Me voy a pasar toda la tarde tocándome los huevos.

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Me levanté a las 5 de la mañana, nervioso. Abrí el pdf de “El comedor de coños” y me volví a leer las 410 páginas de cabo a rabo ¿Os gustara? Es un libro raro. Mitad pornografía indignante, mitad telenovela retorcida. Encontré 7 erratas. Me volví loco. Hice las correcciones, volví a exportar el pdf en los parámetros indicados y escribí a la imprenta:

Si podéis cambiar estas tripas por las que os mandé ayer… pero sin retrasar el envío…

Pensé que me iban a mandar a la mierda. Pero para nada. A la hora me contestaron que ok, sin problemas. Los de la imprenta Ulzama son gente maravillosa. Gracias. También me dieron el presupuesto para la revista que estoy preparando. Será de 55 páginas, 20 de ellas en color. El tamaño será de 17×24 cm. Tapa de cartón. Me gustaría que el primer número saliera en septiembre. A ver si lo consigo. No va a ser la típica revista, va a ser una especie de monográfico-blog-revista de humor-sádica-obra de arte. Aún estoy pensando todo. La idea se me ocurrió hace unos días. Quiero hacer algo impactante.

Luego me puse a contestar emails de lectores y, sobre todo, me puse al día con los envíos de los libros. La semana pasada no hice envíos, me centré en terminar “El comedor de coños”. Hoy hice todas las dedicatorias y los envié a sus respectivos dueños.

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Entre todos ellos, el primer ejemplar de “20 Fucks” que se ha vendido. Lo ha comprado Daniel, un lector que me hace el honor de coleccionar todo lo que hago. Tiene hasta los periódicos de “20 Minutos” del día en que me dieron el premio. Por lectores como él no me rindo. Me daría una vergüenza enorme rendirme, decirle:

Mira, al final coge todas esas cosas en las que sale mi nombre y tíralas a la basura porque dejo la literatura y voy a centrar mi vida en convertirme en un gran comercial de Vodafone.

Hice la dedicatoria en inglés. Escribí lo que suelen escribir los “divos” de la literatura, cuando están cansados de dedicar libros. No es mi caso. Pero me hizo gracia dedicarle el libro de esa forma. Gracias Daniel por estar siempre ahí.

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Fui a Correos. La señora que siempre me atiende me dijo:

Vas a salir adelante.

Creo que lee mi blog, habrá leído que tras pagar las facturas de la imprenta y la que voy a pagar el lunes en Correos me he quedado casi a cero euros. No hay nada de que preocuparse. Claro que voy a seguir adelante. Siempre que trabajo y trabajo, lo hago. Sólo me ha ido mal cuando he vagueado o he dependido de terceras personas. Y ya nunca lo hago. Nunca me lo permito. Por eso creé mi propia editorial: para darme trabajo a mí mismo.

Mentira. Esta tarde voy a vaguear. Llevo 6 meses escribiendo como un loco. Hoy me planto. En cuanto termine de escribir este post, me voy a pegar un marathon de pelis: voy a ver la última de Stallone, otra de acción de Colin Farrell y una de humor de Jim Carrey junto al actor de “The Office” que no recuerdo ahora mismo como se llama. Y cuando termine, me voy a emborrachar con sidra “El Gobernador”, mi favorita.

Estoy tranquilo. He escrito una gran novela. Nada puede salir mal.

¡Hasta mañana!

Ya está

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Envié el libro a imprenta. Lo mandé por ftp y, cuando se completó la transferencia de archivos ¿Qué pasó? ¿Se encendió una luz? ¿Sentí una palmada de Dios en la espalda? ¿Me llegó un email diciendo: “¡FELICIDADES POR EL DURO TRABAJO!”? No. Nada.

Mi esposa estaba durmiendo. Mi perra estaba durmiendo. Todos vosotros estabais durmiendo.

Me levanté de la silla que ha aguantado mi culo desde hace 4 novelas y me fui al congelador: pillé un helado chiquitito que compró mi esposa de oferta y me lo comí sujetándolo por el palo, mirando por la ventana. Viendo llover. Aquí tampoco para de llover.

¿Para qué, Rafa? —me dije— ¿Para qué tanto curro? Vale, has escrito una novela de puta madre pero ¿A quién le importa? O quizá sólo sea de puta madre para ti.

Llevo 3 meses escribiendo de forma intensiva: encerrado en un cuarto, olvidando la vida que está ahí fuera. Es raro. Para plasmar los años en que viví mucho tengo que dejar de vivir mucho. Es como devolverle al dios del Tiempo la velocidad.

Mi cuarto libro. Me importa una mierda el éxito. Para mí el éxito es teneros a vosotros como lectores. Ver a mi esposa despertarse libre cada mañana y que Anais venga a lamerme los pies de vez en cuando. Con vosotros me da y me sobra para ser feliz, ya lo sabéis. Habitualmente, me llenáis de detalles y de amor. El otro día un querido lector llamado Bruno leyó en mi Facebook que andaba como un loco por el pueblo buscando un libro de Bukowski en el que narra su encuentro con John Fante. Me recorrí todo el pueblo pero aquí no hay una librería en condiciones. A los dos días lo recibí en casa, por sorpresa. Bruno me lo mandó sin decir nada. Gracias Bruno.

El fantástico relato de Bukowski-Fante lo leí el mismo día que el libro cayó en mis manos. El resto del libro lo he leído hoy. Es un recopilatorio de escritos que “el viejo indecente” fue publicando por aquí y allá, en periódicos o revistas en las que le pagaban por ello.

Una mierda la mayoría de relatos o artículos. Imagino que Bukowski escribió todo eso por pasta. Se nota que no tenía nada de lo que escribir y se repite una y otra vez con lo mismo: “mira qué duro y borracho soy, mira de donde salí, sólo yo sé de poesía”.

No le juzgo. Bukowski tenía que comer, como todo el mundo. Y querría comprarse cosas, como todo el mundo. Incluso tenía una esposa. Y la esposa también querría cosas. Además dejó escritos unos libros increíbles que le han convertido en el Rey de la literatura sucia. Todos les imitamos: como él imitaba a Fante.

Me recordó a mi época de bloguer en aquel periódico en el que trabajé casi 3 años. Casi 3 años y no publiqué ni un puto libro. Y me llamaba, sin vergüenza, escritor. Normal. Escribir por dinero, escribir con la nevera bien llena cada día, sin miedo a que el próximo mes esté vacía apaga mucho la fuerza que los escritores llevamos dentro ¿Para qué escribir un libro si ya escribí un post hoy? Nos vemos ahí, publicados, a veces en la portada, siendo leídos por miles de personas, recibiendo halagos sin parar de gente que sólo quiere que hables de ellos en tus posts o follarte. Eso es suficiente para un escritor vanidoso. Yo lo fui. Supongo que lo sigo siendo, pero trato de pasar de todo eso, de “apagar” ese estado en mí cuando lo siento: no conduce a nada bueno, es energía que no sirve para nada. Yo escribo con el alma para poder comer, alguna gente me lee. Eso es todo.

Y ahora echo la mirada atrás y me veo aquí, en este lugar perdido, escribiendo como un obrero, como un cabrón. Enviando libros a la imprenta, de madrugada, en silencio.

