dickens.

Charles le regaló, dedicada, una colección completa de todos sus libros y le pidió que cuando regresara a Inglaterra se quedara en su casa. De regreso a Dinamarca, Hans contó a todos sus conocidos que había encontrado en Charles Dickens a un gran amigo y admirador de su obra , “el más grande escritor de nuestro tiempo”, añadía siempre.

Un día, Hans decide aceptar el ofrecimiento que le hizo su supuesto amigo diez años atrás y autoinvitarse a quedarse en la casa de Charles Dickens. Le escribe anunciándole su inminente llegada a Inglaterra, asegurándole que le molestará lo menos posible y que se quedará en su casa solo por 2 semanas. Durante todo ese tiempo no se habían escrito más que una o dos veces. Charles leía las cartas “extrañas” que Hans le enviaba y se las contestaba de la forma más fría y tarde posible. Más adelante,  si seguis leyendo este post, en una conversación que transcribe Charles, podréis haceros una ídea sobre cómo serían esas cartas. Pese a lo raro que Hans le parecía, Charles no se negó a hospedarlo aunque le molestaba sobremanera la visita por inoportuna: Charles estaba a punto de decirle a su esposa que quería divorciarse, pues él tenía una amante. La visita del danés excéntrico y bisexual le obligó a posponer esa conversación crucial.

Cuando Hans llega a la casa de Dickens, Dickens no estaba: se había marchado a Londres con su todavía esposa para no coincidir con Hans en su propia casa. Hans solo encuentra a los hijos del inglés: una tropa de niños mimados y maleducados que comenzaron a reírse de lo afeminado y extraño que les resultaba el danés y a ridiculizar los cuentos infantiles que le habían dado la fama. También lo agarraron, aterrorizándole: le aseguraban que le iban a tirar por la ventana.  Ante tal recibimiento, se puso a llorar, tirado sobre el césped. Hay que especificar que Hans era un tipo bajito y enclenque.

Contra todo pronóstico, Hans decidió no irse de la casa de Dickens, sino ¿vengarse? o ¿ignorar la realidad?. Si en principio iba a quedarse sólo 2 semanas, decidió quedarse 5. Cada mañana gemía hasta que una de las hijas de Dickens viniera a afeitarle. Hay que señalar que Hans, a pesar de su gran éxito como escritor, nunca tuvo casa propia: durante toda su vida vivió como invitado en la casa de otras personas. Estaba acostumbrado a permanecer en las grandes casas de la gente rica, con 50 habitaciones o más, y vivir la vida de un invitado de honor.

Cuando Charles no tuvo otra que regresar comprendió que Hans no era un tipo de este mundo. Hasta escribió supuestas conversaciones surrealistas que mantuvo con él durante su estancia en la casa. A continuación, una de ellas. Situación:  en mitad de la noche Hans despierta al matrimonio Dickens. A mí me recuerda a las conversaciones de Epi y Blas. Estoy seguro que Jim Henson se inspiró en Hans y Charles para crear esos personajes.

—¿Estás despierto, Charles?
—No lo estaba ¿Qué hora es?
—No lo sé. No puedo dormir.
—Bien. Trata de dormir un poco.
—¿Qué pasa si un pato está triste?
—No lo sé, Hans.
—¿Qué pasa si un pino de los que están fuera se siente solo?
—Estoy seguro que ese pino de fuera tiene un montón de amigos entre los pinos que le rodean.
—¿Y si este nunca hizo amigos? ¿Qué pasaría si todos los demás pinos fueron crueles con él y para colmo va a ser talado y convertido en leña? ¿O que la cruz en la que Cristo fue asesinado se hizo con un descendiente de ese pino?
—Yo no creo que los romanos utilizaran pinos para hacer cruces.
—¿Y que te parece si una cuchara se enamora de una caja de tabaco y nunca logran tocarse?
—Hans. Quizás esta conversación pueda a esperar a mañana, cuando estemos despiertos.
—Sí, por supuesto. Lo siento. Qué grosero soy.
—Todo está bien.
—¿Puedo dormir con usted y la señora Dicken? De esa manera le puedo preguntar todo esto en persona una vez que usted esté correctamente despierto.
—Por favor, no hagas eso.
—¡Oh! ¡No sería molestia para mí!

