A los españoles nos encanta abusar, pelear y volvernos locos.

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Los líderes políticos, de ambos lados, organizaron una pelea en la calle. Una pelea que observaron desde sus chalets, a través de sus teles de plasma mientras comían paquetes de patatas fritas y reían nerviosos en sus sillones de jujo pagados con nuestros impuestos y con algo más que pillan de por ahí.

Fue la gente de la calle la que salió perdiendo: golpeada, multada, enfrentada, separada. Estos días, la tele y los medios de comunicación me recuerdan a los guionistas de las series de televisión norteamericanas. Sólo emiten los momentos más impactantes, con sangre, con insultos, para así conseguir que el espectador de la tv no pueda levantarse del sillón, quitar la mirada de lo que está pasando. 24 horas de tele amarillista, de bulos por internet sin control ni ética, para que así no dejemos de echar gasolina al fuego. Para conseguir que el telespectador necesite soltar bilis por la boca, por las redes sociales, salir a la calle para desahogarse. Es como, cuando de niños, veíamos los combates de Rocky Balboa. Tras ver la película necesitábamos correr, golpear con fuerza un saco de boxeo. Ahora no respiramos tranquilos hasta insultar a un independentista o llamar facha a un no independentista.

Fíjate. Por las redes sociales, las personas que más agresivamente se muestran son las que aseguran estar muy informada porque han estado viendo la televisión todo el día. Los televidentes somos ahora mismo como el protagonista de esa escena de “La naranja mecánica” en la que obligaban al protagonista ver imágenes de violencia extrema, buscando así influir en su comportamiento por su bien. Al final, el protagonista se volvía más loco aún pero con el beneplácito del Gobierno.

No sé si sois conscientes de toda la pasta que costó mandar a Cataluña a las fuerzas públicas para pegar a la gente de la calle ¿Yo ayudé a que se financiara eso con el dinero de mis impuestos? ¿Cómo se atreve el Gobierno de Rajoy a tomar dinero de mi bolsillo para pagar a unos matones? Jamás se los perdonaré ¿Para eso quieren que paguemos impuestos? ¿Para gastárselo en pegar porrazos a gente como si en una trifulca de discoteca se tratara? Me cago en Dios lo que tenemos que soportar.

No es normal. Imagina que cada vez que tú haces una ilegalidad, por ejemplo pisar de más el acelerador, en lugar de ponerte sólo la multa correspondiente, el Gobierno mandan a un poli a tu casa a que te den porrazos… ¿Justo y proporcionado, eh?

Antes de venirme a vivir a Catalunya me decían: “buf… encima te vas a ir a vivir a un pueblo catalufa… en los pueblos la gente es supercerrada, allí si no les hablas en catalán te excluyen, son superindependentristas”. Llevo 9 meses viviendo en este pueblo. Cuando he hablado en español, tras alguien hablarme en catalán, han cambiado el chip del idioma de forma instantánea sin pasar por un “intertempo” de “maldito hijo de puta que no habla mi lengua catalana”. Nadie me ha obligado o me ha hecho sentir obligado a aprender catalán para vivir aquí. Lo único que sé decir en catalán es “buenos días”, “buenas tardes” y, como soy canario, “quiero un plátano” 😀

La gente del pueblo no odia a los españoles. Sonríen mucho. La verdad es que nunca he conocido a nadie que sonría tanto como un catalán. Cuando ven que eres de fuera te miran con curiosidad, creo que les gusta especialmente la gente de fuera. Sobre todo si haces cosas. Les maravilla que hagas cosas, abren la boca mucho, se les salen chispas por los ojos, quieren asociarse, unirse contigo enseguida. Nunca he escuchado una conversación contra españoles por la calle. Hay banderas, casas con esteladas o carteles que dicen “sí, a la independencia”. Pero los inquilinos de esas casas no son gente agresiva que, cuando me ven pasear con mi perra por delante de las puertas de sus casas, dejan lo que están haciendo y corren a insultarme o escupirme por ser español. Es sólo gente que opina públicamente… ¿Por qué nos sentimos amenazados los españoles cuando vemos una estelada o un independentista?

