Lo miserable que es la gente

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Sigo con el tema de la serie de tv que estoy preparando. Sé que va a ser muy complicado hacerla realidad, sin contactos, sin padrinos, sin amigos, sin productor, sin un guía: dando palos de ciego por un bosque oscuro. No tengo ni una pizca de miedo ante el reto que me he puesto por delante. Sé que lo que he creado es material de primera, que será un éxito cuando encuentre al productor ideal y a una cadena que apueste por mi material creativo. No soy ciego: me va a llevar tiempo conseguirlo, no va a ser cosa de un par de semanas o de tres meses, seguramente de uno o dos años. Gracias a El Rey del Cosmos tengo la constancia, la paciencia, la inteligencia, la creatividad y la persistencia que necesito para conseguirlo: sé que recorrer el gran camino que me he puesto yo mismo por delante es la única manera de obtener algo tan grande como lo que persigo. Además, el tema de la venta, de ir tocando en puertas, me divierte. No estoy agobiado por hacer dinero, vivo de las ventas de mis 8 libros publicados, a mis lectores les gustan mucho. Vender esta serie que he hecho es como jugar a un videojuego. Cuando termine la partida, no apagaré simplemente la play, sino que apagaré con orgullo, la tele donde haya visto el primer capítulo emitido y daré las gracias al cielo.

Además, esta nueva aventura me saca de mi rutina diaria, abro mi gmail y vivo situaciones patéticas como de la que voy a descojonarme hoy.

Os pongo en situación. Hace poco menos de un año la sobrina de mi esposa falleció en un desgraciado accidente de coche. Ella sólo tenía 16 añitos. Como es normal, mi esposa quedó afectada, tristísima: quería muchísimo a su sobrina. Además, en ese momento no teníamos dinero para ir al entierro, en Ucrania. Si no conocéis a mi esposa, os la presento en este video que ella grabó hace muy pocos días (y en el que yo hago un pequeñísimo cameo):

Mi esposa compartió la desgracia en un estado del Facebook, para tratar de desahogar algo el gran dolor que sentía, para recibir ánimos y cariño de sus contactos, que parece una tontería pero en momentos así ayuda. Pues bien, un gilipollas, lo que hizo fue poner una carita de risa en ese estado lleno de dolor. Mi esposa, como es lógico, se dolió:

—¿Tú sabes quién es XXXXX?

(no voy a decir su nombre real: no quiero tratar de “sacrificar” públicamente a nadie)

—Sí. Es un amigo mío… ¿por?
—¿Y qué le pasa? ¿Es anormal?

Me puso en situación. Vi el smiley entre tropecientos iconos de lágrimas. Pensé. Un poco anormal sí que es XXXXX. Sé que es un enfermo de la coca y del alcohol. La de noches que, borrachísimo, delirando, me mandaba chats si parar, pidiéndome como un pesado que me conectara al Skype, para que le escuchara desvariar. Me cae bien porque, a pesar de sus adicciones, es creativo y divertido. Tiene esa vena gamberra autodestructiva e irreverente que yo también disfruto y con la que creo libros e historias. Lo conocí cuando comencé a vivir en Madrid. Él también tiene un alter ego políticamente incorrecto por la red y siempre anda tratando de publicitarlo. En ese momento andaba promocionándolo con muchísima persistencia por el Facebook, una web serie que él guioniza y muchos dibujantes le dibujan, gratis. Seguramente puso ese smiley en el estado para llamar la atención, para hacerse el duro, para que la gente pinchara en su perfil y viera su trabajo. Menudo subnormal. O lo hizo por eso o estaba colocadísimo cuando decidió reírse del cuerpo aún caliente de una pobre niña de 16 años.

Mi esposa estaba supertriste. Escribí un mensaje a mi amigo, le pedí (sin insultos, sin malas palabras) que pensara si estaba bien lo que había hecho. Me contestó que había sido un error, que tiene los dedos muy gordos y subió el smiley por error. Yo quería creerle, pero fueron pasando las horas, no quitaba el smiley, tampoco escribía un privado a mi esposa, aclarando el error. Se la sudaba.