No es de extrañar que, cada mañana, un miembro de la familia de Dickens se encargara de dejarle un horario con la salida de trenes sobre su mesilla de noche, para que lo encontrara nada más despertarse. Ante esto, Hans decía que los trenes le causaban tristeza y que, cuando veía uno “les hablaba y acariciaba su vientre de metal agitado para consolar su espíritu encadenado”.

Cinco semanas después,  Hans por fin se marchó. Para celebrarlo y recordarlo, Charles Dickens escribió una nota que pegó en la puerta de la habitación en la que Hans se había hospedado:

“Hans Andersen durmió en este cuarto durante cinco semanas. A esta familia esas cinco semanas le parecieron siglos”.

Bastante molesto con Dios

ojosgallinas

Hoy salí a pasear por la montaña, con mi perra.

¿Qué estás demostrando con esto? —le pregunté a Dios¿Qué no hay que perseguir los sueños? ¿Para eso me pusiste sobre la faz de la tierra y me hiciste abrir un blog? ¿Ese es mi cometido? ¿Hacerle ver a la gente que lo que hay que hacer es vivir como un subhumano, esclavo de los jefes?

Le pregunté a Dios por qué se empeña en hacerme pobre a mí. Mira que le doy oportunidades reales para que el éxito me sonría: llevo años sin parar, escribiendo, terminando libros y proyectos, presentándolos.

Lo sé. He conseguido algunas cosas, no soy desagradecido ni ciego, pero lo que he conseguido no es suficiente. Los años pasan cada vez más rápido y yo sigo sin poder respirar tranquilamente por culpa de la falta del puto dinero.

Dios no contesta. Pero yo sé que él existe. No hay más que salir a pasear por la montaña para darse cuenta que la naturaleza es obra de un ser superior.

No creo en el dios cristiano ni el musulmán ni ninguna chorrada de esas. Creo en un Dios demasiado grande para ser cómo sale descrito en cualquier religión.

Dios —le dije— ¿Por qué no me dejas que tenga éxito con algo y deje de vivir cada día de mi vida pensando en el dinero que me falta para pagar una factura? ¿Sabes el tiempo que ocupa eso en mi cabeza? ¿De verdad que quieres que un humano se pase la vida así? Me gustaría que mi imaginación y sabiduría creciera, para eso necesito poder ocupar mi mente con otras cosas que no fuera cómo conseguir pagar una puta factura. Me gustaría desarrollar mi creatividad y tener dinero para levantar proyectos artísticos. Hay un montón de cosas que quiero hacer. Pero me tienes atado. Dame éxito. Me gustaría irme a vivir a EE.UU, en esa tierra hay más industria para los creativos que aquí. ¿Prefieres que me pase la vida preocupado por pagar facturas? ¿Qué más tengo que hacer para que el dinero me deje de dar el coñazo?

Algunas veces no tengo fuerzas para seguir. Siento que mi cuerpo se está haciendo transparente. Que en cualquier momento voy a desaparecer de la faz de la tierra: como si fuera un montón de polvo.

Yo pude ser un deportista de élite

ezcritor-loco

Tengo un lipoma gigante en la espalda y por fin me ha tocado turno en la SS para que me lo quiten. Bueno, el asunto está en proceso. Hoy fui a hacer las pruebas de la anestesia.