Por todo eso, cuando el otro día vi a los policías y a la guardia civil pegando a los catalanes, cada golpe que le daban a ellos, sentía que me los estaban dando a mí. Pegaban a algo que no entendían. Es como cuando ves un insecto raro en casa y el primer instinto es aplastarlo con la zapatilla por si te va a picar. Los independentistas no son una amenaza. Sólo son personas queriendo meter una papeleta en una urna. No para acabar con nuestra economía. No para acabar con nosotros. Si no para que todos, ellos y nosotros, estemos mejor. Pueden estar en lo cierto o estar completamente equivocasos, pero ellos no emplean la fuerza para hacerse oír. Nosotros, los españoles, sí lo hemos hecho, maldita sea. Qué vergüenza. Estamos más cerca nosotros del comportamiento violento de ETA o de los terroristas del ISIS que los independentistas.

Para colmo, la papeleta del uno de octubre iba a tener, al final, el mismo valor dándoles porrazos a los independentistas que no dándoles porrazos. No eran necesarias las cargas policiales. El destino quiso que todos esos policías que cumplieron ordenes de un gobierno infantil, elemental, con la inteligencia justa para no cagarse encima, salieran de un barco adornado con personajes de dibujos animados. Allí estaba Piolín y el gato Silvestre para recordarnos que cuando en la guardería, alguien no nos gustaba, le dejábamos de “ajuntar”. Con lo fácil que hubiera sido ningunear el resultado y sancionar económicamente a los responsables del referéndum ilegal, que pagaran con dinero de sus bolsillos el gasto extra que habían sacado de las arcas públicas para que se celebrara. Pero claro: entre ellos no se tocan. Parece que sí pero luego todo queda en nada. Prefieren que tú y que yo nos peleamos en el barro, que nos enfrentemos. Es como cuando el personaje que interpretaba Leonardo DiCaprio en “Django” se entretenía viendo como unos negros se peleaban a muerte en el salón de su casa.

Cuando veo que un lector, vecino o amigo del Facebook es independentista me produce tanto dolor como cuando descubro que es rubio o pelirrojo. No entiendo a esas personas que excluyen, retiran la palabra o desagregan por el Facebook a otro por pensar diferente que él. Como si todos estuviéramos obligados a salir de una fábrica, con un pensamiento único. Todos obligados a que nos guste sólo el color amarillo. Si no, a la hoguera. Hablar, discutir, las nuevas ideas, no son malas. Querer silenciarlas con miedo y porrazos, sí.

El gran Jan, autor de mi (en mi infancia) adorado Superlópez está a favor de la independencia y usa a su personaje con fines propagandísticos. Yo no soy independentista. ¿Me jode que Jan utilice a Superlópez para eso? ¿Me duele? ¿Me ofende?

Ni un poquito. Veo esos dibujos, sonrío, me gusta que opine y de forma tan elegante ¿Por qué me va a ofender o molestar que alguien piense de forma diferente que yo? ¿Acaso soy un psicópata? ¿Cuándo la gente empezó a ofenderse tanto para desagregar, gritar, golpear y retirar la palabra al que piensa diferente? ¿Cuesta tanto soportar que todo el mundo no piense como tú?

Mi conclusión es muy dura y desalentadora: a los españoles nos encanta pelear, abusar y volvernos locos. El gobierno, nuestro equipo de fútbol, nuestra comunidad de vecinos, nos proporcionan una excusa y enseguida estamos ahí, posicionándonos a golpes, pegándonos como imbéciles e insultándonos cruelmente por las redes sociales.