—Vamos a esperar un poco más —le dije a mi esposa— Entrará en razón. No puede ser tan gilipollas. Vamos a darle un poco más de tiempo. Siempre me ha parecido un tipo guay.
—¿Pero tú te crees el cuento de los dedos gordos? Eso es una excusa barata. Es un cuento. Tú eres mucho más gordo que él y no subes smileys por error, ¿verdad?

Pasaron las horas. Mi amigo no hizo nada para enmendar su error. Decidimos hacer lo que siempre hacemos en estos casos: alejarnos de los gilipollas. No perder nuestro tiempo con ellos. Te identificas como gilipollas o loco en nuestra vida y te mandamos a una realidad paralela, lejos de nosotros. Lo bloqueamos por el Facebook y hasta nunca.

Pasaron los meses. A veces me acordaba de mi amigo: echaba de menos sus publicaciones, sus chistes políticamente incorrectos pero primero está la lealtad y el amor que siento por mi esposa, que es mi compañera en mi vida, la que me acompaña en las malas y en las más malas. No puedo ser amigo de nadie que no la respete. Por otro lado, me atormentaba pensar que quizá fuí injusto: que quizás fue un error como mi ex amigo aseguraba… pero entonces… ¿por qué nunca se disculpó con ella? Una línea hubiera bastado. ¿Por qué no quitó el smiley?

Ahora, para que esta historia continué, es necesario regresar al presente. He escrito una serie de TV. Ando buscando contactos en Netflix. Trato de venderla. Un amigo me aconseja por el Facebook que abra una cuenta en LinkedIn. Asegura que por allí hay un montón de gente que anuncia que trabaja en Netflix. Quizá consiga que alguno me escuche. Hago caso al consejo. Me abro la cuenta. Uno de los pasos es que importe mi biblioteca de contactos, digo que sí, le doy al ok. LinkedIn manda una solicitud de amistad a todos mis contactos. Al día siguiente recibo un email de mi ex amigo:

Le contesto:

Me contesta:

Sonrío. No lo sabía. Pero ya no voy a tener remordimientos ni dudas. Definitivamente es un subnormal. Definitivamente no es un amigo. Seguirá leyendo mi blog. Hace dos días escribí un post en el que contaba que estaba buscando contactos para vender la serie. Si fuera un amigo, me habría ofrecido una mano, un contacto que abriera alguna puerta. En cambio me escribe sólo para que me sienta mal: para tratar de ponerme los dientes largos: para decirme que él podría ser ese contacto que busco. Encima de lo que le hizo a mi esposa, me escribe para que yo me sienta mal, para ver si me arrastro. Sé que para llegar a algo en el mundo en el que me quiero meter, hay que tragar mucho, soportar y trabajar al lado de mucho hijo de puta aunque te caiga mal. Pero no voy a caer en su niñatada. No se la voy a chupar a un don nadie. No estoy en la ruina. Lo de la serie sería un extra económico en mi vida pero yo ya me siento realizado gracias a mis lectores. Lo de la serie me lo tomo como un reto personal, como una obra magnífica que quiero hacer realidad para entretener a la gente y hacerla soñar, divertirla. Él es un productor ejecutivo en Movistar. Sin embargo, me juego las pelotas a que allí dentro ni pincha ni corta. Que es uno más entre montones: un subhumano más de la subdivisión de currantes de Movistar. Si yo estuviera equivocado, él estaría dirigiendo una serie en Movistar sobre el personaje que lleva décadas tratando de sacar adelante, obsesionado y no trabajando de oficinista. Estos emails que me ha enviado me confirman lo que pensé de él: que es un anormal. Le contesto:

14 Responses to " Lo miserable que es la gente "

  1. PM dice:

    Joder, y yo que me reía tanto de las viñetas que guionaba “ese”. Una lástima

  2. Farter dice:

    Esa es la idea Rafa, nunca agachar la cabeza. Gracias por transmitir tus valores y enhorabuena por las decisiones, a mi parecer, acertadas.