Estaba nervioso: el lipoma ha crecido tanto que quizá me lo tengan que quitar con anestesia general. Yo veía cómo iba creciendo y traté de juntar dinero para quitarmelo por lo privado, pero nunca lo conseguí. Es que no consigo reunir dinero ni para cortarme el pelo. Una de las cosas que me ha venido con la edad es que he ido subiendo en mi nivel de hipocondriaco. Desde que los de la SS me dijeron lo de la anestesia no paro de imaginar que me dormirán y que nunca despertaré.

Si muero, muñeca, —le digo a mi esposa— Por favor sigue vendiendo mis libros. Te dejo esa misión en herencia. No dejes que mis libros desaparezcan en la inmensidad del tiempo.
—No digas tonterías. No te va a pasar nada.
—Lo que tú digas, nena. Pero si muero, no llores demasiado por mí. Tú y mis lectores me habéis hecho feliz. Nunca alcancé la fama, pero sí conseguí ser un escritor con 6 libros auto publicados y totalmente libres. Gracias a ti conocí la estabilidad y el amor verdadero y pleno. Y la realización personal gracias a los lectores que me compraron los libros y me ayudaron. Creo que es suficiente ya para una vida. Dejo para la próxima hacer una película y tener un hijo gay.
—Bueno. Si mueres, nos veremos en la próxima vida. Aún nos quedan cosas por conseguir juntos.

Mi esposa dice eso porque una vez leímos un artículo que contaba las características de las parejas kármikas y resultó que nosotros somos una pareja kármika. Toma ya. Hemos estado juntos como pareja en, aunque sea, una vida pasada.

Las características que definen a las parejas kármikas son:

—Se parecen físicamente.
—Nada más conocerse se van a vivir juntos. Se casan y encajan rápidamente.
—Cuando se juntan cambian de residencia y cambian de amigos. Hacen borrón y cuenta nueva.
—Han tenido vidas parecidas.
—Una vez que se unen, comienzan a subir en sus profesiones.
—Las parejas kármikas no suelen tener hijos. Han regresado a la tierra para estar juntos y resolver algo que les quedó por resolver en sus vidas pasadas.
—Siempre llegan al orgasmo, cuando hacen el amor, al mismo tiempo.

Entré en la consulta y me atendió una enfermera muy seria y un doctor muy simpático.

Me hicieron unas pruebas físicas de resitencia y unas preguntas:

—¿Eres alérgico a algo?
—Sólo al PP
—¿Fumas?
—No.
—¿Bebes alcohol?
—No.
—Bueno, beberás aunque sea los fines de semana, ¿verdad?
—No. Hace más de tres años que no tomo alcohol.

Se formó un silencio de admiración en la consulta. ¿Acaso estaban ante un santo? Intuí que era la primera persona desde que se abrió el hospital que les decía eso. En España todo el mundo bebe. Me sentí mal por ser tan perfecto y tan anti español. Dejé de beber alcohol porque me nublaba la cabeza, no me dejaba escribir, concentrarme. Necesitaba estar al 100% de mis posibilidades, concentrado el 100% del tiempo que estoy despierto. Ese es uno de los secretos: así he conseguido publicar 6 librazos en 3 años y medio. He tenido que escribir tantos libros (y tengo que seguir escribiendo) para poder sobrevivir. No sólo estoy obligado a rellenar folios y folios sino que, además, esos folios tienen que estar de puta madre. Para conseguirlo he tenido que tener la cabeza limpia, funcionando como mil ordenadores de la NASA. Era el único modo de que mi esposa y yo pudiéramos vivir de mis libros sin ser famoso ni salir en ningún medio de comunicación importante: escribir perfectamente sin parar.

Mi único pecado es que estoy fuera de forma, fofo. No hago nada de deporte desde hace años. Me paso el día sentado en una silla, escribiendo e imaginando. Soy escritor —añadí.

Añadí eso porque estoy orgulloso de ser escritor. Si pudiera, iría gritando mi profesión por la calle, a todo el mundo. Cuando conozco a alguien no estoy tranquilo hasta que le digo que solo vivo de mis libros y de los mecenas que me apoyan y que tengo 6 novelas publicadas. Y ya, si las circustancias me lo permiten, añado que trabajé como asesor de guión en “Torrente 4”. Entonces, ya me quedo tranquilo y callado.

