La mejor Semana Santa de mi vida

El Rey del CosmosVida

Rafael FernándezEscrito por:

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He pasado la mejor Semana Santa de mi vida.
—¿Por qué dices eso? —pregunta mi esposa.
Razono.
Todo me va bien.
Todo.
Salud, dinero y amor.
Correos está cerrado. Así que he tenido que parar forzosamente de hacer envíos.
Decidí tomarme unas vacaciones.
Y cuando paré de trabajar, me hizo bien. Porque me encontré a solas conmigo mismo. Y lo que encontré me sorprendió. Mi cabeza estaba en paz, por fin.
No tengo ni una preocupación.
Me fui a la piscina, me puse a chapotear sobre un flotador mientras bebía un zumo de naranja que, de pronto, me trajo mi esposa, por amor: yo no se lo había pedido.
Estaba flipando de lo tranquilo que me sentía.

No es que tenga la vida resuelta ni mucho menos. Pero el año pasado y este, mi trabajo va genial. Para colmo, mi nueva novela está gustando muchísimo. Y eso significa dos cosas: dinero para poder pagar los gastos y… agarráos… realización personal.
Sentirse bien consigo mismo.
Mirarse al espejo feliz.
Tranquilo, sereno.
Saber quién eres. Saber que lo que soñabas lo conseguiste. Básicamente, pero lo conseguiste.
Porque por supuesto hay más que conseguir y mucho márgen de mejora.
Pero salud, dinero, amor + realización personal = a la paz que sentí estos días.
Por primera vez en toda mi vida.
—Tengo que prepararme, estar alerta —le digo a mi esposa— en cualquier momento los malos tiempos volverán. Llegará un problema. Tengo que andar con ojo.
—¿Por qué dices eso?
—Porque la vida es enfrentarse a problemas. Uno tras otro.
—¿Estás seguro? —replica— ¿O te han metido eso en la cabeza los subhumanos?
Y pienso.
Decido ser optimista.
Quizás ella tiene razón.
¿Por qué va a regresar una mala racha de nuevo?
Ahora soy más listo. Más fuerte. He aprendido mucho. Sé trucos. Soy mejor que nunca. Ya no soy el tonto de antes. Aprender a razonar me ha hecho efectivo como un largo clavo de acero. Sólo tengo que seguir la senda que aprendí hace un tiempo. No desviarme de ella. Avanzar con paso firme. Seguro. Fuerte. Sin miedos. Feroz. Valiente. Agarrar con la mano el diamante. Nadie me lo puede quitar. Luchar cada día con mis monstruos personales. Algunas veces perderé, o parecerá que he perdido. Me iré a la cama, triste. Pero al día siguiente renaceré y seré más fuerte aún. Sólo una enfermedad degenerativa podría conmigo. ¿Y por qué va a llegarme si cuido de mi alma, mi mente y soy joven?
Sí. Voy a creer en lo que dice Svieta. No volveré a vivir jamás una mala racha profesional. Jamás. Puedo con cualquier cosa. Mi talento es ilimitado. Aún me espera mucho trabajo: un gran márgen de mejora. Sólo mira donde estas ahora, Rafa y donde estabas hace unos años. Mírate por dentro y por fuera. Estás genial. Estás genial ¡Cómo brillas! Sólo por creer en ti, en tu camino. Por seguir avanzando hasta que dejaste el basurero atrás, a millones de kilómetros. Ahora vives en la Tierra del Oro. Miras a los que se reían de ti y no piensas que les has ganado. Sientes pena. Te gustaría que todos estuvieran bien. A lo largo de nuestra vida me he conectado con muchas personas. Esas conexiones nunca se pierden. Por esas conexiones me llegan sus tristezas. Hasta que ellos no estén en paz, yo tampoco lo estaré del todo. Por esas conexiones pueden llegarme la enfermedad degenerativa de la que hable antes.
—Mañana tenemos que desayunar juntos —me dice Svieta.
—¿Por qué? —pregunto, alarmado.
Mi esposa se levanta cada día a las 7:30. Yo a las 11:00. Mi esposa se acuesta sobre las 23 horas. Yo sobre las 02:00.
—Hay una tradición de mi país que quiero compartir contigo —explica Svieta—. He hecho un pan especial y huevos de Pascua. Cuando celebras una tradición, realmente lo que estás poniéndote es en contacto con el espíritu de un montón de gente viva y muerta. Y eso te proporciona felicidad, seguridad y fuerzas.
—Ok.
Fijamos la hora del desayuno a las 09:00.
Desayunamos.
Veo a Svieta feliz. Me siento orgulloso. Sé que cada uno es responsable y se curra su propia felicidad. Pero al igual que ella lo es para mí, yo he conseguido convertirme en la tierra que la abona y la cuida para que sea así de feliz. Es genial hacer feliz al amor de tu vida. Hacer feliz a una mujer. No un día. Muchos días. Menudo héroe que soy. Menuda héroe que es ella. En lo que me ha ayudado a convertirme, joder.


Y sí.
Sentimos la conexión con nuestros antepasados, con un montón de gente.
Y nos sentimos más poderosos, fuertes.

Quizás seamos unos locos.
Pero unos locos felices.
GRACIAS, GENTE. ABRAZOS.

 

8 Responses to " La mejor Semana Santa de mi vida "

  1. Marburg77 dice:

    Os lo mereceis¡

  2. Sevelaraja dice:

    Qué bonito es ser feliz , ¿verdad?
    ¿te has dado cuenta que eres sumamente feliz cuando aparte – y no menos importante – de tener salud y amor tienes el dinero suficiente para no preocuparte por ello y poder cumplir algún que otro capricho? así viven todos los jodidos putos ricos del mundo

    • Juan dice:

      Espero que tus lectores no sean tan tontos como este, que los ricos son felices? Puto subnormal joder.

      • LaputamadredeJuan dice:

        ¿Y por que respondes lo que pongo si te parece una tontería? ¿para poner una mierda de frase, triste hater de mierda?

        Eso si es que ser imbécil, profundo además, tiene que ser congénito, no tengas descendencia por favor.

        Se nota que te falta mundo para saber a que me refiero.

        Tener dinero, mucho, más del que necesitas, te compra dosis de felicidad que ni imaginas. No te lo voy a explicar porque malgastaría mi tiempo y esa es otra de las cosas que puede comprar el dinero, tiempo y calidad de vida durante ese tiempo.

        Juan: mierda y pobre .
        – ni te molestes en responder

  3. Juan dice:

    Jajajaja que puto iluso, en menos tiempo del que te imaginas moriras entre terribles sufrimientos, dejaras sola y desvalida a tu mujer justo cuando mas te necesita, en la vejez, eso si no explota antes la 3ª guerra mundial jajajajajajajaja

  4. Faro justiciero dice:

    Eres un tío grande.
    NO bajes la guardia. Hace 10 años le dije a un amigo: “nunca he sido tan feliz”. Y me duró una semana. El amor llegó y se fue. Claro que yo me lo encontré, no lo cultivé. Cosechamos lo que sembramos.

  5. Sibly dice:

    Que buena pinta el desayuno.
    Me fui directamente a esbieta.com.

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