O estoy loco, como siempre

Vida

Rafael FernándezEscrito por:

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Salgo del cuarto de baño. Acabo de ducharme.
Y ahí está.
Desde hace tiempo que siento una presencia por la casa.
No es una presencia maligna. Mi mujer y yo no gritamos aterrados cada dos por tres al ver un vaso flotando y escuchar a Satanás gritando nuestros nombres. Ni siquiera he hablado con mi mujer de la presencia espectral que percibo.
Sin embargo, la presencia está ahí. Como un vapor invisible que me envuelve.
Regreso al cuarto de baño. Busco a mis ojos en el reflejo del espejo:
—“¿Estoy loco?” —me pregunto.

Creo estar cuerdo. No hago cosas demasiado raras. Quizás sólo es que tengo demasiada imaginación, por culpa de mi profesión de escritor. Mi músculo es la imaginación. Paso cada día ejercitándolo, buscando una historia que valga la pena escribir, que no haya sido contada ya mil veces: ciencia ficción, humor, terror, lo que sea pero que no resulte repetitivo.
Tengo que conseguir ser el primero en contar algo.
Vuelvo a salir del cuarto de baño, recorro el pasillo, paso el salón y me encuentro con mi mujer. Está frente los fuegos de la vitrocerámica, preparándose un té. Me gustan muchas cosas de ella. Pero sobretodo que no me abandonara en los malos tiempos. La abrazo por detrás. Ella se asusta.
—¡Ah! Eres tú —me dice.
—¿Quién si no?
—No sé. Últimamente siento una presencia por la casa.
—¿Tú también?
—¿De verdad?
Estar abrazado a ella me la pone dura. Más de lo normal. La invito a la cama. Ella acepta. Hacemos el amor en una de las camas de la casa. Vivimos en una casa con cuatro dormitorios. Cada uno tiene una cama de matrimonio. Todas las camas hacen mucho ruido, un ruido bastante cómico, cuando ella se pone a cuatro patas y yo estoy detrás de ella, dándole, de rodillas, a punto de morir de placer. Pero esta vez el ruidito no es problema. Me apetece hacerle el amor estando sobre ella. Mirando su preciosa cara. Así la cama no se mueve tanto.
Y así lo hacemos.
Hacer el amor.
Es maravilloso.
Y hoy, mucho más que otras veces.
Al terminar, quedamos abrazados. En silencio. Yo le invito a dar un paseo hasta la playa, para ver el mar, ella reposa su mejilla sobre mi pecho y me dice que vayamos, pero dentro de un rato: que nos quedemos abrazados un poco más, que se está bien así.
Es verdad.
Abrazado a ella, imagino que quizás, la presencia que ambos sentimos por la casa, es la de un bebé. Que ya ha bajado de El Cielo, del Cosmos: que su espíritu ya está formado y estos días anda por la casa espiándonos, deseando encontrar la puerta cósmica que conduce al vientre materno de Svieta para convertirnos en sus papás.
Que es él quién nos ha elegido, tras un largo estudio.
Quizás.
O estoy loco, como siempre.


