Los escritores del futuro

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Soy un escritor muy afortunado. No me canso de daros las gracias. Mientras Nuria (en Asturias) espera su turno para pasar la ITV, se saca un selfie que sube a sus redes sociales para ayudarme a que me promocione posando junto al libro que más le gusta de los ocho que he escrito (y que me ha comprado). Ella es una actriz que admiro mucho. Justo en ese momento, en Tarragona, hago un trueque con un pescador que sigue mi blog. Cuatro kilos de pescado y más de tres de pulpo a cambio de un ejemplar del libro que publiqué el mes pasado: “Prostituto de extraterrestres”.
—Pero dedicado a mi nombre, ¿eh? —indica el pescador, amable, generoso.
—Trato hecho —contesto, sacando el libro y un bolígrafo Bic de mi bolsillo.
A él le hacía ilusión tener un libro mío, a mí (además de comer pescado fresco durante toda la semana) que él me leyera. Si consigo ganarle como lector podré consultarle detalles que aumenten la verosimilitud el día que imagine a un personaje que trabaje como pescador.  Le pedí que se sacara una foto con mi libro cuando, al día siguiente, saliera a alta mar. Accedió, amable. Así que presumo de foto:

Un email me llega desde Argentina. Un lector, que además de informático también es escritor, me publicita en una charla que da en el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre. Me manda el video que lo que demuestra. Muchas gracias, Juanjo. Por Instagram, una nueva lectora me etiqueta y llena de ánimos asegurando que se está “devorando la novela” y leyéndola en voz alta, entre risas, a su novio:


Así todos los días. Esta es la sincera, perfecta, lenta pero firme y espontánea promoción que disfruto a diario por la red y que me ha ayudado a que lleve 6 años viviendo de mis libros. La publicidad de mis libros la realizan mis lectores que, poco a poco, van corvintiéndose en mis mejores amigos y, con el tiempo, hasta en familia. Rodrigo (desde México), por ejemplo, acaba de hacer un esfuerzo enorme para que su genial estudio de publicidad, traduzca al inglés e ilustre una novela infantil que escribí hace dos años. Cuando han terminado ese arduo trabajo no me han pedido que les firme un contrato o que les dé dinero. Me lo han “regalado”, sin pedir nada a cambio. Sólo desean que triunfe. Es el regalo más bonito que me han hecho en mi vida. Si “triunfo”, por supuesto, les recompensaré generosamente.

Vivo bien gracias a las ventas de mis 8 novelas publicadas en papel:

Desde luego no soy un superventas. Hasta el día de hoy he vendido 7.248 libros. Si divides 8 libros entre esa cantidad, sale que habré vendido unos 900 ejemplares por libro ¿Poco? No. Suficiente. ¿Por qué? Porque tengo la gran suerte de autoeditarme en papel. Porque tengo la posibilidad de elegir vivir en pueblos bonitos, en casas con alquileres accesibles, no en ciudades caras, en habitaciones pequeñas de escasos metros cuadrados a precio de oro. Si me publicara una editorial, aunque fuera una gran editorial, con las ventas que tengo, no podría vivir de mis libros. ¿No me creéis? Os remito a las pruebas:

1.-Según este esclarecedor artículo, Lucía Etxebarria, Premio Planeta, sacó su último libro en mayo de 2016. Ha vendido, hasta la fecha, 1.900 ejemplares. Yo saqué mi último libro, “Prostituto de extraterrestres”, hace 30 días. En un mes he vendido 600 ejemplares. En un mes he ganado más dinero con mi libro que Lucía Etxebarría con el suyo durante todo un año. Da igual que yo no haya vendido ni la mitad de libros que ella. Ray Loriga, otro gran escritor, publicó “Za, za emperador de Ibiza” en enero de 2015. Hasta la fecha ha vendido 4.700 ejemplares. Cuando yo venda 257 ejemplares más de “Prostituto de extraterrestres” también habré ganado más dinero que el genial Loriga.

La explicación, la autoedición. Las editoriales pagan a los autores con un 10% (como mucho) del valor del libro. Yo me quedo con el 100% ya que, como hombre orquesta que soy, escribo, maqueto, edito, distribuyo, publicito, todo desde casa, en pijama:

Así que si Lucía Etxebarria ganara 2,3 euros por libro vendido, yo gano 13 euros por libro vendido. Ella con sus 1.900 copias vendidas ha ganado 4.370 euros. Yo, con mis 600 copias vendidas: 7.800 euros. Luego están los impuestos, cuota de autónomo, reimpresiones en la imprenta, etc. Pero eso es otra historia. Sería un desagradecido si me quejara de los impuestos. El Gobierno es muy injusto con otros sectores de la cultura, el cine, el teatro, por ejemplo, pero a los libros publicados en papel, sólo les saca un 4%. A los digitales, un 21%. Por eso (y por las políticas de contenido de Amazon, por ejemplo) no publico en digital. Las cuentas dejarían de salirme.