El destino quiso que la consulta del uno de octubre se asemejara al resultado de un partido de fútbol. El primer gol, el de la imbecilidad y el de la vergüenza lo hemos metido nosotros, los españoles: 1-0. Nos adelantamos en el marcador pero, curiosamente, adelantarnos en el marcador hace que vayamos perdiendo.

Y a todo esto… ¿dónde está el Rey? ¿Por qué no se pronuncia ahora que su pueblo lo necesita y podría justificar su sueldo?

Tengo una teoría.

En 2015 Pablo Iglesias le regaló Juego de Tronos. En ese momento el monarca reconoció que “no la había visto”.

En 2015 Juego de Tronos iba por la cuarta temporada. Casi seguro que a Felipe le dio por empezar a verla el 1 de octubre por la mañana, en alguna sala aislada de la almena de alguno de sus castillos. Y claro, Juego de Tronos engancha que te cagas. En cuanto matan a Eddard Stark, te tienen agarrados por los huevos. Luego que si la madre de los dragones, Joffrey, el enano, es un sinvivir… Son 7 temporadas. Algunos capítulos duran tanto como una película. Así que calculo que más o menos a finales de este mes el bueno del Rey terminará de verla, saldrá de su almena aislada, se duchará, afeitará, se pondrá a leer la prensa y dirá “Cágate lorito la que me han liado”.

7 Responses to " A los españoles nos encanta abusar, pelear y volvernos locos. "

  1. Paco porras dice:

    Dices: ¿Por qué nos sentimos amenazados los españoles cuando vemos una estelada o un independentista?

    Lo mismo preguntaría a esos catalanes que cuando ven una bandera española les entra cagalera… No todos los catalanes son tan buenos como tampoco lo son el resto de españoles. De puertas afuera todos nos comportamos de una manera, pero de puertas a dentro ¿qué pensarán esos sonrientes vecinos que tienes?

    Aquí hay dos culpables absolutos: 1º El incompetente de Rajoy, que es el peor político de la historia española. 2º Los gobernantes catalanes (Mas, Puigdemont, Junqueras,…) que, sobre todo el primero, se metió en este embolado pensando que Marianín iba a ceder.

    Arreglo de esto: pues tal y como lo veo ahora bastante chungo porque los de allí no van a querer lo que había antes y el resto de España los miran como si no entendieran una mierda. Yo creo que lo suyo es que ambas partes se dejaran un tiempo prudencial para pensar, un año o dos. Luego, con tranquilidad, razonamiento y previsión, se haría el puñetero referendum, pero bien hecho, no esa mierda que han hecho que no vale para nada. Así, al menos los partidos constitucionalistas podrían hacer campaña por el no, porque los catalanes hasta ahora solo han escuchado las maravillas de los del sí, que parece que van a vivir en un país lleno de unicornios. Y van a pasar hambre como el resto de españoles. NO te digo nada de los boicots que ya estoy escuchando.

  2. Ignacio dice:

    Hola Rafa…..hay algo que me da mucha curiosidad…..que opinan los catalanes de todo lo que ha robado la CiU de Pujol ?

    Un saludo….

  3. Hunberto dice:

    A la mierda los catalanes que se separen yo me limpió el culo con su estelada

  4. Pipo dice:

    Ahora esto se va a convertir en un duelo de banderas. Eso no lleva a buen camino.

  5. ente dice:

    Sinceramente, hasta este día creía que tú eras una persona inteligente. Sin embargo, al defender la separación de una región de España, con todas las terribles consecuencias económicas y sociales que ello conlleva para las dos partes, pierdo todo el afecto y cariño que te tenía.

    Para terminar, manifiesto mi rechazo a los que quieren dividir a una nación que lleva décadas viviendo en paz y bonanza económica.

    • Hasta hoy podías creer que eras inteligente tú. No he defendido en ningún momento la separación de España. Mi deseo es que España permanezca unida. Lo que digo, es que está mal pegar a la gente por cometer una infracción. Se les multa y punto. Saludos.

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