Vaya. Es una gran profesión —dijo el doctor con admiración— No como la mía, un trabajo tan mecánico…
Perdone —le dije— No estoy tan ciego para no saber que su trabajo es mucho más importante que el mío. Vosotros salváis y sanáis a la gente. Yo solo trato de entretener.

El doctor y la enfermera sonrieron. El doctor siguió mirando el resultado de las pruebas.

Pues podrías haber sido deportista—me dijo—. Tienes una complexión física perfecta para el deporte. No te preocupes, que no te tiene que pasar nada con la anestesia. Estás aprobado.

Salí de la consulta alegre. Lo de “estás aprobado” me recordó al colegio. Siempre mola que te digan “estás aprobado”. Da igual que hayas dejado el bachiller atrás. Luego me puse un poco triste. “Podrías” haber sido deportista, había dicho el doctor. “Podrías” es pasado. Ya nunca lo podré ser. En otra vida, en otra realidad paralela yo no estaría escribiendo este blog, ni sacándome fotos con los pantalones bajados y haciendo el subnormal para llamar la atención y me compres un libro: sino metiendo más goles que Messi y Ronaldo. Estoy seguro que hubiera sido un futbolista-escritor. Best seller. Cada vez que sacara un libro saldría en la portada del Marca. Todos esos anormales incultos con vidas de subhumanos que sólo viven —e incluso matan— por el fútbol y que no saben diferenciar “vaya” de “valla”  me comprarían un libro:

valla-mierda

Bueno: como tengo 41 años ya estaría retirado tras batir los records de máximo goleador en España y en Europa. Ahora sería entrenador tipo Mourinho (pero más gracioso y menos defensivo). En cambio, soy esto:

rafademente700

Necesito ayuda legal

ayudalegal

Si estoy masturbándome a solas en mi habitación y justo cuando no hay marcha atrás y voy a eyacular una chica que estaba escondida y sin hacer ruido debajo mi cama aparece y pone la boca justo en la punta de mi polla ¿Eso se cuenta como infidelidad? Es más: ¿Podría acusar a esa chica de violación aparte de allanamiento de morada? ‪#‎necesitoayudalegal‬

Una aventura sexual de soltero de Pablo Iglesias

aventuras-pablo-iglesias

Pablo Iglesias sale de la fiesta de la sede de “Podemos” en Andalucía, una casa semiderruida, okupada por unos perroflautas desde hace años. Las drogas están prohibidas aunque el olor a porro no abandona los rincones de la fiesta en ningún momento. La cerveza que se bebe vale 1 euro y se sirve en vasos de plástico reciclados: lo que se recaude con la bebida se donará, al final de la noche, a una plataforma antitaurina.

¡15 escaños! ¡15 escaños! —gritan algunos— ¡Es el comienzo del fin del bipartidismo!

Se hace camino al andar — repone Pablo Iglesias.

Pablo se muestra feliz y confiado por fuera pero por dentro su alma está hecha trizas. Hace sólo unas horas que ha publicado en las redes sociales el triste anuncio de que su relación amorosa con Tania Sánchez ha concluido:

14270666535643

Hace una hora que subió el estado al Facebook y ya le ha dado al “me gusta” más de 2.000 personas.

“¡Pero qué hija de punta es la gente!” —piensa Pablo Iglesias— “El día que se les mueran sus madres voy a ir yo a sus muros a darle al “me gusta”.

—“¿Y ahora qué?” —se dice a sí mismo.

—“¡La presidencia de España! ¡Acabar con la caspa!” —se contesta a sí mismo, psicótico: tratando de animarse.

—“¿Pero con quién follo cuando llegue a casa?” — se pregunta, angustiado.