Sin saber si voy a poder alimentar a mi familia el mes que viene (bueno, al final siempre resulta que sí, soy muy dramático), sin saber si mi libro gustará a mis lectores (que me mantienen) o sólo se fijarán que en una página está mal dividida la palabra “perro”. Me veo aquí, hoy, sin saber qué hacer: porqué ahora sólo sé escribir novelas. Pensando si es demasiado pronto para sentarme y terminar la próxima. La tengo a punto, un par de meses intensivos y lista. O si sería mejor que me olvidara de escribir un tiempo, que hiciera deporte y pasara más tiempo con mi familia (¿cómo se hace eso?). O si veo una película entera, sin quedarme dormido a los 20 minutos por el cansancio de haberme pasado toda la noche escribiendo o parando la peli de pronto porque se me ha ocurrido algo para la novela y tengo que escribirlo ahora mismo antes de que se me olvide. Deporte. Prefiero cansarme haciendo los 100 metros-escribiendo, lo veo más lógico ¿Qué mas da si me quito la camisa en la playa y tengo panza? Donde los culturistas tienen abdominales yo tengo libros. Ese músculo que tienen en el bícep yo lo tengo en el cerebro: me salió al escribir la página 400 de mi cuarto libro. ¿Quién ha de estar más orgulloso? ¿El musculitos o el escritor?

Supongo que cada cual en lo que se trabajó.
No sé qué hacer ya.
Mi estado normal es estar escribiendo.

John Fante, según el relato de Bukowski, sólo vendió 632 ejemplares de “Pregúntale al Polvo”. 632 ejemplares. Supongo que lo consideró un fracaso y se deprimió. Uno de esos ejemplares fue a parar a la Biblioteca Pública. Allí lo leyó Bukowski, quien descubrió a Fante y a ese libro para el gran público. El reconocimiento le llegó a Fante en el hospital, sin piernas, a punto de morir. Le sirvió para morir en paz.
Bukowski escribía en periódicos y revistas.
John Fante no.
Cruzo los dedos para que jamás vuelva a llegarme una oferta para escribir en un periódico, todos los días. Diría que sí, sin dudar.
Aunque prefiero esta vida de leyenda. Tener en mi vida algunos diamantes (4 por ahora) que un montón de carbón que no vale nada.

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Nota.- He enviado un email a todos los mecenas de “El comedor de coños”. Si eres mecenas y no lo has recibido escríbeme a ezcritor@gmail.com desde el email con el que compraste “El comedor de coños”. Es un email para preguntarte a qué dirección te envío el libro, si lo quieres dedicado y para darte la B.S.O del libro.

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A veces os miento (un poquito)

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IMPORTANTE: Hoy lunes día 17 te va a llegar a las 20:00 un correo mío. En él te envío la Banda Sonora Original de “El comedor de coños” y te pregunto por tu dirección actual o la dirección a la que deseas te mande tu ejemplar. Si a las 20:00 no te ha llegado tu email y eres mecenas, por favor escríbeme a ezcritor@gmail.com dándome tu nombre y apellidos y dirección. Comprobaré la lista y contestaré a tu email, pidiéndote disculpas y confirmándote que he recibido tus datos y haré el envío.

Cuando leáis “El comedor de coños” entenderéis el terror que me da en la actualidad decir una sola mentira. Y entenderéis el porqué. Por eso escribo este post.
En un post de la semana pasada escribí que ya había enviado “El comedor de coños” a imprenta. Mentira cochina. Mentí porque necesitaba una semana más de concentración total para terminar de mimar la novela, cada letra, cada párrafo y la maquetación. Necesitaba cerrar la preventa y la lista de “Agradecimientos”. Con la preventa funcionando, recibiendo emails cada dos por tres de lectores que me piden les expliqué qué es preventa, qué es mecenazgo y yo preguntando con qué nombre os pongo en la lista de mecenas y agradecimientos del interior de la novela no se puede terminar de cerrar un libro ni concentrarse uno ni un poquito. Tampoco yendo a Correos en bicicleta para hacer envíos. Así que la semana pasada mentí para poder encerrarme la semana que acaba de terminar a “cerrar el libro”. He pasado una semana sin ver la luz, llorando del dolor que me ha producido revelar y escribir el misterio y la tortura que encierra “El comedor de coños”. Porque “El comedor de coños” no es el típico libro de Sigmundo. “El comedor de coños” se divide en tres partes.

La presentación (primera parte del libro) es igual de bestia “20 Polvos”. Más de lo mismo. Utilizo esta parte para poner al día al lector que no conoce a Sigmundo y para presentar a los personajes nuevos (Charito, Giselle y el huelebragas). No hace falta leer las otras aventuras de Sig para leer esta.
El nudo (segunda parte del libro) es tan sincero como “Diarios secretos de sexo y libertad”. No cuento nada para no desvelar nada. Parece un diario más de Sigmundo.
Y el desenlace (tercera parte o diario del libro) es como una novela de Agatha Christie. Da la explicación a un enigma que se presenta en el libro y de paso, da la explicación total a toda la trilogía de Sigmundo. Es el fin de Sigmundo. El fin total.

Y acabo de enviar “El comedor de coños” a imprenta: ahora mismo.
En lo que no mentí fue en la fecha de publicación. Este viernes día 21 de junio recibiré los 250 ejemplares de “El comedor de coños”. La gran imprenta con la que trabajo, “Ulzama” , se van a pegar el curro y el detalle y van hacer el trabajo para vosotros en tiempo record. Prepararé todos los envíos el fin de semana. El lunes 24 de junio, a las 8:00 am estaré en la puerta de Correos para mandarlos todos. Los lectores que vivan en España comenzarán a recibir los libros en sus casas, dedicados y por correo certificado al día siguiente. El jueves les habrá llegado a todos los lectores que viven en España. Los que vivís fuera, lo siento mucho: os los mando también por correo certificado y dedicados ese día, pero tardarán en llegaros de 10 a 25 días según dónde viváis y según funcione de bien el correo de vuestro país.

Como os cuento ya JAMÁS miento. Cuando digo que he escrito muchas páginas de este libro llorando es cierto. No es un truco para tratar de vender más libros. No es un truco para hacerme el escritor. Mientras lloraba escribiendo pensé eso, que cuando contase lo que había sufrido escribiendo “El comedor de coños” la gente no me iba a creer, que iban a creer que era una pose: palabras. “La gente no sufre escribiendo, ya no hay escritores así”. Por eso, encendí un segundo la web cam y me grabé. El vídeo es ridículo y humillante para mí, lo sé, pero necesito que entendáis que yo ya JAMÁS MIENTO. Y que, mientras escribo, siento.

Con ese aspecto físico he quedado tras un año, escribiendo este, vuestro libro. No he llegado a la operación bikini por estar encerrado en esta casa, sin moverme casi de delante del ordenador: por miedo a retrasar más el libro o a que se me escapara una mala página. He quedado feo, gordo y arruinado (económicamente, también). Pero a cambio me he sacado un trozo de alma y os he escrito un librazo de 410 páginas. Estoy super orgulloso. Mi mejor libro. Váis a amar “El comedor de coños”, lo sé. Si consigo que lo leáis hasta el final, este libro os va a sacudir de arriba a abajo. Lo sé. Suena música en el vídeo. Es la que tenía de fondo mientras escribía. Cada libro que escribo encuentra sus temas musicales: los que me obsesionan y escucho en bucle mientras escribo las páginas. “Happy” de Bruce, es uno de ellos.

