El tipo formidable

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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No sé por qué he puesto la radio. En la radio siempre ponen la misma música. Incluso hay cadenas de radios, establecidas, que no ponen otra cosa que música de los 80, como si fueran una de esas viejas que viven encerradas en su casa, mirando siempre el mismo álbum de fotos, echando de menos el tiempo en que eran jóvenes y guapas, despreciando la belleza que aún les queda, el sol que sigue brillando, el aíre que siguen respirando, los orgasmos que aún pueden lograr.

Por esa razón me deprime enormemente escuchar siempre la misma música. Siempre que estoy escribiendo busco música nueva, pregunto por ella a mis amigos del Facebook, investigo o, desesperado, me arriesgo descargando cualquier cosa del iTunes. Algún día, algún científico descubrirá que la música es uno de los elementos imprescindibles para viajar en el tiempo. Muchas canciones nos transportan a la velocidad de la luz a un hecho concreto de nuestra vida pasada. Un primer baile, un viaje con alguien especial, un estado de ánimo propio de una época buena o mala del pasado…

Odio vivir pensando en el pasado. Hace tiempo que hice las pases con mi pasado. Para eso escribí la saga de Sigmundo. Para comprender, ordenar, celebrar y reírme de todas las cosas que me pasaron. Para hacer un punto y a parte en mi vida.

Ahora estoy en nuevas aventuras. Siempre trato de ir para delante, para un lugar mejor. Lo único que no dejo atrás es a mi esposa: que es de la misma especie que yo, y un puñado de amigos, que son iguales que yo. Porque con los amigos que no evolucionan, que no consiguen mejorar, no logro conservar el contacto. No porque yo no quiera. Si no porque se ofenden porque hayas cambiado para mejor. A mí no me ofende que ellos no busquen mejorar.  Pero consideran un insulto que no te hayas quedado con ellos en el punto exacto donde te conocieron: lamentándote de las mismas cosas siempre. No. Yo venzo a los dragones, cobro mi recompensa y sigo el camino hacia el castillo, donde un día me harán rey. Sólo la muerte puede detenerme.

El viernes pasado terminé mi nuevo proyecto. He creado una serie de televisión de suspense y ciencia ficción. Escribí la biblia del proyecto y los dos primeros capítulos de unos 50 minutos cada uno (cada capítulo es casi tan extenso como una película). Los amigos que lo han leído me han asegurado que he acertado, que es una serie que divierte y engancha muchísimo. Justo lo que buscaba. Se la mandé al contacto del mundo de cine que más quiero y admiro. A ver si le gusta. Si no la aprecia, tendré que buscar nuevas puertas en las que tocar. Este mes, mientras espero contestación, voy a escribir el capítulo 3 de la serie, porque estoy empalmado con su escritura y no puedo parar.

Cuando pienso lo mucho que me va a costar sacar este proyecto adelante, me pongo super nervioso, tiemblo. Mi gato, Dr. Amor, creo que lo percibe a kilómetros de distancia. Porque siempre que me pongo nervioso por temas literarios, maulla, quiere entrar en casa (él hace vida salvaje fuera de casa, es independiente: viene a casa cuando le apetece). Su presencia siempre consigue tranquilizarme.

Se sube a mi regazo, ronronea, se pone en la silla de al lado de dónde escribo o decide descansar sobre mi estómago, cuando duermo en la cama, con la luz apagada, mientras estoy comiéndome la cabeza por las inseguridades que me causa este proyecto.

Y entonces sí. Entonces vuelvo a mi pasado. Pero a buscar fuerzas. Me levanto de la cama, busco un espejo. Allí siempre me encuentro al tipo formidable. Mi mejor psicólogo. YO. Me hablo en voz alta mirándome al espejo:

—No seas débil. No tengas miedo. Acuérdate cuando no eras más que un camarero de discoteca y escribiste ese librazo: los Diarios Secretos de Sexo y libertad e hiciste que uno de los periódicos más importantes de España te la chupara. Ganaste el premio a pesar de que en la final del concurso había llegado gente increíble, con más estudios y preparación que tú. Luego, solo con tu talento, fuiste de los más leídos del periódico, muchas veces el más leído… demasiadas… cómo le jodía a los “periodistas de verdad”. Te cansaste de hacer siempre lo mismo, dejaste ese trabajo en el periódico y escribiste un guión en 5 minutos. Te lo compró una productora que te pidió exclusividad y te mantuvo por 2 años. En esa productora, entre toda la gente que había allí trabajando, con más estudios, con más experiencia, uno de los directores más taquilleros de España te señaló con el dedo y empezaste a trabajar para él. Por el medio, trabajaste para María Lapiedra. Gracias a tu talento e ideas y sirviéndote sólo con una camarita de video, conseguiste que ella abriera un Telediario con un vídeo que habías creado, le conseguiste un papel en una gran película… lograste relanzar su carrera. Te presentaste a un concurso de publicidad y ganaste el primero premio, a pesar de que se presentó mucha gente que se dedica profesionalmente al mundo de la publicidad. Y los que te dieron el premio, dado el éxito que tuvo el spot cuando lo echaron por televisión, te siguen llamando para ofrecerte trabajos, de vez en cuando. Escribiste 8 novelas, a tus lectores les gustan mucho, todos los días recibes emails, de todas las partes del mundo, preguntándote cuando sacas la próxima. Vives bien de tus novelas, sin lujos pero sin preocupaciones. En definitiva siempre has sido un ganador. Algunas veces las cosas no te han salido a la primera, pero sí a la tercera o a la quinta. Si te ignoran o recibes un “no” por el nuevo e increíble proyecto que has escrito, ni te preocupes. Da las gracias con el corazón a esa persona y busca una nueva puerta en la que tocar. Alguien te va a hacer caso y triunfarás. Porque sin medios, sólo dándole a la tecla, o grabando cutre videos has conseguido llegar hasta aquí, imagina cuando consigas rodearte de profesionales de verdad. Porque tú, Rafa, eres de los que lo consiguen siempre. Sólamente no te quedes encerrado en una habitación, perdiendo el tiempo, escuchando la misma música, viendo las mismas fotos de tu albúm del pasado, engañándote con que todo tiempo pasado fue mucho mejor y que ya está todo el pescado vendido. Llegarás lejos, maldito. Llegarás muy lejos. Te lo prometo.

4 Responses to " El tipo formidable "

  1. Isa dice:

    ¿Te he dicho yabque te adoro? Pues eso. Isa

  2. Uno que pasaba dice:

    Hola Rafa,

    Sinceramente, me he puesto a escribir después de leer la entrada con ganas de echarte en cara que te chuparas la polla tan gratuitamente pero después me dije que es tu blog y te lo tiras como quieras y se me pasó. Cosas del raciocinio.

    Permíteme, sin embargo, señalar que hay un tema recurrente que se repite de tanto en tanto en tus publicaciones. A buen seguro te habrás dado cuenta de ello y te importará un nabo pero no está de más señalarlo para las audiencias jóvenes.

    Muchacho, sí, tienes un palmarés bonito, pero por favor, deja de obsesionarte al comparar éxitos con otra gente de tu sector con estudios más extensos. Al final del día solo estás alimentando la bestia del ego. Y esa nunca deja de tener hambre.

    Que sí, que parte de tu vida la has pasado en la mierda más absoluta y has escalado de forma admirable, nadie te puede quitar eso. Pero hasta el más burro sabe que hay gente en todos los gremios menos preparada y que tiene más éxito que los demás. NO te revuelques en una piara de mierda ajena. Puedes ser más que eso.

    • José dice:

      Me gustó el artículo y sobre todo la conclusión del mismo.

      Pues sí que es cierto, la crisis de los 40 existe y miras hacia atrás para de que has hecho en el camino y que panorama se presenta, eso es inevitable cuando se cumple los 40 (año arriba o abajo)
      Me recuerda tu mirada crítica al comienzo de la autobiografía “Yo fuí Ciceron” cuando estába en una cafetería haciendo repaso de su su vida.
      Aunque a tí te sonrié la vida más que a él, todos llos que estamos en ésta edad tenemos amigos que creen estar atrapados en un callejón sin salida, es duro mirar hacia atrás y ver quienes eran, en la situación que se encuentran y en la que pueden acabr.

  3. Ramon dice:

    Gran post!!!

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