Cómo Adán entró en el rollo

ficciones

Rafael FernándezEscrito por:

Views: 941

Es otro día más lleno de luz y de paz en el Paraíso. La voz de Dios resonó preocupada, indignada:
—¡¿Qué haces?!
—¡Dios! —grita Adán, deteniendo su masturbación.
—El mismo.
—¡No aparezcas así! ¡De pronto! —le recrimina Adán.
—Ya te dije, cuando te traje aquí, que soy omnipresente.
—Pues yo soy hiperpotente… ¡Mira!
Adán se levanta de entre el suelo de hojas en el que se había acomodado. Muestra con orgullo su gran erección a Dios.
—Dime Adán… ¿En qué pensabas para conseguir eso? —pregunta Dios, observándola con interés.
—¿Cómo que en qué pensaba?
—Para tener esa erección.
—En sexo, naturalmente.
—¿En sexo con quien? ¿Con una mujer?
—¿Qué es eso?
—Un nuevo ser que estoy preparando.
—Ni idea. Nunca he visto una. Estaba imaginando que tenía sexo, conmigo mismo.
—Muéstramelo.
De la nada se forma una pequeña luz que toca la frente de Adan. En el cielo, como si de una pantalla de cine se tratara, se proyecta lo que estaba imaginando Adán para alimentar su masturbación: Adán dándose por culo a sí mismo. Habían dos Adan. Uno daba y otro recibía. Ambos con cara de placer máximo.
—¿Es eso lo que deseas como compañero? —pregunta Dios extrañado— ¿Un ser a tu imagen y semejanza? ¿Una copia de ti mismo?
—Sí. Me encantaría.
—¿No preferirías mejor algo como esto?
En un lago cercano a Adán aparece la última creación de Dios. La mujer:


La mujer sale del lago, y desnuda, en silencio, se detiene ante Adán:
Adán la observa. Grita, aterrorizado:
—¡AAAAAAHHH! ¡QUÉ ASCO!
—¿Qué ocurre, hijo?
—¡Es un monstruo! ¿Quién querría estar con un monstruo?
—Aún no habla. Es una ilusión, un proyecto casi finalizado. Sólo te estoy mostrando un boceto de lo que será… Pero… ¿de verdad, te parece un monstruo? ¿No es acaso bellísima?
—¿Qué son esas dos enormes piedras de carne que le cuelgan del pecho? ¡Y le has cortado el pito! ¿Qué le has puesto a cambio? ¿Un bolsillo? ¿Estás de broma, cabrón? ¡Pobre y desgraciado ser! ¡Casi no tiene músculo! ¿A quién crees que le puede gustar un ser así?
—Mírala bien. Se que terminarías acostumbrándote. No tiene pito, es cierto, pero a cambio le he puesto un agujerito que se acopla perfectamente para el mete y saca. Ambos disfrutaréis mucho. Le he puesto bien adentro una cosa: clítoris, se llama. Tendrás que aprender a…
—Yo ya tengo un agujerito por detrás que se podría acoplar perfectamente al mete y saca. No necesito meterla por delante a un monstruo, gracias. ¡Prefiero mil veces a un ser exactamente como yo! ¡Mi doble! ¡Mi amigo perfecto! ¡Nos entenderíamos a la perfección! ¿Cómo me voy a llevar bien con otra persona que no sea yo mismo?
—Aprenderás a llevarte bien con la mujer.
—¿Pero por qué no me haces caso? ¡Crea a otro como yo! Déjale el pelo largo si quieres, pero que sea exactamente igual que yo.
—¡Yo sé lo que te conviene!
—¡A esa te la vas a follar tú!
—¡Te la follarás!
Adan comienza a lloriquear:
—¡No, no y no! —grita, enrabietado.
El único hombre en el Paraíso sale corriendo. Corre y corre. Dios, en forma de voz, le persigue.
—¡No puedes huir de mí, idiota! ¡No puedes! ¡Te terminaran gustando las mujeres te gusten o no!
Sin pretenderlo, Adan entra en otra dimensión. Aún está en el Paraíso, pero no hay luz. Se ha hecho de noche de repente. Ya no se escucha a Dios.