Otra cosa: como en lugar de 260 páginas me han salido 410 páginas me he quedado sin dinero; sólo he podido encargar 250 ejemplares de la primera edición de “El comedor de coños”. 210 ejemplares ya tienen dueño. 40 ejemplares están desamparados, sin papás o mamás. Arriba de este blog, he puesto un contador que iré actualizando cada vez que se venda un nuevo ejemplar. No quiero engañar a nadie y vender ni un solo ejemplar si no lo tengo. En cuanto vuelva a tener efectivo, sacaré más ejemplares de “El comedor de coños” y avisaré por aquí. De “Diarios”, “20 Polvos” y “Un bebé” tengo más de 100 ejemplares listos para enviar y vender. Esos los podéis comprar sin problemas.

Saludos.
Lo hemos conseguido.
Gracias por ayudarme a que “El comedor de coños” sea una realidad.

¡Mi primer libro en inglés! “20 FUCKS” IS HERE!

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Costó un huevo sacarlo, pero aquí está. Un trabajo que nació el mítico día en que Alicia A. Alonso, una lectora española-canadiense que había comprado “20 Polvos” tuvo la iniciativa y me escribió: creyendo en el potencial de “20 Polvos” para que se vendiera más allá de las fronteras de nuestra lengua. De “20 Polvos” (la segunda parte de las aventuras de Sigmundo) he vendido más de 1.400 ejemplares desde que salió en julio de 2011.

La traductora y yo hicimos un trato: nos repartiremos los beneficios de “20 Fucks” al 50%. Le acabo de pasar mi clave del PayPal para que las ventas sean transparentes y ella pueda ver, en cada momento, cuántos ejemplares se van vendiendo. Puedes comprar “20 Fucks” ya mismo. Te lo enviaré este mismo lunes por correo certificado y dedicado en inglés por mí si quieres:

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Necesitaba pasta para poder imprimir la primera tirada. Puse un anuncio en este blog y a los 10 minutos Paco Lambea me ingresó los 500 euros que necesitaba. En agradecimiento, he puesto la foto de Paco en la solapa de la contraportada del libro. Le pedí a Paco que se viniera a mi casa (por aquel entonces, este, vuestro escritor favorito, vivía en Madrid) y le saqué una foto con corbata y con cara de niño bueno. No para que Paco encontrara novia. Sino para que los dioses de la Historia de la Literatura supieran a quién darle las gracias ¡Gracias Paco!:

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En estos momentos William Shakespeare se retuerce en su tumba, intranquilo. Sabe que hoy el principio de su fin comienza. Dentro de unos 500 años la gente dirá:

¿Shakespeare? Sí, está bien pero Rafael Fernández. Rafael Fernández es el MAN.

Dentro de dos semanas crearé una web para “20 Fucks”. Dentro de dos semanas comenzaremos a enviar ejemplares del libro a cuanta editorial anglosajona se nos ponga por delante. Exigimos que el cuento del “sueño americano” se haga realidad. Ahora estoy terminando de prepara el lanzamiento de “El comedor de coños”.

Si en estos días me has comprado un libro de “Diarios”, “Un bebé” o “20 Polvos”, por favor, disculpas. No te los he mandado todavía. Te los enviaré este próximo lunes día 17 de junio. Estoy super saturado de trabajo. Paso la noche trabajando en el lanzamiento de “El comedor de coños”, me acuesto a las 11 de la mañana y no veo la luz del sol hasta las 7 de la tarde. Me estoy perdiendo unos días preciosos aquí en esta playa que no puedo ni pisar pero ¿sabéis?… ¿Sabéis lo que significa levantarse a las 7 de la tarde, recibir un libro tuyo traducido al inglés y, para colmo, ver a tu vecino, esa persona que JAMÁS EN LA VIDA SE HABÍA LEÍDO UN LIBRO, en la terraza de su apartamento, terminándose las 670 páginas de “Diarios secretos de sexo y libertad” tras haberse leído “20 Polvos” y diciéndote que eres un genio?

¿Lo sabéis? ¿Sabéis cómo me siento ahora mismo?

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El vecino se pone bajo el sol a leer los “Diarios secretos”, se le pasa el tiempo y se le quema todo el cuerpo… ¡Dios mío! ¡Va a pillar una insolación por mi culpa! ¡Pero si voy hasta allí y le digo que le voy a poner crema va a pensar que soy un escritor excéntrico!

Hasta hoy había visto a muchos queridos lectores posando con la portada de mis libros pero nunca había pillado a ninguno de improvisto: absorbido, en una posición cómoda, leyendo mi libro. De aquí que el subidón que he sentido haya sido el triple de grande.

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Por cierto: hoy he hablado con las maravillosas hadas de la imprenta. Me enviarán los 250 ejemplares de “El comedor de coños” el viernes 21 de junio o el lunes 24 de junio. Aunque también hay una oportunidad que me lleguen el jueves día 20 de junio ¡Emoción!

Doy mi palabra de que haré los 207 envíos de los lectores-mecenas al día siguiente de recibirlos. Los lectores que vivís en España los recibiréis en 2-3 días. Los que vivís fuera dentro de 10-20 días. Lo siento.

¿Quieres leer algo bueno este verano? Si no quieres quedarte sin tu ejemplar de “El comedor de coños” … ¡Cómpralo ahora mismo! Recuerda que por ahora sólo me he podido permitir hacer 43 ejemplares de más. 43 ejemplares están sin dueño.

¡La hora de la verdadera literatura comienza de nuevo!

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Paga la factura de la imprenta y haz los envíos, Rafa.

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Y de pronto hay un lanzamiento. Un libro del que no se habla en la prensa. Un libro del que no ves ni un sólo anuncio cuando caminas por el Metro. Un libro que ningún librero recomienda por las librerías. Un libro que sabes que está sólo en la cabeza de unos cuantos cientos de lectores. Sólo vosotros lo esperáis. El resto de los subhumanos esperan el estreno del verano: la nueva película de Superman. Tú ya pasaste al nivel del superhombre: tú esperas el nuevo libro de Sigmundo. Es un libro que te despierta curiosidad. Lo compraste en preventa y andas un poco obsesionado con él: estás esperando que te llegue a tu casa. Rafa aún no te ha escrito, preguntándote la dirección para que te lo envíe. Tú le enviaste un correo. No te ha contestado.

Un consejo: no te preocupes. Rafa te escribirá este lunes día 17 preguntándote la dirección de envío.

Has leído sus anteriores libros. Algunos te gustaron más, otros menos. Pero la verdad es que casi son los únicos libros que lees: no porque no te guste leer, sino porque son los únicos libros que de verdad te atrapan. Recuerdas cuando leíste a Rafa por primera vez, cómo te impactó, cómo ese personaje que creó, Sigmundo, se apoderó de tu vida en una época, te hizo tomar decisiones: te hizo tener sexo con gente y masturbarte: o romper una relación, dejar un trabajo… aún recuerdas sus cosas, sus miedos, su soledad. No eran cosas muy lejanas a las que tú también sentías y sufrías.

En el nuevo libro Sigmundo ha crecido. Como tú. Comienza con las mismas gilipolleces de siempre pero hasta él se hace viejo.

Sabes que con sus libros publicados Rafa no se ha hecho famoso: pero que le han proporcionado el suficiente dinero para que él, su esposa y su perra vivan en un lugar lejano: un lugar en las faldas de una montaña y con una playa al lado. Lo extraño es que no paras de escuchar quejarse a escritores: lloran porque no son leídos por nadie: no paran de quejarse de que la gente prefiere ver la tele antes que sentarse a leer sus libros: que dicen ser escritores pero trabajan de maestros en una escuela o en la sucursal de un banco. Y sin embargo, ahí está Rafa: en la playa, escribiendo. Solamente escribiendo. No trabaja en otra cosa, no le hace falta. Porque cada mes consigue el número justo de nuevos lectores: cada mes consigue vender justo la cantidad de libros que necesita para poder seguir pagando las facturas.