—¿Pero tú vives de escribir? —me pregunta asombrada la gente, a menudo.
—Sí. Y hasta puedo comer pulpo —contesto, apenado.

No sé bien el porqué. Pero por la sociedad se ha extendido la equivocada idea de que la gente normal no podemos vivir de trabajar de lo que nos gusta, sea lo que sea. Vivir de lo que te gusta hacer cuesta, exactamente el mismo esfuerzo, que vivir de lo que no te gusta hacer. El remo de la barca pesa exactamente lo mismo en ambos casos. Sólo que un remo lo cargas feliz; el otro remo, sinitiéndote desgraciado o, en el mejor de los casos, “responsable”. ¿El tiempo remando hacia tu sueño? Exactamente el mismo que se gasta estudiando una carrera universitaria más el tiempo que pasas aceptando trabajos basura hasta que, por fin, consigues un trabajo con un sueldo digno. Al final, remando, siempre llegas al lugar por el que te esforzaste en llegar: un empleo que te gusta o un empleo que no te gusta.

Muchas veces, no pasar por el aro, resisitir como un cabezota, pasarlo mal durante un tiempo, no acomodarte, es lo que te conduce a poder vivir del trabajo que te gusta. Os cuento mi caso, sin trampa ni cartón.

2.-Ser fiel a mi obra. Mi primer sueldo como escritor me lo dio el diario gratuito “20 Minutos”, en 2006. Allí tuve la gran suerte de ser, durante tres maravillosos años, uno de los bloggers más leídos. Sólo por esa razón una editorial importante se me acercó interesada para publicar (y hasta hacer una película) de mi primer libro: “Diarios secretos de sexo y libertad”. No acepté la oferta. Querían cambiar el aspecto de mi libro, quitarle las fotos, quitar algunos pasajes polémicos (uno en el que hablaba de la, por aquel entonces, Princesa Letizia), páginas (ese libro tiene 690 páginas) y hasta hacer desaparecer, para la película, a un personaje del libro que para mí era clave (el argentino).  Dije que no, me llamaron pedante, creído, loco. No obstante, si les hubiera dicho que sí, además de ganar menos dinero por libro vendido mi voz, mi locura, mi imaginación, mi libertad creativa, habría muerto justo en ese momento. Me habrían convertido en un autor castrado, en una oveja más de sus rebaños. Segurísimo que los libros que ahora he autopublicado y celebran “mis” lectores por las redes sociales, no habrían nacido nunca. Habría tenido que seguir la senda que los editores me hubieran marcado, para seguir siendo un contratado, para poder tener el honor de seguir publicando en una gran editorial. Mis libros, con un cuarto kilo menos de mi locura y gamberrismo, no se hubieran vendido tanto. Porque eso es a lo que se dedican los malos editores en España. En lugar de a potenciar la personalidad de los escritores, su voz única, se dedican a recortarlos, a meterlos en cajas en las que se puedan clasificar fácilmente, a convertirlos en blanco o negro, nunca en gris o rojo intenso, a transformarte en lo más politicamente correcto posible, no sea que vayas a molestar un colectivo con tu escritura o a la política o intereses de su grupo editorial. Si hubiera dicho que sí a aquellas ofertas mis libros tampoco serían míos totalmente: mi obra pertenecería, en altos tantos por cientos, a empresarios que no han escrito ni una frase en sus vidas. Y lo más importante para mí: si hubiera dicho que sí, habrían acabado con mi “isla”. Ese lugar en mi mente que es un parque de atracciones para mí, que me hace feliz siempre, que no me falla. Ese lugar en el que me meto para imaginar y disfrutar, escribiendo, sin límites, libre, a veces un poco gamberro, para divertir. Porque digan lo que digan, no vivimos en tiempos de Franco. España es un país maravilloso, hay libertad de expresión, los autores no viven reprimidos más que por sí mismos o por miedo a ir a un juicio que, al final, siempre les da la razón. Son los escritores que se limitan por miedo al qué pensarán de ellos o tienen miedo a perder alguna subvención o trabajo en un grupo editorial. Ejem. Yo, no. Porque “mi público” no es una masa enorme que se queda leyendo sólo los titulares y luego lincha por el Twitter. Mi público, gracias a que es un público pequeño, es gente culta, informada, que conoce bien los detalles y el contexto de lo qué están leyendo y a quién.