A la salida de la sede hay un montón de chicas perroflautas, esperándole. Pablo sabe que sólo tiene que señalar con el dedo a una para llevársela a la cama. O a varias. De sobra sabe cómo se las gastan las perroflautas en el sexo: lo liberales que son, lo natural que lo ven.

Me las podría follar de 2 en 2. Incluso de 5 en 5 si quisiera y pudiera aguantar el olor que desprenden los pelos de sus sobacos pero entonces… lo echaría todo a perder. Sería el fin de “Podemos”. Sería un escándalo.

Una perroflauta se le acerca, se levanta la camisa y le pide que le firme un autógrafo en las tetas. Pablo rehúsa educadamente y, con una sonrisa, se sube a su bicicleta y se marcha pedaleando de la sede.

Por Dios, tengo 36 años —piensa— mi cuerpo me pide marcha… son solo las 2 de la madrugada… Voy a ser el candidato español a la presidencia que más pajas se ha hecho en la historia de la democracía española. Me tienen supervigilado. Si me follo a alguna, mañana estará la historia en la portada de cada periódico. Y seguro que, para colmo, los de “El País” me acusan de violación. Contente, Pablo. Contente… ¡Piensa en tu país! ¡No dejes que la caspa te destruya!

Pablo Iglesias pedalea con rábia, tratando de machacarse los testículos contra el sillín, para que el dolor detenga la erección que le ha provocado la perroflauta que acaba de enseñarle las tetas. Cuando llega al albergue de estudiantes donde pasará la noche no piensa en más que irse con su teléfono móvil marca española comprado en Alcampo y meterse en el baño. Allí buscará un buen vídeo porno en internet. Si puede ser, un vídeo porno español.

Sentado en el váter se dispone a masturbarse en silencio. Pero se detiene.

—“Seguro que me están vigilando. Seguro que el PP ha jakeado mi móvil y sacará a la luz qué páginas y con qué vídeos me masturbo. Seguro que los de “El País” me acusarán falsamente de masturbarme con vídeos en los que salen menores de edad. ¡Tengo que salir de este baño antes de que sea demasiado tarde para mi partido!”.

Sale del baño. Se acuesta en una de las literas del albergue. Se le ocurre una idea.

—Quizás si les contara mi problema a mis simpatizantes femeninas de la élite me ayudarían a solventarlo. Ellas sí que guardarían el secreto. Les conviene. Es por el bien de todos. ¡Es que si no me voy a volver loco!

Al día siguiente, de regreso a Madrid, con gran vergüenza y desde que se le presenta ocasión, Pablo le cuenta su plan a Monedero y a Errejón. La conversación transcurre en la sede de “Podemos” en Madrid: una antigua casa de crack rehabilitada por voluntarios.

Nos hacemos cargo —contestan—. Nosotros nos encargamos de hacerle llegar tu propuesta a la élite del partido.

—Gracias, amigos. Gracias. Pero decídselo sobre todo a Teresa Rodríguez. Esa supuesta foto suya en tetas que vuela por internet me está volviendo loco.

—Descuida. Les daremos tu número de teléfono a cada chica de la élite del partido que sea de confianza. El encuentro puede solventarse en los baños de esta sede. Lo que suceda en ese baño, no lo sabrá nunca nadie.

Benditos seáis, amigos.

—Tu nos apoyaste a nosotros cuanto estuvimos en problemas, amigo.

Pasan los días. Pablo no deja de mirar su teléfono. Ni un puto SMS. Ninguna chica de le élite quiere sacrificarse por el bien del partido.

—¡Voy a comenzar a echar semen por las orejas! —llora Pablo— ¡Por Dios! ¡Sólo tengo 36 años! ¡No me vais a dejar otra que tener que renunciar a mis principios e irme de putas!

De pronto, le llega un SMS al móvil. Número oculto. Pablo lo lee con nerviosismo:

“Te espero en los servicios. Esto no puede seguir así. Hemos de hacer un sacrificio los dos.”