Tan mal no escribe este chico —te dices—. Quizá mejor que todos esos que son publicados por grandes editoriales y que no paran de quejarse porque no los lee nadie.

Recuerdas sus anteriores libros: cómo te reíste, qué te hicieron pensar: qué guarros e inmaduros eran. Infantiles, sí, pero te los tragastes. Siempre te los lees en verano, este año también lo harás. LLegaste a pensar que no lo iba a publicar, pero no. Rafa se retrasa pero siempre cumple. Y este año, por el mismo precio, te va a mandar un libro de 410 páginas. No de doscientas y pico como otros años. 410. Alguna vez le escribiste que sus libros eran cortos, que te los leías enseguida. Pues te escuchó y se puso a trabajar el doble.

Recuerdas lo que sentiste cuando sus libros llegaron a tus manos: esos libros que siempre te envía él mismo, repleto de ilusión, dedicados a mano por él. Quizás hasta te hizo un dibujo en el que salía tu nombre (o quizás sólo dibujó una polla). Si tuvo dinero te lo envolvió en papel de regalo: agradecido porque deseabas leerle. Y la verdad es que te gustó leerle: no se lo pudiste reconocer a tu novia o a tu madre: no se lo pudiste reconocer ni siquiera a tu buen gusto o a tus amigos los intelectuales, pero la verdad es que los libros que escribe ese tal Rafa te gustaron.

¿Y de qué irá este último? —te preguntas—. Menudo título tiene: “El comedor de coños”.

Hoy viste que en su Facebook, Rafa dejó este mensaje:

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No parece un mensaje publicitario: tú sabes que es real: llevas leyéndole mucho tiempo: sabes que está loco: y algo recuerdas de haber leído en su blog: algo que le marcó de por vida. AHora lo ha escrito ¿Por qué? Porque es así cómo sana. Porque es escritor.

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Y mientras tanto Rafa está en la montaña, comiéndose el coco. Acaban de enviarle la factura de la imprenta: lo que tiene que pagar para que le impriman “El comedor de coños”.

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¡900 euros más Iva! Hasta que haya beneficios o vengan tiempos mejores sólo podrá imprimir 250 ejemplares de “El comedor de coños”. Y luego tiene que enfrentarse al pago de enviar todos los libros que le han comprado en preventa (207 exactamente) por Correo Certificado. Muchos libros vuelan a América o a Europa, encareciendo el envío: los gastos de Correos ascenderán a más de 1.300 euros.

Rafa hace cuentas y mira todo lo que tiene ahorrado: 2.500 euros. Tiene el dinero justo para imprimir y enviarlos todo pero…

Tras pagar todo esto, me van a quedar 40 euros con suerte. Y tengo que pagar el alquiler del mes que viene. Y las facturas. Y supongo que también vamos a pretender comer la semana que viene. O comprar papel higiénico o algo que haga falta.

Rafa se preocupa. Llama a su esposa: Svieta. Se lo cuenta:


—¿Qué hago, amor? —le pregunta a su esposa— ¿Pago la factura y ordeno la impresión o pospongo el lanzamiento de “El comedor de coños” para después del verano? Es que además de quedarnos sin dinero nos quedamos sin nada de dinero para las vacaciones. Seguro que mis lectores entenderán que posponga el lanzamiento. Siempre lo entienden todo ¡Me tienen tan mal acostumbrado!

Y Svieta le dice, sin dudar:

Manda a imprimir los ejemplares. Es imposible que fracases con esta novela. Estoy seguro que vas a conseguirlo esta vez. Lo que has escrito es increíble: va a conmocionar a la gente: hacerla despertar.

He querido contar lo que he aprendido de la vida y lo que me define en este momento. No doy lecciones en el libro porque eso es de pedantes. Sólo cuento, sinceramente, lo que me pasó en una de las peores épocas de mi vida. La que me hizo cambiar. Es un libro que van a poder leer los habitantes del planeta dentro de mil años y que les van a hacer entender, a la perfección, cómo de mierda era la gente en el año 2013.

Paga la factura de la imprenta y haz los envíos, Rafa. Seguro que nos arreglaremos.

¿Y si nos sale mal? Ninguno de los dos tenemos papás, familia ni amigos a los que pedirles prestado dinero.

Svieta contesta, despreocupada:

Pues dejamos la casa y nos vamos a dormir al coche. Fíjate tú qué problema.

Svieta me anima a que pague la factura.
Y encargo los libros: sabiendo que estoy en manos de mi talento: con lo que me acojona eso.
Pero por lo menos ahora no estoy solo.
Pero ya empiezo a escribir post en tercera persona, como los locos.
Eso me preocupa.

He escrito el libro lo mejor que he podido.
Lo he hecho lo mejor que he podido.
Una vez más, en mi vida, es la hora de la verdad.
Que sucedan los milagros.
O que todo se vaya al carajo.
Todo listo por mi parte.

Mi esposa desnuda

miesposa

Ya queda poco para que comience a celebrar el nacimiento de mi/nuestro/vuestro cuarto libro: el más duro, el más elaborado, el final de la trilogía de Sigmundo. Con un final que estoy seguro va haceros levantar el culo del asiento para gritar y aplaudir a rabiar.

Váis a asistir a la última muestra de fuerza de Sig antes de desaparecer para siempre: comiéndose a sí mismo: y a desentrañar, a su lado, un misterio que le atormentó. Es el fin de la trilogía que empezó por casualidad con los “Diarios secretos de sexo y libertad” y continuó con el exitoso “20 Polvos”. “El comedor de coños” contiene un misterio que yo no conseguí desentrañar en el momento de mi vida en el que ocurrió: marcándome para siempre. Bueno, para siempre no: hasta hace unas semanas: cuando me di cuenta de qué guarrada y cómo se me manipuló en realidad.

Hoy a las 00:00 se terminó la preventa. Durante unos 9 meses más de 200 lectores compraron un libro de 262 páginas a 22 euros. Lo que ellos no sabían (ni yo) es que verdaderamente estaban comprando un libro de exactamente 404 páginas. Me retrasé en la entrega pero ahora, en compensación, los lectores-mecenas van a recibir 150 páginas gratis. Como en los champús que venden en los supermercados debería de pegar una pegatina en la portada de “El comedor de coños” que indicara que el 35% es gratis.

La preventa terminó. Pero si quieres comprar “El comedor de coños” y recibirlo dedicado y de los primeros, puedes hacerlo. Cómpralo desde este blog: a la derecha de la página principal veis el link de pago. Sólo que: aviso. Acabo de subir el precio de “El comedor de coños” a 25 euros gastos de envíos mundiales incluidos: son más páginas y más peso que enviar por Correo Certificado. Así de dura es la vida.

No me siento mal por subir el precio. Ha sido un trabajo de chinos terminar este libro. He trabajado como mil negros. He engordado, he dejado de ver el sol muchos días, he dejado de hacer el amor con mi esposa, he dejado de ver películas, de dormir, de disfrutar, de bañarme en una piscina o salir a corretear por el campo con mi perra. He llorado, sangrado, me he preocupado, indignado y gritado. Se me han ido meses de vida escribiendo este libro. El precio es el justo. 25 miseros euros. Muchos diréis que es caro. A la mierda con vosotros hijos de mala madre. Me importáis una mierda. No sois mis lectores. No merecéis mi libro. No lo he escrito para vosotros. Lo escribí para lectores que quieren leer algo diferente, verdadero y que no les cuesta dar 25 euros a un creador valiente como yo para que siga escribiendo, concentrado y fuera del sistema hipócrita, ñoño y estándar de las fábricas de las editoriales. Estamos hablando de literatura de verdad, imbéciles. No de un libro cualquiera. Subhumanos, fuera de este blog. Sacad vuestras apestosas manos de encima de mis libros.

