Jordi Cruz tiene la enfermedad del pijus magnificus

críticas

Rafael FernándezEscrito por:

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Seguramente has tenido a un jefe con esta enfermedad. Suelen ser personas con un físico cuidado (tienen tiempo de sobra para cuidarse gracias a que disponen de mucha gente trabajando para ellos a cambio de nada o casi nada). Visten ropa de marca, elegante, como si los hubieran sacado de una peli de Nolan, presumen de cabello, sobre la piel parece siempre que acaban de extenderse una crema aceitosa y cuando te miran —a ti que eres un currante que no sabes cómo vas a pagar las facturas del mes que viene— lo suelen hacer con la nariz arrugada: como si estuvieran oliendo mierda. Si te sonríen, es únicamente para ahorrarse unos cientos de euros: para conseguir que les curres gratis o por menos dinero del que les correspondería pagarte. Así es como ellos consiguen sus fortunas: sonriendo, haciendo que otros curren por ellos, por sus caras bonitas, por sus falsas promesas, por los castillos en el aíre que te hicieron, por ojalá me siga dando trabajo, valore mi esfuerzo y en el futuro me pague más. Te aviso: eso no pasa jamás. Se han hecho ricos gracias a gente trabajadora como tú que cayeron en su trampa. Y que cuando despertaron, fueron reemplazados por otros ilusos.

Consideran a sus trabajadores “tontos”, a los que consiguen hacer creer que están viviendo una oportunidad única por romperse la espalda por y para ellos. Que van a aprender un montón. Como si para triunfar en la vida sólo hubiera que “aprender un montón”. Como si la cola del paro en España no estuviera llena de universitarios que aprendieron un montón. Como si no hubiera un ejercito de profesionales trabajando por una miseria, sirviendo copas en los bares los fines de semana o barriendo las calles… si tienen suerte de conseguir un curro tan honrado y tan estable como es el del basurero.

Un día, a estos seres con la enfermedad del pijus magnificus, les pillas con la guardia baja y te cuentan lo que realmente piensan sin tapujos, sin sentir ni un ápice de vergüenza. Han llegado tan arriba y han estado allí durante tanto tiempo, que piensan que toda su vida va a ser igual, que jamás van a caer. Ahora mi aviso es para ellos: sí que vaís a caer. Siempre termináis cayendo.

La cagan: hablan olvidando pasar sus palabras por el filtro para el ganado, para no molestar a los “tontos” a los que tienen engañados. Y hablan sin recordar que cuando el ganado se enfada dejan de ser animales de granja para convertirse en bueyes que cargan en estampida contra el pijus magníficus, desenmascarándolo a los ojos de la gente “corriente”, señalándolo como lo que es, un ladrón, un explotador, aunque se ampare bajo leyes diseñadas por gente a la que nunca les daríamos la mano y que nos acojonarían si nos las encontráramos por la noche, en el portal de nuestra casa, cuando nos disponíamos a sacar la basura.

Estos con la enfermedad del pijus magnificus se olvidan que, para que ellos estén arriba hay un montón de currantes sosteniendo el sistema corrupto que les protege, pagando impuestos y desproporcionados recibos de la luz como si nos sobrara el dinero. Si soportamos toda la mierda que cada día nos echan los de arriba, es porque realmente no estamos tan podridos de codicia como ellos. Nosotros, con estar bien con nuestras familias en casa, poder salir de vez en cuando por ahí a reírnos con nuestra pareja, con que nos ande el coche y podamos ver un rato la tele antes de irnos a dormir, tenemos más suficiente. Los pijus magnificus, sin un palacete de tres millones, se sienten pobres, miserables. Soportamos todo lo que nos echen, sólo pedimos una cosa a cambio: un sueldo más o menos digno y que no se nos caguen en la cabeza.

Esto último es lo que ha hecho Jordi Cruz, en una entrevista al diario “El Confidencial” en la que se indignó cuando le preguntaron por qué no paga a los becarios de su restaurante de lujo.

