Hace una noche preciosa para llorar de emoción.

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Os voy a contar cómo me siento. Imaginad que lleváis mucho tiempo entrenando para un maratón que se celebra en tu ciudad. Llega el gran día. Te diriges al punto de salida. No hay nadie, ni rastro de los otros corredores ni de la organización. Revisas las noticias, tu agenda. No te has equivocado de día ni de hora. Comienzas a correr con todas tus fuerzas. Aguantas. Te fatigas pero te esfuerzas como nunca. Llegas a la meta en un tiempo récord. Nadie, en toda la historia de tu ciudad, ha recorrido esa distancia tan rápidamente como tú. Has ganado. Pero nadie te espera. Nadie te ha visto realizar la proeza. Nadie te da un premio. Nadie te dice nada. Vuelves a casa, solo. Como si no hubieras hecho nada.

Así me siento ahora. Trabajé duro en el guión de mi serie, repleto de ilusión. Noche y día, durante semanas, meses. Rechacé otros trabajos que me ofrecían un buen dinero porque quería terminar estos guiones cuanto antes. Los terminé. Se lo mandé a la persona que creía que iba a recibirlo con ilusión y ni me contestó. Se lo mandé a otras personas, busco contactos, nadie lo lee, nadie tiene tiempo, nadie contesta. Me estoy comiendo mi guión con patatas.

Un amigo del Facebook me dice que contacte con gente que trabaja en Netflix, por Linkedin. Me abro allí una cuenta. Los encuentro. Contacto. Les mando infinidad de emails. Ninguno me contesta. Es como cuando estaba en el instituto. Cuando era el flaco, raro, pobre, con el que nadie quería juntarse en los recreos. No: es mucho peor. Imaginad a un borracho sudado, gordo, feo en una discoteca, con la nariz llena de cocaína, la cremallera bajada, una ridícula chorra asomándole por allí… entra a cada chica guapa que ve: pide entre lágrimas que le digan “te quiero”. Ese borracho asqueroso soy yo ahora mismo: las chicas guapas (las productoras, los canales de tv) ni me hacen caso. Nadie tiene tiempo para atenderme.

Desde Linkedin hago un corta y pega con los nombres de gente que trabaja en Netflix. Los busco en Facebook. Les mando a todos un privado. Facebook me pregunta si estoy seguro de que conozco a esas personas. Ya tendré fama de acosador por allí. Miento. Digo que sí. Me da igual que me baneen la cuenta. ¡Sorpresa! Una trabajadora de Netflix me contesta. Me pongo a mil. Le cuento que tengo una serie, le mando los guiones, el dossier. Me contesta:

Recuerdo a un amigo director de cine. Cuando le mandé el proyecto me escribió esto, muy educado:

“No he leído el dossier y los guiones que me mandas, lo siento. También estoy escribiendo algo relacionado con poderes mentales y ci-fi y no me gustaría que hubiese algo similar y que existiese algún problema porque sean parecidos. Ya me ha pasado de alguien que me ha mandado un guión que tenía una cosa similar a XXXXXX cuando mi guión estaba terminado y luego me ha acusado de plagio. Supongo que son cosas que vas aprendiendo con el tiempo. Reitero mis disculpas”.

Por algo así nadie querrá leer lo que les mando.

Por la noche recibo un email. Es de un lector de este blog. No lo conozco personalmente. Dice que es humorista, que tiene un especial de humor como los que hace Louis C. K., grabado en HD,  que quiere vender a Netflix. Me lo manda para que me lo descargue desde un link. Me dice que le ayude a venderlo en Neflix que leyó en un post, que escribí hace unos meses, que yo tengo contactos allí.

Me descargo su especial de humor. Dura 24 minutos. Alguien le ha grabado en una plaza pública, con un micrófono. Quizás le ha grabado en un cumpleaños. La grabación está hecha de corrido, plano único, posiblemente realizada con un teléfono móvil. El humorista cuenta chistes tontos a la cámara. De vez en cuando se escucha una risa de la persona que está grabándole: posiblemente sea su madre, su hermana o una sobrina. Descarto que una persona como él tenga pareja sentimental.