Y luego está que en el libro salen fotos de mi esposa en pelotas. Desnudos íntegros. Hoy, mientras estaba maquetando esas páginas le volví a preguntar:

—¿Seguro que no te importa? Mira que no las pongo. Haz un sólo gesto de desagrado en tu cara, haz un brillo negativo con tu mirada y no las pongo. Los lectores no se van a enfadar, seguro que si les cuento, lo entenderán.

—No, de verdad que no me importa. Eres mi esposo: tú sales en tus libros en pelotas, yo también ¿Por qué no? ¿Qué escondo? Así es mejor.

Me da pena que mucha gente no entenderá que publique estas fotos. Pensarán que le estoy faltando el respeto a mi esposa. Todo lo contrario: por mi parte es un contrato de amor hacia ella. Por su parte, yo siento que, que me permita publicar esas fotos intimas, follando conmigo, como una aceptación total a mi persona: a lo que soy y a lo que hago. Svieta y yo somos inseparables.

Voy a desaparecer durante 4 días. Luego regresaré por aquí con novedades sobre “El comedor de coños” y “20 Fucks” que se nos adelanta y está a punto de llegar. He escrito este post muy rápido: disculpad los errores gramaticales, de locura y de concordancia: mis ojos tienen que estar en otro lugar. ¡Ya sale “El comedor de coños”! ¡Ya sale! ¡Aguantad! ¡Ya le veo la cabeza! ¡Voy a agarrarla y tirar de ella! ¡Es un niño fuerte! ¡Resistirá!

Estoy recibiendo emails muy bonitos, llenos de ánimo. Ahora no puedo contestar emails pero los leo todos!:

taco

koten

mexico

bebe

lacris

Aquí está: “EL COMEDOR DE COÑOS”

elcomedordeco

Acaba de llegarme la primera prueba de imprenta de “El comedor de coños”. Sí, me he puesto a llorar de emoción. Sí, lo he vuelto a conseguir. Gracias a vosotros, mis lectores y mecenas. GRACIAS. Mi cuarto libro, el cuarto libro que habéis ayudado a que nazca. Pagasteis mis facturas, me distéis un plato de comida caliente cada día y yo os escribí esta novela a cambio. NO OS VOY A DECEPCIONAR.

Ahora queda:

1.-Esperar que el corrector (un filólogo hispánico perfeccionista) le peguen una corrección total al texto (ortografía, errores de tipeo, alguna frase mal construida, etc). Yo, por mi cuenta, también estaré efectuando correcciones y mejoras como un loco.

2.-Conseguir el número de depósito legal. Tengo que desplazarme hasta Oviedo. (Actualización: ya está hecho, el número de depósito legal será: AS 1953-2013)

3.-Mejorar el diseño de la portada (el verde —que vosotros elegisteis— quedó de color gris, etc). La contraportada no la tengo clara ¿Me ayudas a elegir?:

contraportada1

o

contraportada2

Actualización: encuesta cerrada. Ya elegisteis:

encuestafinalizada

4.-Esperar que el artista autor de la portada me mande la ilustración en HD. Actualización: la recibí ayer. Habemus, de forma definitiva, portada y contraportada:

habemus

5.-Que todos los lectores que me ayudaron a escribir esta novela (comprándola en preventa) vigilen que su nombre aparece bien escrito en esta lista. Esa lista aparecerá en los “Agradecimientos” de todas las ediciones que haga o se hagan de “El comedor de coños”. Si eres uno de esos lectores y tu nombre no aparece tal como deseas, por favor, escríbeme un email a ezcritor@gmail.com y dime con que nombre, alias o página web deseas aparecer.
Y si te quieres colar a última hora en los “Agradecimientos” del libro, PUEDES. Tienes hasta el día 9 de junio (el próximo domingo) para comprar “El comedor de coños” en preventa. El lunes a las 00:00 horas se cierra el plazo de preventa porque, justo a esa hora, envío por fin “El comedor de coños” a imprenta. Si te apetece comprarla, no dudes en hacerlo: ahora, con tu compra, me ayudarás a pagar los gastos de imprenta. Necesito juntar 700 euros para no quedarme en bragas. Así que cómprala pinchando aquí.

6.-Recibirla. La primera edición de “El comedor de coños” llegará a mi casa entre los días 14 a 26 de junio. La última vez, con “Un bebé” la imprenta hizo lo imposible y me trajo los 1.000 ejemplares a mi casa en tan sólo 4 días. Pero normalmente tardan 2 semanas en imprimirlos. Ese mismo día recibiré la primera edición de “20 Polvos” traducido al inglés: “20 Fucks”. (“El comedor de coños” es la continuación de “20 Polvos”)

7.-Escribir un email a todos los mecenas preguntándoos a dónde coño os mando la novela: dedicada y por correo certificado.

8.-Mandárosla: Si vivís en España os llegará en 2-3 días. Si vivís fuera de 8 a 17 días laborables. Si vivís en México puede llegar a tardar hasta 27 días.

9.-Que os la leáis. Llorando, felices, enfadados, riendo y excitados.

10.-Que me escribáis un email diciendo qué tal os ha parecido. Con foto (en tetas si eres mujer y tienes el día calentón).

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PERDÓN. He tardado mucho tiempo en terminar de escribir este libro.
Me he retrasado casi 7 meses. SIETE MESES. ¿Por qué?
Porque los hechos que viví y relato en este libro fueron muy duros para mí: reconocerlos CUESTA. Escribirlos fue volver a vivirlos con todo lujo de detalles. Volví a llorar, a gritar, a volverme loco: a odiar y a sentirme humillado. Esos hechos a los que me refiero me cambiaron como persona: de arriba a abajo. Si soy lo que soy hoy es porque vi y me pasó esto. Si hoy hablo como hablo, si razono como razono, si actúo como actúo es porque viví “El comedor de coños”.
Y no quiero volver a vivirlo en mi vida.
He sacado todos estos recuerdos de mí: los he plasmado en un texto. 368 páginas.
Ahora, por fin, puedo pasar página y dejar de llorar por las noches.
A mi hijo Rafa, que nunca naciste.
Va por ti.

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Planazo para este finde

cararafaAmigos y amigas: si no tenéis plan para este fin de semana os propongo uno buenísimo: imprimid en COLOR una foto de mi CARA en TAMAÑO NATURAL. Pegadla con pegamento a la superficie de un almohadón mediano. Sacad ese almohadón a pasear, al cine, al Burguer King. Hacedle el amor. Eyaculad sobre él o ponéroslo en el coño como si os estuviera comiendo el coño. Fumado porros. Dormid con él. Y el domingo por la noche lo tiráis a la basura. Así, oficialmente, seremos amantes.

¡El mejor regalo que me han hecho en mi vida!

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Hace unos días Susana me escribió esto:

“Rafa:

Me encantó tu libro “Un bebé”. Y cómo se me pasó lo de al foto y la crítica, voy a mandarte mi pequeño homenaje. Es una figura 3D, de unos 13 cm de alta, que irá de pié, sobre la portada del libro, y empuñando los dos cuchillos tal cual el protagonista de tu libro…. :D Esta hecha en Fimo, en el material que yo uso para realizar las cositas que hago y publico en mi página www.nh2igual.com.
Pues ya me comentas qué te parece. Aún la estoy confeccionando, pero creo que en una semana (tal vez menos) la tendré lista y te la podría enviar a la dirección que tú me digas.”