“Estás aprendiendo de los mejores en un ambiente real, no te está costando un duro y te dan alojamiento y comida. Es un privilegio. Imagínate cuánto dinero te costaría eso en un máster en otro sector”, defendía Cruz, sin querer recordar que para que un becario pueda trabajar gratis en su restaurante primero habrá tenido que gastarse miles de euros en escuelas super prestigiosas a las que pagó para que le enseñaran. Y que ahora está en su restaurante trabajando, haciendo lo que él ordena, en el horario que él les marca. Es como si los comensales del local, tras disfrutar de la comida, le dijeran al bueno de Jordi eternamente: “Hoy tampoco voy a pagarte por el menú que me has servido porque imáginate cuanto te costaría a ti Jordi, contratar a miles de comensales, para que vinieran hasta aquí, a comerse tu comida cada día, para que así puedas tú disfrutar de más y más experiencia”.

“Un restaurante Michelin —prosigue Jordi Cruz en su lamentable entrevista— es un negocio que, si toda la gente en cocina estuviera en plantilla, no sería viable. Tener aprendices no significa que me quiera ahorrar costes de personal, sino que para ofrecer un servicio de excelencia necesito muchas manos. Podría tener solo a 12 cocineros contratados y el servicio sería excelente, pero si puedo tener a 20, será incluso mejor”.

Te regalo una gran idea Jordi utilizando tu misma lógica. Si tuvieras incluso a 100 trabajadores más, fabricándote las sillas, las mesas, te ahorrarías comprar los muebles de tu restaurante. Sólo tendrías que pillar la madera. Y la madera te la pueden regalar los leñadores: también por ser magnífico. Imagínate el dinero que se ahorrarán los leñadores dándote la madera gratis en lugar de pagándotela por tenerla en tu restaurante reconvertida en muebles.

Termino ese artículo dando un consejo a todos los trabajadores que sois explotados vilmente por los pijus magnificus. Que el último día de la explotación laboral sea el viernes de la semana que viene. Fotografía, pilla pruebas, graba, infórmate bien, denuncia. Ya verás cómo tu suerte comienza a mejorar el día que a uno de estos caraduras les dices: “te pillé”. Y les enseñas lo que tienes.

14 Responses to " Jordi Cruz tiene la enfermedad del pijus magnificus "

  1. javier dice:

    he comido alli y es todo un show.tontisimo y carisimo.. sali con hambre y vomite de tanto nitrogeno y coas raras.. el tio este es un estirado prepotente y curiosamente su familia es muy humilde y su madre una pueblerina. y el era el gordo y el mudito de la pandilla pero ahora se cree el tio bueno de moda .. cada vez que anuncia algo en la tele lo apunto para no comprarlo.. ni vitaminas ni galletas ..ni gafas.. espero que lo denuncien por explotador y bocazas

    • encar dice:

      Es un tio acomplejado y me duele tener que pagarle entre todos los españoles .Si mi hijo estuviera en su restaurante de exclavitud )ahora mismo lo sacaba de ahi !

  2. Unade dice:

    Joder, ni que estuvieras en mi mente Rafa, ni que te hubiera dictado yo misma el post. Este es uno de los mamarrachos televisivos que más asco me dan con diferencia. Ojalá que tod@s es@s becari@s leyeran lo que has escrito y lo mandaran todo a la mierda, y con todo me refiero a estos asquerosos chupasangre.

  3. Juan dice:

    Yo mas bien diria la enfermedad del gilipollas.

  4. alberto lo dice:

    Tergiversas todo y estas muy mal informado. Es como si Eduardo Mendoza te tuviera que pagar a ti por verlo trabajar.

    • Chechu dice:

      Por fin alguien que no dice gilipolleces.

    • ¿Por qué tendría yo que pagar a Eduardo Mendoza por verlo trabajar? ¡Por supuesto que tendría que pagarme por ir hasta su casa a verlo trabajar!

      • Axel Heyer dice:

        No es por verlo trabajar, es para trabajar para él, el mismo Jordi dice que asi es más rentable su restaurante, hay que leer para opinar.

    • Lidia dice:

      Una cosa es ir a ver cómo escribe Mendoza y otra ir a su casa para afilarle los lápices, actualizarle el Word o cambiarle la cinta de la máquina de escribir (desconozco cuál es su método favorito para plasmar sus ideas). Estos chicos no van al restaurante de Cruz “a ver cómo trabaja”. Estos chicos le sacan trabajo. Y sí, tanto afilar lápices como cortar lechuga, son actividades que se merecen un sueldo digno.