Contesto la verdad al humorista. Creía que tenía un contacto en Netflix pero estaba equivocado. Que lo siento pero no puedo ayudarle. Que estoy como él, escribiendo desesperado a desconocidos. No tengo cojones para decirle que su especial de humor no puede competir con los de Netflix: ni en calidad visual ni en nada. Que no trabajo en el departamento de compras de Netflix pero que dudo que vayan a comprar algo así a no ser que quieran empezar a hundir la compañía. Dejo que siga haciendo el ridículo mandando esos emails. Me disculpo a mí mismo diciendo “¿Quién soy yo para quitarle el sueño a alguien?”. Me deprimo enormemente. Quizás ese pobre humorista soy yo. Mis guiones, mi proyecto de serie es una puta mierda, como su trabajo. Sólo que no me puedo dar cuenta porque lo escribí yo. Porque soy el autor.

Paso el día triste. No trabajo. Paseo y pienso: repasando los guiones. Creo que los guiones son geniales. Sería una serie genial. Yo creo. Yo solo. Estoy equivocado. Soy un ser patético. Soy un humorista que le pide a su madre que le grabe en el parque con su teléfono móvil. Que duerme con la esperanza de vender esa mierda a Netflix. Una persona tan lejos de la realidad como un Oso Amoroso hasta el culo de LSD.

Por la noche no puedo dormir. Me pongo a ver películas. Mientras las veo, transcribo el guión de lo que estoy viendo sobre un folio imaginado. El guión es una mierda. Mi serie es mucho mejor que lo que estoy viendo. Pero a ese guionista se lo han comprado. A mí ni me lo leen.

Paso dos noches, muy triste.

Hasta anoche. Alguien, de un canal importante, me escribe. Recibo el email a las 5 de la mañana. Me dice que ha leído mis guiones. Que mi trabajo es espectacular. Que se lo pasará a sus compañeros. Me contará si hay noticias.

Comienzo a llorar de la emoción. Svieta está dormida pero mi gato, que dormía sobre una silla, percibe la emoción que desprendo. El gato deja de dormir para acercarse a mí.

—”¿Qué pasa?” —me pregunta.

Lo tomo en brazos, salimos al jardín. Hace una noche preciosa para llorar de emoción. El gato me mira. Yo lo miro. Feliz. Una pequeña puerta se ha abierto. Es todo lo que necesito para seguir adelante.

6 Responses to " Hace una noche preciosa para llorar de emoción. "

  1. JFSAINTS dice:

    Ojala pueda ver esa serie en algun momento y en algun lugar…suerte con ello!!

  2. Juan dice:

    No te emociones demasiado que luego vienen las ostias como panes.

  3. Te comprendo a la perfección.
    Parir un trabajo así. al igual que con un libro o con un blog es gastar un pedazo de nuestra alma con ello. La gente va a lo suyo y todo lo que no es tendencia cuesta que vea la luz. Yo muchas veces he pensado que lo que hago, lo que escribo o las cosas en las que creo solo me importan a mi y a nadie más, porque cuando intentas que el mundo las vea o te las compren, te das contra una pared de indiferncia una y otra vez.
    Pero somos seres cabezones ante todo, así que sigue insistiendo y al final tu serie verá la luz seguro

  4. Ignacio dice:

    Pues suerte Rafa !! Espero que lo consigas…..

  5. AnAngus dice:

    ¡Vaya, me alegro de que por lo menos haya una lucecita al final del túnel! Pero pienso que debes tener cuidado con los que dicen que no han leído tus guiones,…a ver si cogen ideas tuyas, hay mucho “gorrón” por el mundo.
    Saludos a este gran equipo de escritor y chef.

  6. Anibal dice:

    Amo tu blog. Te amo a ti.

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