Mi madre, desde las estrellas

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Cuando vivía en la Tierra, mi madre era la mujer más increíble y amorosa del mundo. Ahora que vive en el cielo, ella brilla con una intensidad que aún siento y veo, con mis propios ojos, cada día. Por eso no la echo de menos.  No estoy loco. Tengo pruebas y os las voy a contar tras una breve introducción, para que también podáis ver las pruebas con vuestros propios ojos.

Mi madre se llamaba Maite, murió joven por culpa de un cáncer de ovarios, a los 39 años. Por fortuna, disfruté de su amorosa compañía y cuidados hasta mis 10 años de edad. Asombrado por la madre que tenía, que brillaba como una estrella, yo apenas hablaba de niño. Así que ella me llamaba, en la intimidad, “Mudito”:  como aquel enanito que sale en la película Blancanieves de Walt Disney.

Después, mi infancia se volvió un infierno. Sin padre, sin nadie que me quisiera, durmiendo en la habitación de un tío mío, que era una abominación como persona. Pero, por fortuna, durante los 6 primeros años de edad, que es cuando se forma nuestro carácter y el pozo de nuestro interior, tuve a mi madre a mi lado.

Ella me dio la meta para que fuera lo que hoy soy. Escritor (porque ella me contaba que soñaba con ser escritora) y un marido ejemplar (ella siempre soñó con tener un esposo que la amara de verdad, el que le tocó la pegaba y le era infiel, así que ella se divorció de él).

El tiempo fue pasando, la vida sacudiéndome para que espabilara y —confundido por lo que veía en mi día a día además por mi imbecilidad profunda— me perdía del camino que conducía a la felicidad. No obstante, el pozo que mi madre había dejado dentro de mi corazón siempre estaba ahí, latiendo, queriendo explotar como un volcán. Cuando conocí a Svieta, vi la oportunidad: me lancé a por ella, me aceptó, nos casamos, y así es como ahora vivo en la felicidad.

Mira que han pasado décadas y mi madre sigue a mi lado. Se podría haber jubilado ya como madre, es un poco como para que se lo mire un médico, pero no. Os lo voy a demostrar con dos ejemplos.

1.-Ejemplo paranoia:

A principios de este año dejamos Asturias. Vivíamos en una casa bellísima pero con unos agujeros en las ventanas por los que entraba mucho frío. Mi perra, que ya es muy viejita, era la que más sufría el frío cada invierno. No sé si ella hubiera sobrevivido a otro invierno allí. Así que nos mudamos a Tarragona. Una casa quizás no tan bonita, pero sí mucho más calurosa en la que podemos trabajar espléndidamente. Y donde Anais ha rejuvenecido… pero no engordado:

La nueva casa, con un alquiler tres veces más grande que la anterior, me preocupaba. Tenía bastante dinero ahorrado pero de sobra sé que siempre pasan cosas, siempre surgen imprevistos económicos en la vida. ¿Y si el libro que estaba a punto de publicar, “Prostituto de extraterrestres”, era un fracaso? ¡Iba a gastarme 3.000 euros en imprenta dentro de unos días! ¿Y si me iba mal económicamente en el año? Los caseros aguardaban una decisión. Estaban en el salón, esperándonos. Nos acababan de enseñar la casa. Había más gente que la quería alquilar. ¿La tomábamos? La casa era perfecta para Svieta. Tenía una cocina genial para su canal de cocina en el YouTube. Y para colmo tenía piscina y estaba a 100 metros de la playa. Perfecta para una nueva época de nuestra vida, para tratar de prosperar. Una casa-sueño. Sólo faltaba que yo tuviera cojones y diera el sí.

Entonces, paseando por el jardín, vi dos cosas que me tranquilizaron…

…a Mudito:

… y el nombre de la villa que alquilamos:

¿Señales? ¿Estupideces mías? Por supuesto que puden ser. Cada uno elige en qué mundo quiere vivir. Un mundo con o sin magia. Yo sentí, al ver esos dos detalles, que mi madre me decía que estaba a mi lado. Recordándome que, si nos pasaba algo, podríamos contar con ella, desde las estrellas, haciendo milagros… ¿qué estoy loco? Vaís a ver que no. Tengo miles de pruebas que demuestran que no estoy loco pero os voy a contar justo las de ayer por la noche.

2.-Ejemplo económico:

Mis temores se hicieron realidad. Por querer ahorrar, por querer tener dinero por si venían épocas difíciles, Hacienda me ha crujido. Me toca pagar, por mis ingresos de 2016, 9.000 euros a la administración pública. No me quejo por contribuir, con ese pequeñísimo grano de arena, a ayudar a crear hospitales, carreteras, colegios, a gente necesitada. Por ese lado, el asunto me parece de puta madre. Me quejo porque se me ha ido una gran pasta que pensaba invertir en proyectos, una pasta que viéndola ahí en la cuenta me daba tranquilidad: era tener un buen colchón por fin. Y me quejo porque antes de ahorrar esa pasta, me asesoré en una asesoría fiscal de Luarca (Asturias). Me hicieron una simulación de la declaración de la renta y me aseguraron que Hacienda me devolvería 3.000 euros… putos profesionales que dicen que son profesionales, se abren un despacho y no tienen ni idea.