  5. visitante69 dice:

    Que hijo de puta es este tio! Explota a sus trabajadores y encima lo pinta como si les hiciera un favor recogiendo sus mesas limpiando la mierda y sudando todo el dia como un cabron en la cocina del McDonals.. Este tio ES UN PUTO EXPLOTADOR.. se ha hace rico a costa de la gente. Ya era hora que alguien LE ECHARA HUEVOS y le dijera a la gente las cosas tal como son. Felicidades por tus cojones ezcritor

  6. Maria Azplicueta dice:

    Muy bien escrito y totalmente de acuerdo que asco de explotadores! Enhorabuena por tu blog Rafa !!!

  7. ¿Porqué no se ponen de acuerdo los chavales/as que curran gratis para él (y otros cómo él) y lo plantan? ¿por miedo, porque realmente aprenden, porque les sirve de trampolín para un curro mejor, porque no encuentran un trabajo como Dios manda…? Alguna explicación tiene que haber.

    La esclavitud no se acabó hasta que se levantaron los esclavos.

    • Roberto dice:

      Pues porque lamentablemente trabajar para este despojo significa escribir una buena página en tu CV. Los cocineros se matan para poder poner en su CV que han trabajado para gente de renombre, y este señor, tristemente, tiene un nombre.

  8. Iosef Menguele dice:

    Jordi Cruz:
    Esclavista del s. XXI que aparece en fotos semidesnudo y que lidera críticas feroces contra pardillos que aceptan HUMILLACIONES y VEJACIONES por su posición en el mercado del famoseo.

    Este personaje, heredero de la basura conceptual de cocina con pinzas, nitrógeno y humo (mucho humo – proveniente de ese personaje histriónico llamado Ferrán Adriá, que apenas sabe concatenar dos frases coherentes gramática y fonéticamente hablando), aterriza en la televisión impúdica pública pagada por todos los españoles. Tampoco parece importarle lo más mínimo la EXPLOTACIÓN MEDIÁTICA DE NIÑOS para la ampliación de su contrato millonario por audiencias masivas, aludiendo a la formación e integración de los menores en un entorno habitual como es la cocina.

    Tampoco duda en integrarse en publicitarse (prostituirse) con la magnánima industria farmacéutica, sugestionando el uso y abuso de sustancias químicas para sobrellevar el estrés diario.

    Otro ser repugnante que viene a añadirse a la larguísima lista de personajes que encorvan sus espaldas exageradamente es

    Ángel León:
    Una breve historia sobre su bareto tecno-vomital que ha montado en un paraje EXCLUSIVÍSIMO: El Molino del s. XIX. Fue construido en 1815, edificio de dos plantas con sillares de piedra ostionera, con una maquinaria hidráulica compleja basada en la subida y bajada de la marea y utilizando la apertura y cierre de puertas de grandes dimensiones (molino mareal). Es decir, una construcción compleja de grandes dimensiones ECONÓMICAMENTE INALCANZABLE para el bolsillo de casi la totalidad de los trabajadores españoles.

    Sin embargo, la rehabilitación y restauración de este edificio ha sido realizado por la Dirección General de Costas, cuyo coste asciende a 800.000€ y que, por concesión administrativa, ha sido adjudicado a este vendehumo de chaquetilla blanca y ojos bizcos. Se armó un revuelo gordo cuando muchos colectivos ciudadanos de Jerez reclamaban un uso educativo y cultural para ese complejo. No se le ha ocurrido otro concepto de marketing absurdo y repipi que considerar esa arma propagandística infumable como “LABORATORIO DE INVESTIGACIÓN GASTRONÓMICA”.

    Un rimbombante y sonoro pufo, con aroma de corrupción, crujiente de caca seca acompañado de espuma política y maridada con mentira fresca y añeja.

    Me dejo muchos en la cuneta que, seguramente, podríais añadir a esta lista de vividores que sólo han hecho que añadir química al menú, saciando el esnobismo de la incultura gastronómica a base de latigazos, cadenas invisibles y gritos por no colocar la gamba exactamente a 2mm del borde la cococha.

    Las cuentas de sus menú pueden llegar fácilmente a los cuatro dígitos pero tienen a sus aprendices viviendo como ratas, hacinados en pisos que no los quieren ni los ocupas. NO ME OFRECEN NINGÚN TIPO DE RESPETO.

    Os invito a proseguir la lista, por favor.

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