  3. Dita Delapluma dice:

    Todavía no hace un año que yo perdí a mi hermana mayor por un maldito cáncer. Por motivos que no vienen al caso, no puse nada en facebook acerca de ello, pero de haberlo hecho, si alguien hubiera hecho la “gracia” de poner un “me divierte”, creo que, con todo mi pacifismo, mi paciencia, mi convencimiento de que la violencia no conduce a nada y es siempre reprobable… le hubiese dado tal patada en los cojones, que el susodicho hubiera tenido que abrir la boca para que sus propias gónadas no le partieran los dientes.

    Sí, ese tipo es un gilipollas. Pero gilipollas de esos que dices la “g” dos veces y la “p” te estalla entre los labios como si le escupieras a la cara, que es lo que se merece, así: “ggiliPollas”.

    Para algo tan duro como perder a un ser querido que se te va antes de tiempo, no hay palabras de consuelo. No quiero imaginar cómo tuvo que pasarlo tu esposa, y los pobres padres de esa niña… aunque llegue con tanto retraso, un abrazo para ella.

  4. Javier dice:

    Hola Rafael, siento las malas noiticias, pero celebro las nuevas ideas, que no te dejan (ni dejarán de fluir), que con persistencia lograrás ver materializadas. Sigue así, creando, sin pausa ni freno. Un saludo!

  5. Juan dice:

    Le damos demasiada importancia a la muerte, tu mujer mas que nadie deberia saber que no hay que entristecerse por la muerte de nadie, mas bien al contrario. De todas formas, el subnormal ese, es mas subnormal que yo asi que yo ni le hubiera respondido.

  6. Juanito dice:

    Nunca me hizo gracia. Por cierto, en la última captura se le ve el nombre!!

  7. Ninett dice:

    Pero si está clarísimo que además de sub normal te envidia?… pero como puedes tu creer que puedas tan siquiera tener éxito con semejante gilipollas? Por dm amor De Dios … es él quien creo que pueda necesitar de ti … y si no… tiempo al tiempo…..
    De mi parte dile … ¿pregúntame si me importa dónde trabajas?….
    pd. Por cierto no me has enviado mi ninguna invitación en LinkedIn

  8. Fernando dice:

    Tu mujer tenía razón. Incluso aunque fuese cierto lo que te ha espetado en su respuesta, bastante tiene este sujeto con ser como es. Podrá ser a veces muy brillante, pero por encima de todo algunos valoramos la humanidad. La brillantez sin empatía deslumbra pero no cala.

    Un abrazo

  9. Otto dice:

    Hello!!

    hace mucho que no doy señales, pero Sheila y yo seguimos aquí.

    Mucho ánimo para los dos. Lo estáis consiguiendo TODO.

    PS.:dos apuntes…
    1.-Me ha costado “perdonarte” tu marcha de Asturias…en fin…vuela libre.
    2.-En el último pantallazo NO has tapado el nombre del “Genio Movistariano”…;)

    Abrazos y saludos,
    Otto

  10. joanet dice:

    eso de poner me gusta a noticias tristes es el pan nuestro de cada día en facebook, lo que es una torpeza infinita es poner si tal o cual a muerto en facebook o en cualquier red social, eso no lo incumbe a nadie, solo a los seres queridos, y como comprenderas, a la inmensa mayoria de los amigos del facebook les importa un pimiento que haya muertal tal o cual

  11. Fulci dice:

    Justamente ahora está haciendo el retrasado desde los directos de Facebook, no doy crédito a tanta subnormalidad, jajaja, creo que va muy borracho, muy puesto o ambas opciones juntas.

  12. Hunberto dice:

    hijo de putaaaaaaaaaaaa

  13. Ana L. G. dice:

    Hola Ezcritor,
    Te admiro profundamente. Y me gustaría acostarme contigo.
    Un besazo.

  14. Ratonz dice:

    Te honra en no decir su nombre.

    Aléjate de gentuza como esa, siempre traen problemas. Sigue trabajando y siendo fiel a ti mismo. Animo Rafa 😉

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