Y hoy recibí perfectamente empaquetada la figura:

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¡El mejor regalo que me han hecho en mi vida! ¡Gracias Susana! No sabes la ilusión que me hace ¡Mi primera figurita de merchandising! ¡Tiembla George Lucas! ¡Voy a por ti!

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Ahora un poco de merecida publicidad: Susana realiza figuras caricaturizadas a mano (sin pinturas ni moldes) además de colgantes, llaveros, pendientes, etc. Todo íntegramente elaborado con Fimo. Esta es su página.

Revista: “EZCRITOR 100%”

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Como ya estoy terminando “El comedor de coños” (vais a flipar) noto que mi cabeza (que es una oficinista muy trabajadora) me va pidiendo nuevos proyectos. Bueno, me los va dictando. Yo me levanto tan tranquilamente por la mañana, mi cabeza manda y yo cumplo.

Antes de que termine este año voy a sacar en nº1 de “EZCRITOR 100%”

Va a ser una revista a todo color de, en principio, 36 páginas. Va a ser una revista de humor, literatura y pornografía amateur, de esas que son para leer en el baño mientras cagas. Una revista sucia y de papel.

El nombre de “EZCRITOR 100%” viene de que como no tengo capital para contratar autores y tampoco la caradura de pedir colaboraciones gratis me voy a encargar yo sólo de hacer toda la revista que constará de relatos porno protagonizados por Sigmundo, cómics, fotonovelas guarras, reportajes falsos sensacionalistas y cachondos, fotomontajes y un gran relato por número tipo “GRANDES ÉXITOS” (ese relato de 38 páginas que “Orsai” me promete siempre que va a publicar en el siguiente número de su revista pero por ahora no ha hecho: pronto voy hacer gala de mi educación y profesionalidad y le voy a mandar a la mierda).

Haré el nº1 y el nº2 y (si va bien) sigo con el proyecto o no. Si esos números se venden, contrataré a dibujantes de cómics para que den vida a guiones y nuevos personajes escritos por servidor. Mi sueño sería hacer una revista con 50% de contenido de cómic y 50% literario. Y de 60-80 páginas.

No me comprometo a hacer más números. Tampoco a vender nada en preventa: no quiero presiones de entregas: no será mensual ni bimensual o semanal: cada vez que me apetezca hacer un número, lo sacaré. Cada número saldrá entre novela y novela publicada, seguramente.

Dejo esto aquí y no volveré a hablar de este proyecto hasta que saque el primer número. No tengo más datos. No sé el precio, pediré presupuestos en imprentas en cuanto saque “El comedor de coños” y “20 Fucks”. Mi cabeza me acaba de comunicar lo de la revista y le he dicho que vale, que me meto, que me hace mucha ilusión, lo voy hacer de puta madre y que os lo voy a contar.

FUE REAL, RAFA

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Escribo esto ahora mismo porque no quiero hacerlo luego y que parezca que lo he escrito sólo para actualizar este blog. Escribo esto ahora, emocionado, porque acabo de tener una experiencia mística en plena naturaleza y estoy muy emocionado.
Me pasé toda la noche escribiendo. He tenido la mejor sesión de escritura de toda mi vida. Cuando leáis “El comedor de coños” recordad que escribí/corregí de la páginas 270 a la 300 esta madrugada. Me faltaba algo en esa parte de la historia y de pronto salió: el capítulo que he creado es completamente perfecto: no dudo que “El comedor de coños” va a ser un éxito, tan grande que me compraré una casa: para Svieta. Para que no se preocupe por nada. Porque yo me voy a morir.
Amigos, sé que voy a morir pronto. Uno no puede escribir tan bien y vivir mucho tiempo más. Estoy sentenciado por haber escrito esas páginas. Las escribí temblando, acojonado, por si mi madre muerta se me aparecía de pronto para impedirme que las escribiera. Encendí la luz del cuarto en la que estaba escribiendo. Porque si se me aparecía con la luz apagada, con el cuarto sólo iluminado por la luz de la pantalla de mi ordenador, me moría de miedo. No se me apareció.
A las 8:30 de la mañana dejé de escribir, pletórico. Recordé que anoche se me habían quedado las zapatillas en la orilla de la playa, que por descuido se me había caído la noche encima y por querer darle el último paseo del día a Anais, descalzo, había perdido mis zapatillas: no las había encontrado y tuve que regresar a casa sin ellas, saltando sobre las piedras puntiagudas y haciéndome daño. A las 8:30 de la mañana me abrigué y salí a buscarlas aunque era misión imposible encontrarlas porque había marea alta toda la noche. Las putas zapatillas sólo costaban dos euros con cincuenta: me las había comprado Svieta en el chino del pueblo. Pero por eso mismo fui a buscarlas: porque me las había comprado Svieta en el chino, sin yo decirle nada: porque sabía que necesitaba unas zapatillas y la verdad es que eso me hizo cogerle cariño a las zapatillas.
Entonces, al abrir la puerta de casa vi el más bonito arco iris que he visto y voy a poder ver en mi vida. Me quedé de piedra, dije GUAU. En la foto no se ve lo que yo vi. El arco iris estaba en mitad del campo, parecía que podía tocarse. No era un arco iris, era una aparición espectral. Subirse encima del arcoriris, tocarlo o comértelo, parecía posible. Ese arco iris me lo mandó mi madre como señal de que lo que escribí esta noche está bien escrito, que no lo he de borrar pase lo que pase y moleste a quien moleste: que lo que he escrito es justicia.
Cuando me recobré, fui a por la cámara y saqué la foto que ilustra este post.
Luego salí a la playa. Y entonces pasó lo segundo: eran las 8 de la mañana. Todo estaba oscuro, llovía y granizaba. Pues de la nada salió un rayo de luz inmenso, como un foco. Lo iluminó todo. Con más luz que la que hace en los días soleados. Todos los colores se saturaron, parecía que estaba en Photoshop y Dios estaba jugando con los niveles de colores. Entonces fue cuando comprendí que sí, que me voy a morir pronto: que es así de bonito como ve la gente que se va a morir pronto el mundo: que se lo dejan ver así como compensación: ya que te vas a ir al otro por ser demasiado artista para estar en este mundo.
Para colmo llegué a la playa y allí estaban mis zapatillas. Da igual que hubiera marea alta: el mar apenas las había tocado. Estaba una al lado de la otra. El mar me las había guardado.
Siento que este post esté tan mal escrito. Cuando despierte lo corregiré. Pero quería escribirlo ahora, antes de irme a dormir, emocionado. Para que cuando despierte sepa que lo que me pasó esta mañana fue real. Rafa, fue real. La novela que soñaste un día escribir: la escribiste esta noche. Bueno, me lo pienso mejor: cuando despierte lo voy a dejar tal cual lo escribí. Porque ahora estoy preso de la locura y, cuando despierte, voy a estar preso de la cordura.
Prefiero la locura.