Pablo corre hasta los servicios de la sede. Cuando abre la puerta se encuentra, dentro del baño, al máximo opositor del partido: Echenique. En la cabeza lleva una peluca rubia:

nueva-novia-de-pablo-iglesias

Y así fue como Iglesias y Echenique concluyeron con sus diferencias.

Mi primera foto digital

turistas

Año 2002. Yo trabajaba en una discoteca turística y me gustaba sacar fotos de todas las chicas a las que besaba o con las me acostaba. Cada semana besaba y les metía los dedos o el puño por el coño a unas 30 chicas. De esas 30, conseguía llevarme a mi apartamento a unas 2-5.

En el 2002 yo era relativamente guapo, pero bastante tonto. Ahora soy relativamente listo pero muy feo.

Como me daba vergüenza ir cada semana con un carrete a que me lo revelaran y que el de la tienda viera mi nueva colección de fotos íntimas decidí que era hora de comprar una de esas máquinas de fotos que todo el mundo que se preciara tenía. Cuando salieron las máquinas de fotos digitales era como los iPad ahora. Sólo la gente guay de verdad tiene uno (yo no tengo).

Además: sospechaba que el tipo que revelaba mis carretes se hacía pajas con mi material. Yo quería ser el primero en masturbarse con esas fotos. En aquellos años le daba mucha importancia a la pureza, a ser el primero. No me gustaban las chicas que habían estado con muchos chicos. Me daban miedo por las enfermedades que pudieran tener y por la competencia: yo no era muy experimentado en el sexo y sabía que iba a follármelas peor que los chicos que antes habían estado con ellas. Siempre quise ser el mejor. Nunca lo conseguí.

Con el tiempo me di cuenta que las chicas experimentadas eran mucho mejor compañía y más divertidas que las tontitas. Lo único malo de las chicas experimentadas: que cuando me corría en sus bocas sin avisar no ponían esa cara de asco y susto tan graciosa, sino que se lo tragaban como quien se traga una aspirina: sabiendo que es lo que toca y punto.

Recuerdo que me acompañó a comprar la cámara, al Media Mark, el argentino de los “Diarios secretos de sexo y libertad”. Yo, por aquel entonces, no sabía que iba a escribir ese libro que me convertiría en quien soy actualmente y que, la gran mayoría de las fotos que ilustran ese libro, iban a estar sacadas con la cámara que acababa de comprar. Andaba perdido por la vida, caminando a ciegas, viendo muchas cosas por primera vez y permitiendo que mi intuición tomara las desiciónes en lugar de mi experiencia en la vida, que era casi nula. Lo único que sabía es que quería vivir mi propia vida y ser escritor. No tenía ni idea de cómo conseguir ser escritor. La respuesta la tenía delante de mí y no me daba cuenta: lo único que tenía que hacer era ponerme a escribir lo que veía y sentía cada noche.

Al lado del Media Mark había una cafetería. Nos sentamos, pedimos algo y, con mucha emoción, saqué la cámara digital de su envoltorio. No recuerdo la marca. Sí que recuerdo que tenia 1,4 millones de megapíxeles ó 1,6 (nunca los conté uno a uno) y que funcionaba con esas pilas antiguas, con las que aún funcionan algunos mandos a distancia. Creo recordar que la cámara me costó 290 euros. El camarero, al ver mi cámara, se sorprendió mucho por el diseño. Y cuando le expliqué que las fotos que sacaba se podían ver inmediatamente en la pantalla, no me creyó. Así que le saqué esa foto que me hizo entrar, oficialmente, en la era digital:

miprimerafotodigital

Nota.- Con el tiempo salió esa encuesta tan famosa que reveló al mundo que todas las personas que han comprado una máquina de fotos digital recuerdan que la primera foto que tomarón con ella fue a un camarero. Y que por eso las palabras “camara” y “camarero” son tan parecidas.