Pues bien.

Hace un mes y pocos días, saqué en papel “Prostituto de extraterreste” y fue un superéxito para mí. ¡600 ejemplares vendidos en un mes! Primera edición agotada. Sería gilipollas si no sacara una segunda tirada porque el libro está gustando muchísimo, parece que he dado en la diana o muy cerca de la diana. Pero, de pronto, sentí miedo por gastarme 3.000 euros en sacar otros 600 ejemplares. Surgió mi lado miedoso, cobarde. Así que decido sacar sólo 300 ejemplares. Eso supone 1.500 euros a invertir. Me pone un poco menos nervioso… pero me sigue poniendo nervioso.

A las pocas horas de ponerme tontín me escribe, por el Facebook, un lector de este blog. Nunca antes he hablado con ese lector. Nunca le he pedido dinero. Nunca escribí en ningún lado del Facebook o por cualquier otro sitio que estaba inseguro por tener que pagar 1.500 euros en la imprenta. Eso sólo estaba dentro de mi cabeza. Sólo escribí que iba a sacar la segunda edición de “Prostituto de extraterrestres” y punto.

Edu, así se llama este lector, me escribe porque le ha apetecido. Dice que quizás necesito dinero para sacar la segunda edición del libro. Le gusta mi trabajo, se siente identificado con mis objetivos, porque él ha pasado por la vida por algo parecido a lo mio. Que si necesito dinero para algo que se lo pida: y que no me preocupe en devolvérselo, que ya lo haré cuando pueda.

Aquí parte de su chat por el Facebook. Muchas gracias, Edu.

Primero pensé en no aceptar la ayuda de Edu. Por orgullo y ego. Luego me dije que era un gilipollas si prefería vivir cada día intranquilo mirando si los ejemplares se venden o no, en lugar de un poco más contento, por culpa del puto orgullo. Que no sólo hay que aceptar de la vida los palos que te pega. También el abrazo de los ángeles. Le pregunté a Edu, varias veces, que si prestarme ese dinero le suponía algún problema a su calidad de vida. Me dijo que no, que en absoluto. Acepté el préstamo y acordé devolvérselo de aquí a un año.

La ayuda del Cielo para que siga adelante, para que nunca deje de luchar por mis sueños, no terminó anoche en Edu. Mi madre es una detallista. Está en todo, como buena madre. La primera edición de “Prostituto de Extraterrestres” salió con un marcapáginas superchulo que me fabricaron en 3D a muy buen precio. Para la segunda edición me gustaría sacar otro marcapáginas, pero como me han pegado el palo, gano 13 euros por libro y estoy en modo rata, no quiero gastarme ni un euro de más hasta que vuelva a tener un colchón decente en el banco. 

Pienso en eso y, de pronto, me escribe otro lector. También anoche. Hace meses me compró mi novela infantil “Yoyito” tras leérsela a su hija cada noche, desde el iPad (puse esa novela gratis, en esta web, para los niños). Lean ustedes mismos, el email que me escribió este lector anoche:


¡Gracias, mecenas anónimo!

Tengo mil millones de ejemplos como estos que os acabo de contar. Con algunos, os pondría la carne de gallina.

A veces, los lectores, me reconocen, me paran por la calle, me dicen: “joder los huevos que tienes” “cómo luchas sin parar” “yo no me atrevería a vivir sólo de escribir”, “llevas casi 11 años viviendo de escribir”.

Les sonrió.

Me da cosa decirles que yo sólo me concentro en escribir lo mejor que pueda, siempre. Dejándome los sesos.

Mi madre, desde las estrellas, y vosotros los lectores, desde la tierra, sois los que hacéis el resto.

GRACIAS.

P.D.- Así serán los marcapáginas (por los dos lados) de la segunda edición de “Prostituto de extraterrestres”. Los diseñé y se los mandé anoche, en cuanto “el mecenas anónimo” me escribió:

y así va el mecenazgo de la segunda edición. Recordad que este próximo martes es el último día:

4 Responses to " Mi madre, desde las estrellas "

  1. Translover dice:

    Sin duda son pruebas irrefutables de que un ángel de la guarda te cuida…Espero que sigas recibiendo correos de gente tan maravillosa dispuesta a colaborar 🙂

  2. Faro justiciero dice:

    Feliz día de la madre para Maite!

  3. CARLOS dice:

    Sencillamente impresionante esos dos detalles. Me ha gustado esta frase:
    “¿Señales? ¿Estupideces mías? Por supuesto que pude ser. Cada uno elige en qué mundo quiere vivir. Un mundo con o sin magia. ”

    Yo también tengo cada día más claro que como dijo Platon vivmos en la caverna y sólo alcanzamos a ver sombras y que hay muchas fuerzas en este universo que de momento escapan a nuestra comprensión.

  4. Manuel lozada dice:

    Sos muy parecido a ella, te veo en su rostro.

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