Por la noche me escribe un lector. Está pensando en divorciarse de su mujer. Tienen una hija. Hay una compañera de trabajo que le excita mucho y está seguro que ella siente lo mismo que él. Mi lector dice que su matrimonio se ha vuelto aburrido. Que ama mucho a su mujer, a su hija. Que él sólo quiere meterla durante unos días dentro del culo de su compañera de trabajo. Y entre las tetas. Que si quiere hacer eso, entonces, no es amor. No sabe qué hacer. Le aconsejo que no se divorcie, que se olvide de la compañera de trabajo. Si tiene problemas con su pareja, felicidades. Es una oportunidad. Que se enfrente a ese problema y lo venza. Que eso es lo que hacemos los valientes. Superar problemas con tu pareja hace la relación más fuerte. Y a cada uno de nosotros, de paso. Todos tenemos monstruos en nuestro interior. Le pido a mi lector que decida a qué grupo desea pertenecer: a los vencidos por el monstruo o a los que le cortaron la cabeza al puto monstruo. Mañana le saldrá otra cabeza de otro tipo, pero se la cortarás también. A veces, el monstruo te vencerá. No pasa nada. Mañana hay otro día para vencerle. Lo importante es no meter la pata (u otra cosa) por en el coño equivocado. Nunca. Que no confunda “vencer al monstruo” con la represión. Vencer a este monstruo es, simplemente, dejar de comportarse como un animal tonto y salido. Le pido que piense en su niña. Un hijo necesita a su padre. Sin él, crecerá débil, inseguro, atormentado. A mí me pasó. O que se divorcie si quiere. A su mujer le querrá otro hombre, a ese hombre, su hija lo llamará papá. Que se imagine su vida con la compañera de trabajo, cuando esa relación basada en el “calentamiento” termine, quizás estará con una jovencita (o unas cuantas). Mucha diversión. Y luego con otra mujer a la que amará y a la que, quizás, también dejará embarazada. Entonces, tendrá que enfrentarse a lo mismo que ahora. El monstruo de la rutina. Tendrá que enfrentarse a ese monstruo una y otra vez hasta que lo venza. Sólo que se enfrentará a él más viejo, más tonto, con menos práctica y disciplina, con menos dinero (tras haber perdido años recomponiéndose de un montón de papeleo y los gastos del divorcio). Otra vez, en bucle, como si fuera una puta broma, estará justo en el momento en el que está hoy. Mejor, amigo, vence a tu monstruo de la rutina en esta ocasión, deja los mismos problemas de siempre detrás y pasa al siguiente nivel: ya fuiste un desgraciado durante mucho tiempo, ya entraste borracho, drogado, oliendo a sudor, en bermudas, demasiadas veces a un hinchable para infantil con una chica guapa y sabes que las risas acaban pronto, da igual lo guapa y maravillosa que sea la chica… a no ser que aprendes a matar al monstruo.

Estás fuera de lugar. Sal del dormitorio de casa de tus padres, de una vez. Arranca de las paredes los posters de Marvel. Aléjate de los que predican que ser un eterno peterpan es lo que mola. Entra en la nueva etapa de la vida. La paz. El amor. El conocimiento. La honestidad. La vida sin remordimientos. La sabiduría. La riqueza. Convierte la rutina en tu paraíso celestial. Si todos los días te despiertas en una vida maravillosa, bienvenida sea la rutina. A ver quién es el tonto que quiere abandonar el cielo. A ver qué tal. No creo que sea un mal plan. Venga, entremos.
Exploremos juntos.

6 Responses to " O estoy loco, como siempre "

  1. Juan dice:

    Una presenca sola? Habra bastantes mas seguro, los otros se queda en mantillas al lado de esa casa. Y si, estas muy loco.

  2. XXXX dice:

    Pues no sé si será cierto lo de la presencia… ni pienso averiguarlo… lo del lector… me parece a mí que tiene un cuajo…

  3. Nombre dice:

    Chapeau

  4. Sevelaraja dice:

    Pregunta a los dueños.

    En esa casa ha muerto alguien y de una forma violenta.

    Un día aparecerá una gallina de esas que tienes con el culo reventado. Luego te sodomizarán a ti.

    Incubus y sucubus, no digo más.

  5. Chino dice:

    Hola Rafa, tu historia me trae a la mente un hecho que ocurrio con mi familia, precisamente con mi tia y primos hace unos 8 años. Ellos se mudaron a una casa cuyo hambiente estaba muy cargado de algun tipo de energia. Pasaron los primeros meses y los sonidos o brisas de aire en plena habitacion cerrada se fueron intensificando. Personalmente nunca vivi ningun tipo de experiencia en ese lugar y eso que iba seguido a drogarme con mis primos pero una noche en una reunion familiar,estando mi papá en el baño sintio una voz susurrando su nombre. Un tiempo despues uno de mis primos enfermo y casi casi se va. Entonces, uno de mis tios que es cristiano llevó al pastor de su iglesia a que orara por la salud de mi primo. El pastor contó luego que en medio de la oracion vio como espiritus horribles estaban en la pared que daba a la cama de mi primo moribundo. Y no lo querian soltar a mi primo, fue una oracion de lucha trenenda. Felizmente mis tios abandonaron esa casa y tiempo despues se enteraron que en ese lugar se practicaba la brujeria. Todo esto que te cuento es cierto y estoy sobrio ahora. Nada mas que leer tu post me trajo a la mente esta historia. Saludos

  6. Faro justiciero dice:

    Me da que has recibido la gracia divina.

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