Buscando casa 2: hoy fracaso total

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Hoy, dejamos de lado nuestros trabajos pasionales y nos lanzamos a la carretera a buscar nuestro nuevo hogar, por las razones que os conté en un post anterior. ¿El resultado? Fracaso total. Os cuento el porqué:

Seguimos centrados buscando por Castellón, que cada vez más nos parece un lugar magnífico para vivir. La dueña de la primera casa, un chalet de 200 metros de magníficos acabados, era una señora de 40 años, con buen tipo, rubia teñida, ojos claros… melancólicos… cuando la saludamos notamos que estaba anímicamente muy, muy frágil. No sabíamos la razón. Hasta que dijo:

—La casa la tengo muy cuidada porque aquí íbamos a vivir mi marido y yo… pero me dejó.

La señora comenzó a llorar:

—Perdonad… es que os veo tan buena pareja, tan compenetrada. Es la primera vez que enseño la casa desde que nuestra relación terminó. Es tan duro haber puesto tanta ilusión, tanto trabajo en la casa, tanto mimo… y al final ver cómo otra pareja es la que la ocupa…

Tras enseñarnos la casa nos fuimos con la señora a una pastelería. La invitamos a un café y a un dulce. No alquilaremos esa casa. Nos resultaría algo sádico saber que estamos viviendo en el sueño ideal de otra persona.

La segunda casa iba a ser, yo estaba seguro, la perfecta para nosotros. Y, a medida que nos íbamos acercando, avanzando con el coche, más seguro estaba. Situada en la montaña, aislada de otras casas, en plena naturaleza y a 15 minutos de un pueblo con todos los servicios. El lugar no era tan verde como mi añoradísima Asturias pero mucho más verde que la zona en la que vivimos ahora, que es bastante seca y me disgusta. Cuando llegamos, vi leña, un hacha, me sentía otra vez en casa. La casa tenía 2.500 metros cuadrados de terreno, ideal para que nuestras gallinas, gato y Anais acamparan a sus anchas. Estamos eligiendo con sumo cuidado la nueva casa porque posiblemente sea la casa final para Anais. Queremos que sus últimos años sean felices.

Anais tiene 12 añitos, está cerca de cumplir los 13. Los perros de su tamaño suelen vivir ese tiempo. Se le ve viejita, le cuesta respirar y, a veces, caminar. Pero sigue siempre de buen humor, desprendiendo buen rollo y dándonos muchos lametones de cariño. Esta foto se la saqué esta mañana, durante el paseo. No me digáis que no está para comérsela:

En la nueva casa queremos quedarnos de 2 a 4 años o hasta que tengamos dinero para comprarnos nuestra propia casa. 

Entramos en la casa: lo tiene todo para reencontrarnos con la naturaleza. Incluso una gran chimenea. Sería una gozada sentarme a escribir novelas al lado de un potente fuego:

Los dueños de la casa, un matrimonio sueco, mayor, murieron hace un año. Uno detrás del otro, como suele pasar en las parejas que han pasado toda la vida juntos. No tuvieron hijos:

—No me gusta eso —dijo Svieta.
—¡Si tener hijos es terrible! —nos dijo la señora que nos estaba enseñando la casa— Yo tengo dos. Tener hijos es vivir el resto de vuestra vida con problemas. Ni un día tranquilos.

Todo iba más o menos bien hasta que pedí, por favor, conectara el agua.

—Sin problemas —dijo la señora— Voy a conectarla.
—Vamos con usted, si no le importa.
—No, no. Mejor voy sola.

Me extrañó. Salió de la casa, se metió por unos arbustos. Desapareció. Conectó el agua y regresó a la casa. Encendimos los grifos. Las cañerías funcionaban bien. La casa parecía perfecta. Nos despedimos. La señora que nos había enseñado la casa se marchó en su coche, cuesta abajo rumbo al pueblo. Svieta y yo nos quedamos hablando en nuestro coche.

—Es perfecta —dijo Svieta.
—Sí… pero… ¿no te parece extraño que no quisiera que le acompañara a encender la llave del agua?
—A lo mejor pensó que le ibas a tocar las tetas. Tienes cara de pervertido.
—Venga, en serio. Es raro, ¿no?
—Sí. ¿Qué hacemos?
—Tú quédate en el coche. Pita si viene alguien.

Me bajé, escalé la valla, me colé en la propiedad. Corrí hasta los arbustos por donde la señora desapareció. Y allí, tras un pequeño muro, vi lo que quiso ocultarnos… un cementerio. Nuestra casa no daba a la puerta del cementerio. Daba, directamente, a las tumbas. Sin muro de por medio. Estábamos en la casa que, en otrora, perteneció al sepulturero del pueblo.

La sangre se me heló. Casi me desmayo.

Nota.- Quedan 4 packs. El que avisa no es traidor.

3 Responses to " Buscando casa 2: hoy fracaso total "

  1. Juan dice:

    Joder, pero si los muertos son los mejores vecinos que puedes tener jajajajajaajajjajajaja
    te lo vuelvo a decir, mira varias casas antes de decidirte por una, sin prisas, ostias.

  2. Rodolfo dice:

    Bueno, talvez la primera era bueno ser considerado, pero la segunda se ve muy bella como por preocuparse por unos humanos abonando el terreno.
    Ya deseara yo tener opciones de casa como esas!

  3. chino dice:

    Bien ahí rafa, arriesgate y alquila la casa. Quien sabe con el correr de los dias consigues material para la 6 parte de actividad paranormal.

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