Las fuerzas mágicas de los superhumanos:

Ante la inestable situación financiera que relato en mi anterior post, también he de confesar que las fuerzas mágicas de los superhumanos nunca han dejado de cuidarnos.
Cuando un ser humano se lanza a la aventura, a trabajar de verdad en sus sueños para hacerlos realidad, sin red de seguridad o plan B se convierte en superhumano. Y entonces las fuerzas mágicas de los superhumanos hacen que sea imposible que te caigas y te destroces la espalda mientras tratas de dar saltos mortales entre los picos de las montañas con una sonrisa de idiota en tus labios.
El próximo lanzamiento de “El comedor de coños” nos deja casi, casi sin dinero para comprar en el supermercado. ¿Pero pasamos hambre? No ¡Nada! ¡Nos ponemos morados!
La playa en la que vivimos nos da, además de calefacción gratis (leña), kilos y kilos de mejillones y lapas. Están frente a nosotros, sólo tenemos que cruzar el río cuando la marea baja: con dos bolsas y dos cuchillos. Llegar hasta estas rocas que normalmente están sumergidas bajo el mar:

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Y luego… ¡Svieta hace magia en la cocina!

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La botella es de Lambrusco. Vale 2 euros.

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¿Y si nos quedamos sin dinero en julio y agosto?

Aparece una lectora mágica. Nos escribe. Que se va a Londres todo el verano. Nos deja su casa en la costa de Santander COMPLETAMENTE GRATIS.
Y yo escribo y sigo corrigiendo “El comedor de coños”. Esperando que os encante, esperando no tener que vivir siempre de las fuerzas mágicas de los superhumanos.

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¡Dios de la lógica y de la literatura! ¡Aquí está tu siervo! ¡Apiádate de mí! ¡Permite que se haga más magia de super humano todavía y “El comedor de coños” se venda bien entre mis pocos lectores! ¡Los únicos que me han descubierto! ¡Esos héroes a los que dedico mi vida! ¿Os imagináis que si con esta crisis nos hubiéramos quedado en Madrid pagando un alquiler de 750 euros al mes? Ahora pago 300. ¿Os imagináis si saliera por las calles de Madrid en busca de comida? ¿Qué comería? ¿Ratones y seres humanos?

Así estoy ahora mismo

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Ya estoy a punto de enviar “El comedor de coños” a imprenta. Estoy muy nervioso. Ando con los retoques finales, sé que voy retrasado pero sólo Dios sabe cuanto me ha costado sacar estas páginas de dentro. Contar lo que me pasó y me cambió. La última novela de Sigmundo.
Por el tiempo extra de espera, los mecenas recibirán una novela de 350 páginas al precio de una de 262. Es mi humilde forma de daros las gracias por no darme prisas, ser comprensivos y dejarme sacar la novela mimada y perfecta, sabiendo qué no lo he podido hacer mejor y sin dejarme nada en el tintero. La historia no me cabía en 262 páginas. La otra opción era dividir “El comedor de coños” en dos volúmenes y extender el segundo con material de relleno. No me pareció honesto.
En dos semanas desembolsaré 1.800 euros. Todo el dinero que tenemos reunido. Nos quedaremos a 0 euros. Con ese dinero pagaremos la imprenta y los gastos de envíos, para que os llegue la novela a casa por correo certificado, de forma segura.
Nos la jugamos al 100% con esta novela. Si no sale bien, si los lectores que la han comprado no la recomiendan, si es una mala novela: no se venderá, que es lo justo.
Nos iremos a vivir a la puta calle, que es lo justo. Si el asunto va mal, empezaré a prostituirme analmente. Por eso las fotos que ilustran este post. Los precios iran de 30 a 50 euros con condón. Sin condón, 500. Pongo las fotos para ver si se os hace la boca agua. Es un culo morenito y jugoso.
A ver qué pasa. Lo malo es que ya estoy un poco pasado y seguramente no va a querer follárselo nadie. Pero es virgen. Mi virginidad anal la vendo a 1.000 euros.
Paso las noches desvelado, escribiendo, corrigiendo, mejorando. Cagado.
Pero a por todas.
Gracias por ser pacientes y ser mis mecenas. Sois los mejores.
Espero estar a vuestra altura.

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Pobre John Fante

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Estos días estoy leyendo y releyendo la obra de John Fante ese escritor que cuando se nombra, da igual el lugar, siempre aparece un “enteradillo” que dice:

—“Si no hubiera sido por Bukowski, nadie conocería a John Fante”.

Buf. Haced la prueba. Decid el nombre de John Fante en una fiesta de pseudo intelectuales. Ya veréis como alguien se mata por ser el primero en soltar ese comentario.
Escuchad quien lo dice. Y luego matadlo. La policía lo entenderá. Y su familia. Incluso puede ser que alguien os haga llegar dinero en un sobre, de forma anónima, en muestra de agradecimiento.

Todo el mundo nombra “Pregúntale al polvo” como obra fundamental de Fante. Quizá porque es la que recomienda Bukowski. Cada cual tienen su opinión, como su culo así que puedo confesar que a mí ese libro no me gusta demasiado. Mi favorito de Fante es “Camino de los ángeles”. Me parece su libro más divertido (y no apareció publicado hasta que John Fante falleció).

Mi segundo libro favorito del bueno de Fante es “Un año pésimo” (que se supone es una obra incompleta pero a mí me parece una obra total).

El último que me faltaba por leer de él, de lo publicado en español, tuve la suerte de leerlo antes de ayer. Se titula “Llenos de vida” y señala un punto de inflexión en la obra del autor: tras publicarlo dejó de escribir libros para dedicarse de lleno a trabajar como guionista-mercenario ¿Por qué? Fante empezó a tener hijos: sus novelas no le proporcionaban ingresos suficientes con los que mantener a su familia. Así que se vendió a Hollywood. Los guiones que escribió nunca fueron grandes éxitos. Las películas apenas recaudaban dinero en la taquilla. Pero ahí estaba él: escribiendo esos bodrios en lugar de sus grandes libros para que a su familia no le faltara nunca nada. Sin duda, un héroe. Por cierto, Fante adaptó “Llenos de vida” para el cine. Existe la película.

John Fante revela en “Llenos de vida” cuantos libros vendió en 20 años:

“Eran las ventajas de ser guionista. Yo, John Fante, autor de tres libros. Del primero se vendieron 2.300 ejemplares. Del segundo, 4.800. Del tercero, 2.100. Pero en el cine no hay derechos de autor. Si tienes lo que les interesa en el momento, te lo compran, y a buen precio. En aquel momento tenía lo que les interesaba y todos los jueves recibía un cheque.”

Fante terminó sus días ciego, a causa de la diabetes. Aun así le dictó a su esposa una novela más, “Sueños de Bunker Hill”, nuevamente protagonizada por su alter ego, Arturo Bandini. Fue su última novela publicada en vida. Ohhh.

John Fante murió pensando que no lo había conseguido. Pero sí que lo consiguió: pasó a la historia de la literatura americana. Se convirtió en uno de los grandes. Ahora todo el mundo conoce y celebra a John Fante. Pero seguro que si Fante viviera hoy, tuviera un blog y pusiera sus libros en preventa, tú tampoco le hubieras ayudado a que escribiera. Como haces conmigo.

P.D.- Me cuenta un lector por el Facebook que en el libro “Fragmentos de un cuaderno manchado de vino” Bukowski relata su encuentro con Fante, días antes que él muriera y que pone los pelos de punta. A ver si lo pillo.

Tercera parte: “Guia para escribir y autopublicar mi primera novela”

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Ejem. Hoy toca adentrarse un poco más, en un terreno quizá complicado de entender.
Hoy propongo que te agarres a mi mano y demos un paseo por tu subconsciente y el terreno abstracto de tu cerebro. Prepárate para hacer un viaje alucinante. Si es tu primera vez, cuando termines de escribir, cuando hagas la primera conexión vas a llorar de felicidad: porque no sabías que tenías dentro de ti eso.

Yo sigo llorando cada vez que lo hago.

5.-¿Por qué los escritores nos enganchamos tanto a la escritura?

¿Sabes a lo que se refieren los “escritores de verdad” cuando dicen “¡Hoy he escrito!” con los ojos brillantes, como si acabaran de practicar el sexo con diez top-models a la vez? Por el estado en que nos deja lo que te voy a contar hoy

Te lo voy a explicar y espero conseguir lo vivas tú también. Espero explicarme bien y no perderte, que puedas seguirme. Si hay algo que no entiendas, me lo preguntas en los comentarios. Si eres buena persona, te contestaré.

El proceso de crear el esqueleto de tu novela (ver los dos post anteriores) dura, como menos, uno o dos meses.

Vete a trabajar o haz las cosas de subhumano que haces en tu día a día.
Tu cabeza seguirá trabajando sola, todo el día: bueno, sólo en caso de que le hayas dado la orden de “vamos a trabajar DE VERDAD en esta novela”.

Trabaja en tus cosas, gánate el pan: mira como te mira la gente ¡Qué tontos! No saben que tu cabeza está escribiendo una novela, se creen que eres un subhumano más. No saben de tu traición. A lo mejor no notas nada dentro de tu cabeza, pero te aseguro que tienes un cerebro y que está trabajando en la novela.

De vez en cuando, únete a tu subconsciente, servirá para avivar su fuego, pregúntale:

—”¿Qué recuerdo escribo hoy que vaya unido y que explique el capítulo que escribí con el primer post de esta guia que tan amablemente nos está escribiendo Rafa y al que ni siquiera le he comprado un libro?”

Piensa, deja a la cabeza funcionando, y cuando lo hayas hallado, deja de trabajar (si puedes, si no al llegar a casa) y lo escribes: brevemente, a lo indio o a lo Twitter. Con acciones y diálogos. Pero sin obligarte a escribir como un gran escritor. Recuerda que esas hojas no las va a ver nadie. Sólo escribe ese nuevo capítulo que va del punto “tal” al “cual”.

Un momento “¿Cuándo lo hayas hallado?”. No. Tienes como plazo hasta que llegues a casa por la noche. Si no lo has hallado, eso es lo que crees tú. Tu cabeza lo tiene, pero no te lo ha revelado. Si no te lo ha permitido “ver” te toca sentarte frente a tu teclado nada más llegues a casa, antes de cenar o comer nada. Cuando mejor se hacen estas cosas es con algo de hambre: porque tienes prisa por terminar para comer. Para escribir hay que sentir hambre. Y cuando hayas terminado de escribir: entonces mereces comer, no antes. Con la barriga llena no se escribe, se duerme. O te masturbas. Da igual que tengas dinero y comida suficiente en la nevera como para pasar 1.000 inviernos. Escribe pasando hambre. Cuando termines de escribir: el premio: zampa.

No esperes a sentarte NUNCA teniendo todo el capítulo y respuestas en la cabeza. Tu cabeza es mucho más grande de lo que crees. No me refiero al diámetro, cabezón. ¿Sabes los ordenadores de la NASA? ¡Una mierda frente a la potencia de tu cabeza! Quizá no lo sepas, chico/a pero tienes una cabeza super poderosa. Tan sólo necesitas, previamente a sentarte a escribir, haber dejado funcionando tu cabeza pensando en ese momento, en ese capítulo, todo el día.

Te sientas.
Y escribes.

Para conectarte con tu cabeza, con esa gran cabeza: con tu subconsciente que lleva todo el día trabajando en la novela lo haces así:

6.-¿Cómo hacer el viaje alucinante?

1.-Te olvidas de dónde estás, de lo que te rodea, del niño que estás cuidando o de la tele que suena a toda hostia o de lo que tienes que hacer luego en el trabajo, de tu jefe que es un subnormal o de esa compañera de trabajo a la que te apetece penetrar violentamente. Ahora estás, chaval, frente a una hoja en blanco. Y vas a flipar.

2.-Ya sabes el día o el momento de tu vida que vas a plasmar en papel. Así que comienza a escribir a toda velocidad. Es muy importante, para que conectes con tu subconsciente, lo de que escribas a toda velocidad, saltándote letras impunemente y cometiendo todas las faltas de ortografía que te salen del horto. No mires lo que estás escribiendo en la pantalla. Te diría que no pienses, pero realmente estás pensando más profundamente que nunca, sólo que con el automático. Escribe a todo meter, como si fueras un negro al que persiguen en una carrera del KKK, escribe mirando sólo el teclado, nunca a la pantalla o al folio: a toda velocidad, casi sin pensar.

3.-Si te resulta complicado empezar las frases, empezar a escribir, hazlo con pronombres. Es decir. Empieza tus escritos siempre así:

“Ella hizo esto. ÉL hizo. Ella dijo. Yo dije.”

Escribe pensando en el espacio-tiempo. Comienza diciendo en qué sitio estás. Y qué hora. Puede que te ayude para arrancar y centrarte. Luego, te sueltas.

Son acciones lo que te pido escribas… pero al conectarte con el subconsciente OLVÍDAME: OLVIDA TODO LO QUE BUENAMENTE HE QUERIDO ACONSEJARTE: irremediablemente, también te van a salir pensamientos: escríbelos también, déjalos fluir y que te desvíen del camino. Escribe a todo meter: el subconsciente es más sabio y más rápido que tú. Si te está contando algo por algo será. Tú no sabes por qué. Él sí. Dios mío, a lo mejor te esta dictando otra novela totalmente distinta ¡No le discutas! Había otra novela en la lista de espera ante de la que planeabas escribir. Déjala que salga. Por Dios, no pares de escribir a toda velocidad: todo los pensamientos que se te están pasando por la cabeza. No se te ocurra pensar si son buenos o no, si este chiste que te acaba de decir el subconsciente que escribas es gracioso o no, si esto que estás escribiendo ahora no pega nada o no es lo que tú pensabas escribir. Lo que sea que te está dictando el subconsciente, lo que sea que escuchas dentro de tu cabeza, lo escribes. No pares. ACELERA. ESCRIBE MÁS RÁPIDO. No estás loco por escribir las cosas que estás escribiendo. No. ¿Sabes lo que eres? Un genio. Estás contactando con tu genio.

Escribe hasta que el subconsciente diga:

—”¡Basta!, ¡Estoy agotado!”

No hagas caso a tu cuerpo que te pide comida, sólo a tu subconsciente.

Ahora lee todo lo que has escrito. Habrá un montón de cosas que no necesitas para contar tu historia, otras sí. Borra lo que no es necesario y ordena con lógica todo eso que has vomitado inconscientemente. Hazlo por encima, despreocupado por la inmortalidad de tus páginas. Siguen siendo borradores, páginas que no va a leer nadie.

Ya tienes un nuevo capítulo de tu novela.

Quizá la conexión con tu subconsciente y con tu genio no suceda la primera vez que lo intentes. Será sólo por falta de práctica o porque no consigues relajarte lo suficiente y dejar fluir la voz del genio. Quizá porque no quieres que tu subconsciente salga. Quizás tienes miedo a él ¿Por qué? Vete al psicólogo si lo crees necesario. Cúrate.

Trabaja en ello. Recuerda que lo que estás escribiendo ahora mismo no lo va a leer NADIE.
(Bueno, hasta que lo imprimas y se convierta en un “best seller”, entonces lo va a querer leer todo el mundo).