La crisis editorial en España es una oportunidad. Es lo único bueno que tienen las crisis: terminan para siempre con lo superfluo, con los parasitos, con lo que no sirve. Las crisis abren los ojos a nuevos caminos y soluciones. Así, poco a poco, está naciendo el escritor del futuro. Por supuesto yo no soy el único ni el mejor, ya hay miles por el mundo. A algunos nos funciona sólo publicando en papel, a otros sólo publicando en digital. Algunos son ricos, otros tenemos lo suficiente para poder vivir un año sin trabajar. Pero siempre, somos escritores sin una editorial detrás que le esté marcando cómo bailar y qué canciones cantar. Somos escritores publicitados, honradamente, sólo por sus lectores, por el boca a boca. Nunca pagamos por publicidad. Escritores que pueden vivir de escribir vendiendo unos 1.000 libros al año (¡hay que ganárselo!). Escritores que viven concentrados en sus casas o donde sea, para mejorar en su trabajo, pensando cómo capturar a su lector y hacerle pasar un rato maravilloso. Escritores que conocen el nombre de casi todos sus lectores, aunque ellos sólo les hayan comprado una vez, sus 7 libros por Paypal… pero fue una vez que les dio de comer porque estaba pasando una mala racha. Así que, el escritor, se acuerda del nombre del pueblo en el que ese lector vivía y de hasta cómo se llamaba su novia:

Escritores en las antípodas de cómo vivía Salinger. Con los escritores del futuro te puedes comunicar por el Facebook cuando quieras. Da igual que sean las 2 y pico de la madrugada. El escritor te lo agradecerá. Quizás, el escritor, estaba esperando unas dulces palabras antes de irse a dormir y tú se las has dedicado, llenándole de fuerzas para ponerse a trabajar la mañana siguiente:

Las editoriales no morirán, por supuesto. Seguirán a la caza y captura de los famosos que salen en Tele5, publicándoles libros que realmente están escritos por otras personas. Se centrarán en publicarles libros a los YouTubers y deportistas de éxito. Para eso sí que son útiles las editoriales. Sin ellas, esos libros no existirían. Pero los escritores auténticos, los empeñados en levantar acta del tiempo en el que viven, en descubrir la alquimia de capturar el interés vital del lector, poco a poco estaremos en otra parte: en la tierra libre de Internet, autopublicándonos. Disfrutando en nuestra isla libre.

Las editoriales no desaparecerán nunca. Ojalá. Dan trabajo a mucha gente. Pero, sin duda, vienen mejores tiempos para los lectores y para los escritores. GRACIAS.

 

6 Responses to " Los escritores del futuro "

  1. Juan dice:

    Yo solo he leido el de diarios secretos en digital, y los demas hasta que no los saques en digital no los voy a leer. Lo siento pero solo leo en digital, ya sabes que soy retrasado.

  2. CARLOS dice:

    Del artículo:

    “Decir que alguien vende pocos libros me parece injusto. Se publican en torno a 70.000 títulos en España, unos 200 libros al día”

    Si fuese mi campo y conociese ese dato, me daría por satisfecho de poder vivir de mis libros. De poder vivir en un “palacio” con piscina, igual que cualquier escritor superventas. 🙂

    Eso querría decir que hay mucha gente que saca un rato para interesarse por mi creación, cosa cada vez más complicada teniendo en cuenta todo el entretenimiento existente hoy en día, y además a golpe de click.

  3. Math dice:

    “Así que si Lucía Etxebarria ganara 2,3 euros por libro vendido, yo gano 13 euros por libro vendido. Ella con sus 4.700 copias vendidas ha ganado 4.370 euros. Yo, con mis 600 copias vendidas: 7.800 euros” ???
    2,3 x 4.700 = 10.810. No es que invalide tu argumento pero las matematicas tienen esa mania de ser exactas.

  4. Eva dice:

    Hola, te conocí por un tema de infertilidad, qué cosas, eh? con lo de blanca y pequeñita…Y me has enganchado. Ahora voy a pasar 15 días horribles para saber si el tratamiento ha funcionado y necesito reírme y mucho. Que libro me recomiendas de los 8? Es el primero que te voy a comprar. Espero que no sea el último. Ya nos iremos conociendo. Un abrazo

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