—¿Dónde estoy? —se pregunta Adán.
—En mi reino —contesta una nueva voz.
—¿Esto es otra cosa tuya, Dios? ¿Qué has inventado ahora? ¿Por qué no puedes dejar las cosas como están? ¡¿Por qué tienes que complicarlo todo?!
—No soy Dios. Soy su enemigo. Estos son mis dominios. Aquí no puede escucharnos.
—Ohhh… él me habló de ti. ¿Eres Satán?
—El mismo.
—¿Tampoco tienes cuerpo físico, como él?
—Sí que tengo. Pero prefiero mantenerme oculto por ahora… Por oponerme a Él, el muy cabrón me tiñó la piel de rojo como castigo. Y me puso unos cuernos en la cabeza y alas gigantes de murciélago.
—¡JAJAJAJAA! ¡NO ME DIGAS! ¡QUIERO VERTE! ¡QUÉ PUTADÓN!
—Es bastante humillante, la verdad. Prefiero que no me veas. Supongo que en algún momento me acostumbraré, pero todavía me da bastante vergüenza mostrarme de este modo. Yo antes tenía rizos dorados, ¿sabes?.
—¿Rojo y con cuernos? ¡Jajajaja! ¡Qué cabrón!
—Si antes ya me caía mal. Ahora me cae peor.
—¡Tampoco yo lo aguanto! ¡Quiere hacerme follar con monstruos! ¿Puedes creerlo?
—Lo he escuchado. Yo puedo darte lo que quieres.
—¿En serio?
—Sí. Si lo rechazas a él como padre y me aceptas a mí en su lugar, te daré el compañero que sueñas.
—Ah, pues ahora mismo.
—¿En serio?
—En serio… ¿Qué tengo que hacer para que me creas?
—No sé. Es la primera vez que robo un alma. Supongo que bastará con que digas “Satán, quiero que seas mi papá”.
—Satán, quiero que seas mi papa.
—¡Qué fácil ha sido! No me ves, Adán. Pero estoy sonriendo de felicidad.
—Me parece perfecto pero… ¿Qué hay de lo mío?
—Mira al pantano.
Del pantano surge una mole de barro. El barro se transforma en un ser humano: idéntico a Adán, de su misma edad pero en lugar de en carne y hueso está hecho de barro. Adán 2, saluda a Adán 1:
—Hola, guapo.
—¡Hola! —contesta Adán 1.
Se abrazan efusivamente.
—¿Te importa que sea de barro? —pregunta Satán— No tengo los conocimientos suficientes para crearlo de carne humana.
—¿Por qué iba a importarme? —contesta Adán 1— ¡Estoy super feliz! ¡Y estamos en el Paraíso! ¡Aquí nunca llueve ni hace demasiado calor! ¡Se conservará bien!
—Pues entonces —concluye Satán— hasta aquí mi día de hoy… ¡Adiós!
Adán 1 y Adán 2 comienzan a besarse apasionadamente. La negrura que les envolvía desaparece. Vuelven a estar en el Paraíso.
—¿Te importa que que la meta por detrás? —pregunta Adán 1 a Adán 2.
—¡Será un honor! —contesta Adán 2—¡Y luego yo a ti!
—¡Vale!
Comienzan a follar. La voz de Dios vuelve a resonar, preocupada:
—¡Me cago en mí! ¡Pero qué es esto!
—¡Vete! ¡Vete de aquí! ¡Ya no te necesito!
—¡Esto es una abominación!
—¡Esto está de puta madre! —replica Adán 1.
—¡La abominación eres tú, Dios! —replica Adán 2.
De la nada, un rayo los fulmina. Hay sangre, intestinos y barro en el lugar en el que antes Adan 1 y Adan 2 se daban amorosamente por el culo.
Dios, con su luz, ilumina otra parte del Paraíso. Del suelo surgen dos capullos de rosas, gigantes. Del interior de cada uno nacen un hombre y una mujer. Adultos. Bellísimos. Parecen modelos de Victoria´s Secret y Calvin Klein, respectivamente. Abren los ojos.
La mujer pregunta al hombre:
—¿Has dejado el cubo de la basura abierto?
—¿Qué es un cubo de basura? —contesta el hombre sin entender nada.
—¡No te me hagas el loco! ¡Sabes perfectamente de lo que estoy hablando, vago! ¡Siempre dejas la tapa del cubo de la basura de la cocina abierto! ¡Estoy harta de ponerte lavadoras! ¡Cerdo!
—¡Me cago en Dios! ¡Acabo de abrir los ojos y ya me estás jodiendo! ¡Si ya me decía mi padre que no me casara contigo!
—¿Ah, sí? ¿Y se puede saber qué te decía tu padre?
—¡Pues que tienes ojos de loca!

—¡Tu padre! ¡Ese borracho machista! ¡Pues si tanto te gusta tu padre vete a vivir con él! ¡Niño chico! ¡Con razón le abandonó tu madre!

Dios sonríe.
Lo ha conseguido.
Ha creado a las dos criaturas más distintas y antagónicas del universo. Habra algunos listos, los homosexuales, que podrán evitarlo, pero la naturaleza dominará a la mayoría de la especie humana. La mayoría de los humanos soñarán convivir en paz con esa especie tan opuesta a sí misma. No sabrán por qué pero querrán encadenarse a esos seres antónimos de por vida. Incluso lucharan a muerte por ello o se suicidarán si no lo consiguen. Nacerán con esa orden dentro de sus cabezas. Igual que una araña nace sabiendo que ha de tejer una inmensa red para poder alimentarse en lugar de, simplemente, ponerse a caminar tranquilamente por aquí y por allá, zampándose a las hormigas que sin trabajo puede ir encontrando por cualquier parte.
Y así fue como el Paraíso, dejó de ser el Paraíso para convertirse, simplemente, en la tierra.
Ahora lo sabes.

3 Responses to " Cómo Adán entró en el rollo "

  1. Hunbert dice:

    Bravisimo!

    • kike dice:

      Chapó, de ahí tantos casos de homosexualidad en la iglesia, ellos que tienen comunicación directa con el boss, saben el “origen”.

  2. Sv dice:

    Me ha encantado, Rafael! ❤️

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *