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Leo que si los libros de “Grey” son porno light para amas de casa. Leo que en un solo libro de “Grey” se repite 142 veces la expresión “Madre mía” y 60 veces la frase “La diosa que llevo dentro”. Leo a cien mil intelectuales haciendo chistes sobre “Grey”. Y a pesar de todo eso, paso de ir al Carrefour a abrir un libro de “Grey”. No lo hago porque estoy escribiendo mi nueva novela: “Prostituto de extraterrestres”, relatos, guiones para comics, un librito infantil, ayudando a un amigo con el guión de su nueva película: no tengo tiempo para ponerme a leer un libro que sé que no me va a gustar. Tampoco lo busco y leo porque su éxito no me sorprende. Trabajé 3 años en la librería de “El corte inglés” como dependiente, y me cansé de ver a amas de casa comprando novelas románticas con portadas donde salen hombres musculosos sin camisa abrazando a una mujer un minuto antes de metérsela.

Sin embargo, el otro día salió la noticia de los famosos que más dinero ganan. En el puesto número tres, debajo de Madonna y Steven Spielberg leo el nombre de la autora de ese libro al que todo el mundo considera una mierda pinchada en un palo. La autora se llama E.L James y aseguran que ha ganado en este año unos 71 millones de euros, sólo por las ventas de sus libros de Grey. Entonces sí: se me llena la cabeza de un montón de preguntas sobre qué me estoy perdiendo no leyendo sus libros. Mi maravillosa vecina tiene uno de los libros de Grey. Se lo pido y no, no pude leer más que 5 paginas antes de cerrarlo. Me aburrió, me pareció demasiado plano para perder mi “necesario” tiempo con él pero, sin duda, admiro y respeto inmensamente a su autora. Ella ha conseguido conectar con millones de lectoras por todo el mundo. Yo no. Los intelectuales y escritores que se ríen de ella tampoco lo han conseguido. Vendería mi alma por poder escribir un libro como ese y ganar así 71 millones de euros. Con todo ese dinero ganaría de por vida mi libertad, la de mis descendientes y retiraría de sus trabajos a todos los lectores que me han apoyado (y mandado críticas de mis libros, pero con foto). Con todo ese dinero podría fichar a Özil y tenerlo en casa haciéndome cafés y paseándome a mi perra Anais. Me apetece que Özil pasee a mi perra por las mañanas porque me hace gracia como tiene los ojos. Pero para conseguir escribir un libro como ese tendría que quitarme neuronas, disponer de vagina propia y tener la menopausia. Ese libro sólo lo puede crear una mujer mal follada de mediana edad. Tecleo el nombre de la autora y me sale su foto. Una mujer cualquiera:

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Leo en Wikipedia su biografía y salto de felicidad. La autora de “Grey” nunca había escrito un libro antes. Lo que le pasó fue que leyó los libros de “Crepúsculo” (otra supuesta mierda) se emocionó y empezó a escribir “Grey”. Su éxito es un golpe en las narices para el mundo intelectual que asegura que nadie puede ser un gran escritor hasta que se es muy viejo, hasta que se controle el lenguaje, las palabras, las metáforas. Hasta que se escriba “calidad”. Y una mierda. La autora de “Grey” es una gran escritora y eso que ella misma reconoce que empezó a escribir en el año 2009. Antes no había escrito absolutamente nada.

¿Cómo los intelectuales y los escritores que se ríen de esta novela pueden ser tan hipócritas y envidiosos? ¿Por qué si es tan fácil y tonto escribir una novela así no lo hacen? ¿Por qué renuncian a ganar 71 millones de euros en un solo año si es pan comido? ¿Tan “auténticos” son? ¿De verdad que no venderías tu teclado 6-8 meses (lo que se tarda en escribir una novela como esa) por 71 millones de euros? Luego podrías escribir todos los “Ulysses” que quisieras.

Esta escritora puede ser que no escriba con una prosa y un contenido admirable según “los que saben” pero ha conseguido conectar con su escritura con millones de lectores. Así que su prosa, sus giros, sus metáforas, sus repeticiones de “La diosa que llevo dentro” son perfectas. Incontestables. Pero lo que más me gusta de su super éxito es que esta autora ha demostrado que escribir y tener éxito es algo que puede conseguir “cualquiera”. Tú, yo, mi vecina, la cajera del supermercado. Ni siquiera hace falta tener una vida de muchos años y vivir muchas experiencias. Sólo hace falta sacar una historia que tengas en la cabeza. Creer en ella, pasar de lo que piensen de lo que estás escribiendo porque, sin duda, si la autora se hubiera fiado de los que saben y les hubiera enseñado los primeros capítulos de “Grey” la hubieran hundido con sus críticas, despreciado, acribillado “merecidamente”. Menos mal que creyó en ella misma e hizo lo que le salió del culo.

Mis felicitaciones, mi envidia y mi admiración a la autora.

Rafael FernándezEscrito por:

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Crítica de un coño a “El comedor de coños”

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“Hola Rafa:

De vuelta a casa te escribo tras unas largas vacaciones en Grecia e Italia. Unas vacaciones que no hubieran sido tan buenas si no llega a ser por tu nuevo libro “El comedor de coños” y mi come coños particular que, antes de ponerse a sus labores, me sacó esta foto que espero sea de tu agrado. Gracias a ambos.

Cuarto libro que me leo tuyo y del que soy mecenas. Cuarto libro que me gusta mucho. Siempre sorprendes. “El comedor de coños” comienza como si fuera una repetición de “20 Polvos”, el libro más cómico de todos los que he leído en mi vida. Nuevas y divertidas aventuras sexuales totalmente incorrectas de Sigmundo, ese pervertido-anormal-maravilloso del que todas nos enamoramos cuando publicabas en directo tus aventuras en la discoteca. El libro empieza como siempre pero sorprende porque a medida que van pasando las páginas Sigmundo comienza a ser consciente de cual es la fórmula de la felicidad o, sobre todo, cuál es la fórmula de su infelicidad y la descubre metiéndose en un lío increíble pero asombrosamente adictivo en el que tú o Sig tocaste fondo. Hay quien se queda toda la vida en ese fondo. Tú, no. De pronto, retornas a la humanidad que tanto me gustaba de “Diarios secretos de sexo y libertad” y nos dejas ver tu alma de nuevo. Combatiste esa “mierda” de la forma más bella, por eso acertaste. Y tienes un alma preciosa, Rafael Fernández. Es lo que más me gustó de tu libro: esos pensamientos sinceros con los que consigues seducirnos y estremecernos. Escribes cosas que he pensado pero que nunca me he atrevido a escribir o a decir en voz alta. Otra vez, has sido muy valiente escribiendo, es lo que más admiro de ti. También he pensado que sin todas esas historias y fotografías sexuales, el libro no me gustaría tanto, pues enganchan y además de hacerme reír, dan mucho morbo. Como siempre más de un polvo con mi novio ha surgido gracias a ti… A la vez me da rabia que tus libros sean vistos únicamente como pornográficos pues están llenos de poesía. Pero no de poesía aburrida y pomposa sino de poesía sobre la vida que impacta.

Divertidísimas (y tristes) las historias con la desequilibrada de Charito (¿quién no ha tenido una amiga así?, siento que te tocara una loca de esas en tu vida, pobrecito con quién esté ahora) pero sobretodo comiquísimo el personaje estrella del libro: “el huelebragas”. Casi me meo leyendo sus diálogos. Sin olvidar a la madre de Charito o al director XXXX. Todos personajes de carne y hueso que “pude” ver en mi cabeza mientras leía tu libro. Tus personajes son los platos fuertes de tus libros. Por cierto “flipo” con que te hayas follado a esa famosa. Recuerdo que contaste algo en tus posts, hace años pero hasta ahora jamás la habías nombrado (a tu modo, sin que se pueda reconocer pero señalándola).

Cada vez cuidas más a tus lectores. Se nota que con este libro has puesto más trabajo y pasión que en los otros, no sólo por tener más de 400 páginas sino en los detalles, en la historia, en el final que te ha salido redondo.

Tengo tus libros en mi biblioteca y la verdad es que son los que más destacan y más vida tienen. Me has vuelto a ganar. Espero no dejes nunca de escribir y que sigas publicando a este ritmo. Tus libros son los únicos que compro en papel. No por ayudarte sino porque los deseo tener entre mis manos y poder abrazar tu trabajo.

Un beso.
xxx”

Rafael FernándezEscrito por:

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Mario de Alicante critica “Diarios secretos de sexo y libertad”

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“Hola Rafael, ayer acabé de leer tu libro “Diarios secretos de sexo y libertad” y la impresión general que me queda, es que eres un escritor grande, con talento, con un futuro extraordinario. No es una tontería hacer caso a las impresiones que, tras la lectura, se quedan prendidas en la memoria, porque, al menos en mi caso, es lo que determina que tengas ganas de seguir leyéndote o no. Si simplemente me hubiera gustado, quizá demoraría seguir leyéndote hasta que no tenga otra cosa que hacer, pero no me ha ocurrido esto. Cuando he puesto fin al libro, se me queda un vacío ansioso, que sólo lo puede ocupar la lectura siguiente de este personaje peculiar.

Empezaré por los dos únicos aspectos negativos del libro. En esto no voy a ser muy original, porque ya en tu blog, un lector llamado Miguel, hace pocos días, se me adelantó a la hora de valorar este libro. El primero, la extensión, no por la cantidad de hojas, sino por la ausencia de acontecimientos que aporten algo a la narración principal. Es como un parón en seco, que frena la continuidad de la historia. El segundo aspecto, también tiene el antecedente en Miguel, y son muchos episodios de Sigmundo con las turistas en la discoteca, que resultan repetitivos. Por episodios anteriores, por la forma de pensar del personaje, por los deseos que llevan a la isla las turistas que la visitan una semana, ya sabemos todo lo que va a ocurrir. Su lectura sería como cortar un trozo de película y ver fotograma a fotograma: la variación entre uno y otro es mínima. Y no aporta nada especial al conjunto.

Pues bien, dicho esto, Rafael, también veo la disculpa. El libro no estaba pensado para novela, sino para un blog diario. En ese contexto, que tú ya me advertiste, estas dos cuestiones quedan muy diluidas.

La parte positiva del libro es el resto, todo lo demás, que es muchísimo.
Los personajes son extraordinarios. Sigmundo, el principal, es soberbio. Las contradicciones extremas en las que se mueve, le da ese carácter de realidad que hace que un personaje de libro, viva censado entre nosotros. Es el ser más despreciable, machista, inhumano y asqueroso que te puedas imaginar y, por contra, tiene los gestos más solidarios, más amorosos, más tiernos que un humano pueda realizar. Ese carácter de sombra y luz a la vez, lo has trazado con maestría. Si te hubiera dado por hacer un Papa ateo, un bombero pirómano o un médico asesino, lo hubiéramos creído, porque narras las contradicciones de forma tan justificada, que nos las creemos.

El resto de personajes andan por la misma línea: Saki, la Virgen María, el argentino, la holandesa…. Todos excepcionales. La evolución de los tres primeros, que son el contrapunto de Sigmundo, beben de la misma maestría y son tan necesarios, como él en la historia. Sin ellos, no se comprendería muchas de las acciones de Sigmundo

Me ha gustado también, la parte técnica. Es lo que me ha terminado de convencer de que eres un gran escritor. El lenguaje exacto, real, sin artificios; el tamaño ajustado de cada oración, frase, diálogo…; el exuberante mundo que despliegas a la hora de contar los acontecimientos: no andas por los caminos trillados y el desenlace de muchos episodios, aunque sean mínimos, los salvas con admiración y originalidad; el modo de narrar que te atrapa, porque el ritmo interno de la frase es el único posible en lo que cuentas… En fin, tantos pequeños detalles, que te hacen escritor y que deben pasar desapercibidos a un lector, que sólo se acerca a un libro por el placer de la lectura.

Para acabar, Rafael, decirte que si tengo ganas de seguir leyéndote, aparte de por todo lo que te he dicho anteriormente, es porque si este es el primer libro, el resto deben ser impresionantes, o así me lo espero, porque habrás ahondado en todo lo bueno que ya has desplegado en éste.

Gracias por el buen agosto que me has dado.

Mario”

Rafael FernándezEscrito por:

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Tamara y “El comedor de coños”.

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“Hola Rafa!
Me gusto mucho el libro!
Como siempre, intenso. Se lee enseguida, sin que uno se de cuenta.
Me encantan las fotos del final.
Viva el amor!”

Nota.- Tamara (Italia) leyó las 410 páginas de “El comedor de coños”. Tú, en cambio, compraste cualquier ebook en Amazon y te aburrió tanto que aún no has pasado ni de la página 22.

Y, mientras tanto, en México…

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Rafael FernándezEscrito por:

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Alicia y Carlos critican “El comedor de coños”

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“Bueno, Rafa. Por fin me leí el libro. Si no te he mandado la crítica hasta ahora es porque estamos en un pueblo de la Castilla profunda en la que fuera la casa de mi abuela, y no hay ni teléfono, y solo a veces pillo WIFI
al vecino.

Me ha gustado. Es un libro que pide que sigas leyendo, que no te deja tranquilo/a hasta que lo termines. Porque la vida de Sigmundo es como el centro de un huracán. Si te acercas ya no puedes salir, la fuerza de succión te va absorbiendo más y más hacia el centro, hasta tocar el mismo abismo.

Está escrito con un estilo mucho más depurado que “diarios”y “20 polvos”. Se nota que Sigmundo ha madurado o tal vez su visión del mundo empieza a ser más transparente. Y su “sacrificio…” Bueno, es una curiosa forma de redimirse. Pero es una redención al fin y al cabo. Una auténtica bajada a los infiernos.

Y como siempre, una se queda pensando que seguramente de todos estos relatos la mayoría son verdad, precisamente aquellos que parece que no lo son.

Mi única crítica es que el final es demasiado abrupto, demasiado … Como metido con calzador. Cualquiera que te conozca de tu blog o siga tu historia con Svetia entenderá por qué es un final profético, y que realmente no hace falta dar más explicaciones… Pero para alguien nuevo a tus historias, y a tu mundo, puede dejarle en una especie de coitus interruptus, como si hiciera falta un epílogo.

Besos y felicidades por tu valentía y tu trabajo.

Alicia

Como siempre, una se queda preguntándose cuánto de eso es verdad.

Sent from my iPad”

Foto: Carlos. Texto: Alicia.
Carlos también mandó esta crítica, breve:

“Rafa. en lo que escribes hay una grieta, algo q se abre y no se bien a donde lleva, pero es necesario q sigas abriéndola, tu sabes algo q mucha gente no sabe.”

MUCHAS GRACIAS.

Rafael FernándezEscrito por:

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Hay una enfermedad que afecta a los bebés. Pueden morir si nadie les toca. Necesitan “físicamente” el afecto de otra persona, no sólo la leche materna o alguien que les vigile y les impida meter los dedos en el enchufe.

No me lo invento. Os narro el caso más explícito que conozco: el emperador Federico II ordenó aislar a varios bebés y que recibieran tan sólo alimento y cobijo. Prohibió que se les hablara o les dirigiesen cualquier muestra afectiva. Todos murieron. Hay más casos y mucho más actuales que demuestran que para un bebé es tan necesario que se le tome en brazos y se le quiera como la necesidad de comer.

Luego nos hacemos mayores. Durante un tiempo todos probamos ser “hedonistas”: preocuparnos sólo por nuestro placer y satisfacción. Corrernos en las caras de las chicas y luego escupirlas y pasar de ellas. Creo que es una etapa necesaria en la vida. Pero seguro que tú también te diste cuenta de que ser hedonista es una puta mierda. Es como la masturbación: mola pero es mejor follarse a la tía buena del video. Ya lo dijo una vez Jon Bon Jovi. “Sigo perteneciendo a una banda porque, cuando consigues que una canción llegue al número 1, es más satisfactorio celebrarlo con un grupo de gente a la que quieres que tú solo”. He escrito esta frase de Jon Bon Jovi de memoria, no es una cita textual. La leí hace décadas en la prestigiosa revista musical científica “Super Pop” y hasta hoy, que estaba escribiendo este post, no la he terminado de entender. Siempre ha estado revoloteando por mi cabeza. Necesitamos gente a nuestro alrededor. No podemos ser felices si no hacemos feliz a alguien más.

Parece lógico que a nuestro alrededor hay un montón de cosas invisibles que no vemos pero que nos afectan. Es como si creáramos un montón de “hilos invisibles” y los conectamos con las personas que amamos. Si conozco a una chica, me enamoro de ella y me la quiero follar le lanzo el hilo: se lo clavo en la cabeza, en el extremo del hilo hay una especie de anzuelo que se le clava en la piel de la cabeza pero ella ni se entera. Si no recibo por ese hilo amor, enfermo: en mayor o menor medida. Si sólo me la follo tampoco es suficiente. Lo que necesitas es su amor. Puedes enfermar de salud física o mental si no lo consigues. No es ciencia ficción. Cuando se nos muere alguien al que amamos mucho enfermamos: porque necesitábamos su amor. No enfermamos porque esa persona nos estuviera manteniendo o dando de comer: enfermamos porque la queríamos: la necesitábamos. La de viejos a los que se les muere su esposa y, al poco, mueren ellos.

El amor es una de esas cosas que no pesan o se ven pero que nos es necesario para seguir adelante. Muchos dicen que no existe: no es como el aíre, que aunque es invisible sabemos qué existe y hasta de qué elementos está compuesto. Yo creo que ahí fuera hay un montón de cosas invisibles que están compuestas por elementos de los que no tenemos ni idea. Estoy seguro que los fantasmas, diablos y extraños seres que no vemos están compuestos por esos otros elementos. Un día los descubrirán y alguien creará unas gafas para que podamos ver ese mundo con el que convivimos. Cuando veamos las cosas invisibles que nos rodean este sistema económico va a caer. Y las guerras van a terminar. Ese va a ser el momento en que todo cambie: cuando veamos cómo es la vida de verdad.

fantasmas

Pero hoy por hoy sólo digo que si en tu día a día amas a alguien “de verdad” vas a estar más saludable y mejor de la cabeza. Porque el amor no se vende en los supermercados pero es igual de necesario que el pescado, la carne o las verduras.

Si no me crees, busca a alguien a quien amar de verdad y me cuentas. Tú salud mejorará. Eso es a lo que llaman “sentar la cabeza”.

Rafael FernándezEscrito por:

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A esto lo llamo yo el mejor verano del mundo:

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Camera 360

“Brutal tu trabajo. Me lo he pasado de puta madre leyendo tus obras (“El comedor de coños” y “20 Polvos”), de principio a fin. Los he leido a ratos disfrutándolos, no en plan psicópata como hacen algunos de tus fans. No tengo ni idea de literatura así que sólo te diré que personalmente, pienso que tienen muy buen ritmo, van muy rápido, como si leyera un cómic o viera una peli, me has tenido totalmente enganchado, tus reflexiones y tus aventurillas me han dado muy buenos ratos de risas y a veces me he sentido identificado, porque también he sido un poco pillastre.
Cómo definiría estas vacaciones?
La playa, tus libros y Martha, el gran amor de mi vida.
Gracias a los tres.
Te paso un par de fotos para que veas cómo disfrutamos del verano, publica la que te dé la gana.
Acabo de pillar los Diarios Secretos, la dirección es la misma que la última vez.”

Texto y fotos: Miguel T pero…

elqueamaasuvida

…de ese culo se enamora cualquiera!

Camera 360

P.D.-Él se lo pasó muy bien leyendo este verano, tú compraste “Inferno” de Dan Brown.

Rafael FernándezEscrito por:

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“El comedor de coños” en… ¡el Tibet!

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pedazo

¡Hola Rafa!

¿Qué tal todo? Te escribía para decirte que recibí correctamente “El comedor de coños” en Tailandia, y para mandarte mi crítica y una foto con el libro. Me lo llevé hasta el Tibet para poder echarme una foto con él y el Everest de fondo y hacerte publicidad 🙂

Me ha encantado el final de la serie de Sigmundo y creo que tendrá mucho éxito. Ahora tienes un gran reto por delante: ser capaz de triunfar con otro tipo de libros y otros personajes. Te deseo mucha suerte, aunque estoy convencido de que lo conseguirás.

Un abrazo muy fuerte!
Ángel.-

PS: La foto es en Tíbet, en el campo base del Everest. La montaña que sale de fondo es el Everest. Siento que sea un poco oscura, pero nos tocó un día un poco nublado. Si quieres puedes retocarla con Photoshop para que se vea mejor.

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“Llevo siguiendo a Rafa desde que escribía en PutaLocura. He leído todos sus blogs y todos sus libros, e incluso he tenido el placer de conocerle en persona, así que te puedes imaginar que tenía muchas ganas de recibir “El comedor de coños” y conocer el final de la historia de Sigmundo. Tras acabármelo en menos de dos días, puedo afirmar que ha cumplido todas mis expectativas.

A diferencia de “20 Polvos”, que me pareció algo más flojo, “El comedor de coños” es una vuelta a los orígenes, al Sigmundo más crudo y brutal y al mismo tiempo con mejor corazón. Porque Sigmundo no es una mala persona, sino un hombre torturado por su pasado, su situación económica y sus malas decisiones, que no deja de arrimarse a las personas equivocadas a pesar de que en el fondo sólo quiere hacer el bien. El libro refleja perfectamente el efecto desastroso que tienen esas malas compañías en su vida, hasta que después de un falso aborto Sigmundo comprende por fin que mientras no deje de rodearse de mierda, su vida será una mierda. Ahí es cuando cambia su suerte.

El único punto negativo de “El comedor de coños” es el personaje del enano que da título al libro. Aunque la idea es muy buena, me parece que está metido con calzador, que no tiene relevancia alguna en la historia y que se le podría haber sacado mucho más partido.

Salvo ese pequeño detalle, recomiendo encarecidamente la lectura de “El comedor de coños” a todos los seguidores de Sigmundo y sobre todo de Rafa. Además de un libro muy divertido (a veces no podría parar de reírme) y en ocasiones duro (los capítulos del aborto), para mí ha sido la respuesta a muchas de las dudas que tenía sobre la vida de autor: la novia loca que se echó, el famoso guión de “No ligo”, la cantante famosa con la que se acostaba o el matrimonio con la bella Svieta. Todas estas son cosas sobre las que Rafa escribió brevemente en MiCabeza.com y que después de leer “El comedor de coños” por fin entiendo.

Rafa, sigue escribiendo y luchando por tus sueños. Eres una inspiración para mí y para muchos. Un abrazo muy fuerte para Anais, Svieta y para ti. Espero poder haceros una visita en Asturias muy pronto.”

Foto y texto: El gran Ángel.

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Rafael FernándezEscrito por:

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Un lindo paseo por Santillana del Mar

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Siempre que voy a salir de casa pienso lo mismo: que nos van a atacar cuatro tíos, me van a agarrar para que vea cómo violan a mi mujer y luego nos van a matar. No nos suele pasar casi nunca. Pero siempre que mi esposa me anuncia que tiene ganas de salir de casa, se me cruza ese pensamiento, me sobresalto y la miro con espanto:

¿Estás segura que quieres salir de casa? —le pregunto.

¿Por qué estás tan asustado? —me pregunta mi mujer.

Mi esposa no quiere salir a callejones oscuros y solitarios para que la violen y nos maten. Su propósito, hasta hoy, ha sido siempre llevarme a sitios bonitos, concurridos y soleados. Hoy me llevó hasta un pueblo histórico que se llama “Santillana del mar”. Tampoco me gusta ir a pueblos históricos. Ya estuve en el casco antiguo de Toledo, que es el Disneylandia de los pueblos históricos. Vas a Toledo y te entran ganas de disfrazarte de “El guerrero del antifaz” y ponerte a matar moros. El resto de pueblos históricos son como un par de calles de Toledo. Sólo que en lugar de querer venderte navajas y cuchillos todo el rato te quieren vender otras cosas; en “Santillana del Mar”, sobaos y anchoas. Me aburren los pueblos históricos. No hay nada salvo casas de piedras, museos con cuatro estupideces dentro y tiendas. Es como ir a un centro comercial, sólo que las tiendas en lugar de plástico son de piedra. En Santillana del Mar está la cueva, con pinturas prehistóricas, de Altamira:

Pero ahora mismo están restaurándola. Lo que te enseñan, si vas, es una recreación y un video —nos dijo un viejo.

Pues para ver videos ya tengo “You Tube” —pensé.

Tengo que salir de casa de vez en cuando. Hay algo necesario en ver el cielo, caminar un rato, sudar, respirar aíre puro, conectarte con gente aunque sólo sea mirándoles a los ojos. Pero a la vez que me alivia, hacerlo me crispa: la gente suele darme malas vibraciones, sudar es asqueroso: es como si me echaran pis por encima. El sudor es pis. Pis bajo los sobacos, pis por la espalda, pis cayendo por la frente. Miro de aquí a allá buscando algo diferente: todo el casco histórico de Santillana del Mar ofreciéndote anchoas, sobaos o que me emborrache en sus bares. Paso. Lo único digno de mirar son las mujeres, pero es de mala educación mirar a las mujeres con ojos de violador y oliendo a pis. Da igual si vas con tu mujer o si vas sin tu mujer: si eres educado no puedes mirar más de dos segundos seguidos a una desconocida que esté buena: así que salir a la calle que está llena de mujeres siempre es algo incómodo y represivo. Suma a todo esto litros de pis saliendo por tu piel. SALIR A LA CALLE EN VERANO ES UN SACRIFICIO.

De pronto vi una tienda… era diferente: no tenía carteles con anchoas dibujadas. Quizá por eso no tenía clientes, estaba vacía:

taller

Entré. Vi un cuadro, me gustó. No porque estuviera excesivamente bien dibujado sino porque me transmitía muy buen rollo. Es un cuadro que me gustaría tener colgado en mi despacho si tuviera despacho:

virgendelaguactae

¿Cuánto cuesta? —le pregunté al artista que lo dibujó.

Porque deduje inmediatamente que el hombre que estaba tras la mesa, trabajando en algo con sus manos —no me fijé en qué, lo siento— era la persona que creaba todo lo que había en la tienda: esculturas, cuadros, pulseras, pendientes. Era evidente: tenía en la cara los rastros del gran ego y orgullo que sienten los artistas por sus trabajos.

Según el día —me contestó— Hay días que digo que “cero euros”. Otros que 500. En ese cuadro he retratado a la “Virgen del aguacate”.

Si hoy vale “cero euros” me lo llevo.

No. Con “cero euros” quiero decir que hay días que no lo vendo.

Ahhh… Entonces tendrías que decir que hay días que no lo vendes, porque “cero euros” es un precio. O podrías decir, para que se te entendiera, “un billón de euros” —no le dije: para no quedar como un escritor pedante. Odio a la gente que va corrigiendo a desconocidos ¿Qué esperan? ¿Qué con esa corrección ya hablen bien por el resto de sus días? Corrige a tu hijo o un texto que alguien haya terminado. Pero no a la gente que habla. Eso es de subnormales.

Entonces me fijé en unas esculturas, me gustaron:

¿Podría sacarle unas foto a estas esculturas? Me gustan mucho.

El artista me miró muy mal. Pero a la vez, con orgullo.

Ya. Ya —contesté— Era por si acaso. Entiendo que no se pueda… Es lo normal.

—Bueno, bueno. Te lo permito. Es que yo también saco fotos a mis obras. No me gustaría que saliera mi obra en una mala foto.

—Saco la foto y si no te gusta, la borro.

—Vale, vale.

Si le pregunté fue porque sabía que me iba a dejar sacar la foto. Si le pregunté fue porque sabía que le iba a encantar que le pidiera permiso. Si le pregunté era para darle el placer de darme permiso. Si saqué la foto fue por él. Yo soy artista. Sé cómo nos gusta que nos traten. Soñamos con montañas de dinero y de admiración. Cada día me levanto esperando mil buenas críticas con fotos de alguno de mis libros. Cada día me levanto esperando salir en la portada de “El País”. Cada día me levanto esperando que alguien me compre un libro. Saqué la foto de cualquier manera. Se la enseñé. Me dio el visto bueno.

esculturas

Sí. La luz está bien… —me dijo.

Mi esposa vio que el artista también vendía aguacates. Mi esposa ama los aguacates. En una cesta había unos cuantos. Sobre la cesta, un cartel que decía “Dos aguacates por un euro con cincuenta”.

¿Están buenos? —preguntó mi esposa.

¿Buenos? ¡Buenísimos! ¿Quieres ver de dónde los saco? —y mirándome a mí añadió— A ti te va a gustar el lugar, es un buen sitio para que saques fotos.

El artista se creía que yo iba de rollo fotógrafo. Me entraron ganas de decirle que yo era escritor y que era más famoso que él por mi obra. Pero lo descarté inmediatamente porque decir eso era una puta niñería. Todo el rato pienso putas niñerías. Tengo que estar controlándome todo el día para no decirlas en voz alta y quedar en ridículo y seguir pareciendo ante mis vecinos y conocidos como un tipo maduro y equilibrado. Pero realmente soy un puto gilipollas. Si trato de parecer un tipo maduro y equilibrado es sólo para evitar un merecido y continuo linchamiento.

Nos hizo pasar por una puerta y al segundo estábamos en un patio maravilloso. En una esquina había un gran aguacatero. Era un árbol altísimo, espectacular. Nunca había visto uno. No sé porqué pero me imaginaba los aguacateros como plataneras enanas.

Aquí fue donde vi a la “Virgen del aguacate” —me contó con una sonrisa pícara— Por supuesto que es mentira que la haya visto, pero se lo conté a algunos viejos del lugar y se lo creen. Después dibujé el cuadro.

¿Cómo coges los aguacates? —preguntó mi esposa.

Con eso —dijo señalando una gran pértiga que lleva, en uno de sus extremos, una tela a modo de capucha— Si quieres te enseño a cogerlos pero —y me miró— tú quédate vigilando la tienda para que no me roben.

pertiga

El tipo me quería ningunear, sacarme de la ecuación, quedarse a solas con mi mujer. Era un hombre: y como hombre es natural que le gustara un bombón como mi mujer. En el norte de España no para de llover. Ese artista que vive en un pueblo sólo vería mujeres cuando llega el buen tiempo: en julio y agosto. Y mi mujer iba enseñando las piernas. Como hombre es natural que él estuviera salido y fuera un depredador sexual. Yo soy lo mismo que él. Pero como sé que a mi esposa le encanta el mundo agrícola y coger legumbres de la tierra y frutos de los árboles —uno de sus sueños es tener un huerto propio— acepté la propuesta inmediatamente y me fui a vigilar la tienda. Además, desde la tienda podría escuchar los gritos de mi mujer si el artista trataba de violarla.

La tienda estaba vacía. Pero fue ponerme en la puerta y entrar dos mujeres. Jugué a ser yo el artista. Me senté en su sitio y me puse a hacer que tallaba una maderita con un cuchillo.

Estas pulseras son muy bonitas —me dijo una.

Miré a lo que se refería. Unas pulseras artesanales. Costaban 20 euros cada una.

Las hice yo mismo. Celebro que te gusten. Prúebatela.

Se la probó y le gustó.

Me la llevo.

Se la metí en una bolsita y le cobré. En cuanto salió de la tienda me metí el billete de 20 euros en el bolsillo.

Fui a ver a mi mujer: ella había conseguido una bolsa de aguacates.

Es hora de irnos —le dije sin que el artista me escuchara— He sido malo.

Mi esposa sabe que, cuando le digo eso, es que hay que salir echando leches. Y eso hicimos.

aguacatero

Nota.- Si te apetece ver más fotos de ese día he subido una galería de fotos en mi Facebook. Pincha aquí.

Rafael FernándezEscrito por:

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José critica “El comedor de coños”

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“Buenas tardes Rafa, acabo de leer ahora mismo tu último libro, “El comedor de coños”.

Lo primero de todo, te he de pedir disculpas por no adjuntarte una foto mía posando con el libro, ya que prefiero mantener mi gris anonimato.

Ahora voy con la crítica a tu libro ¿qué puedo decir?
¿Me ha gustado? Sí.
¿Me ha entretenido? Mucho.
¿Me has defraudado? No.

Personalmente, yo preferiría que el libro tuviera menos fotografías, aunque lo de las fotos ya es una especie de seña de identidad personal, es algo que hace el libro más tuyo, más demente, más de ezcritor con zeta. Si no tuviera fotos de pollas atravesando coños, pues…no tendría que esconder el libro si vienen mis sobrinos a casa y la gente no pensaría que soy un pervertido al verlo en mi salón, pero ya no sería TU libro.

Cada vez que cerraba tu libro para volver a mi vida diaria, algo se empezaba a mover en mi cabeza. No te voy a decir que leer tu libro haya cambiado mi vida, porque sería mentira, pero tu libro no es de esos libros que lees, cierras y olvidas al minuto. El tuyo es de esos libros que tras leerlos te queda un poso en tu cabeza que estará ahí para siempre.

La verdad es que tengo curiosidad por leer un libro tuyo en el que cambies completamente de registro, un libro que pueda leer hasta un niño.

En fin, enhorabuena por el libro y espero poder leer pronto el siguiente.

Un abrazo, José.

PD: Si algo he echado de menos en este libro, son las viñetas que había en tu libro “Un bebé”.

jose-critica copia

Rafael FernándezEscrito por:

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Crítica de Esteban (Miami) a “El comedor de coños”.

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esteban

Primero felicitaciones Rafael por tu nuevo libro “El comedor de coños”, la llegada de tu nuevo libro a mis manos tuvo su historia, tuve que ser muy paciente. El cartero toco la puerta un viernes muy temprano y yo (luego de haber celebrado el día de la independencia de este país) no le preste atención por que pensé que era el casero y no tenia el dinero para la renta ese día, no fue hasta que abro la puerta al salir unas horas mas tarde que vi un papel pegado a la puerta y en el decía: “España”, casi me da un ataque. Yo sabia que los carteros regresan a las 5 a la oficina de correos así que puntual fui a la oficina, solo para que un subhumano me cierre la puerta en la cara y me diga que están cerrando temprano por que ellos siguen celebrando el día de la independencia. Al siguiente día tuve que salir muy temprano pero deje dicho a todo el mundo que el cartero tenia algo para mi, (salí bastante desconfiado, seguro que se les olvida pensé), de vuelta en casa me dijeron que el cartero nunca llego, seguro seguían celebrando, así que me fui a la oficina ya bastante molesto, llegue y un tipo con cara de: “si nadie reclama sus paquetes me los llevo yo” me dio mi preciado libro. Salí feliz, me metí al carro, abrí el paquete, vi la dedicatoria y que yo era el mecenas #172.

Leer el libro me tomo 2 noches, en cada noche lo dejaba pero luego me invadía la curiosidad y volvía, ya había leído los “Diarios de sexo y libertad” cuando los tenias en tu blog, que encontré por casualidad y que me cambio la vida, “20 polvos” me gusto mucho pero se me hizo corto, ahora “El comedor de coños” es el que me ha dado mas risa, especialmente las cosas que Sig piensa pero calla, me he visto reflejado en esas partes y así también he visto el reflejo de tanto personaje en la vida real, los subhumanos, las desequilibradas, las “modelos” de Facebook, las que son infieles a sus esposos, los que quieren un pedazo de fama, los que tienen dinero y los que los miran con envidia existen, están entre todos nosotros, “El comedor de coños” es una perfecta critica a las sociedades en las que vivimos. La loca aventura de Sig te entretiene de principio a fin y como cada buena obra siempre te deja deseando mas.

Abrazos,

esteban-libros

Fotos: Esteban Gomez (guitarrista. Miami).

Rafael FernándezEscrito por:

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David (Madrid) crítica “El comedor de coños”

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“El sexo ya sea con uno mismo con dos o con mil, vamos, al gusto consentido por el resto de participantes , las perversiones sexuales, incluso el misionero, la pornografía en definitiva es algo que ha acompañado al ser humano desde su nacimiento o eso podemos imaginar ya que no tenemos constancia como tal de ello pero de lo que si que podemos estar bastante seguro es que es muy probable que fue así ya que desde que tenemos datos, pruebas, cultura en definitiva, ese rastro de nuestro paso por el planeta Tierra, existen huellas de lo salidos que siempre hemos estado, de las ganas de follar, no solo de perpetuar la especie , no, de disfrutar de manipular el hecho de la reproducción de mil maneras diferentes para dar y recibir placer. Ahora debería de demostrar mi afirmación, mostrar que la pornografía existe desde que existe la cultura, pero no es el lugar, ni el momento de hacer un viaje en el tiempo de miles de años para ir mostrando que es así, pero es fácil, si os apetece si os entra la curiosidad necesaria , googlear por ejemplo sexo y prehistoria y aparecerá por arte de magia una pequeña demostración.

Así llegamos a julio de 2013 y a “El comedor de coños” una novela auto publicada por Rafael Fernández, la tercera que gira alrededor de su personaje principal, inclasificable, lleno de luces pero sobre todo de sombras, Sigmundo, una especie de alter ego del propio autor del que iremos descubriendo a lo largo de las tres novelas su vida sexual con todo detalle, o a pelo como le gusta.

En “El comedor de coños” se ha producido una evolución favorable en la forma y en el fondo sobre las dos primeras novelas, la estructura de la trama esta mucho mas trabajada que en “20 polvos” y que en la primera novela aunque esto último es lógico pues los diarios son eso, una especie de cajón desastre lleno de experiencias y vivencias plasmados en un blog y mas tarde convertidos en libro. Por lo tanto si las dos primeras novelas ya son buenas de por si esta tercera se acerca cada vez más a lo que podemos denominar como novela definitiva que es lo mas cercano que se puede estar de la perfección la cual en mi humilde opinión es imposible ya que no existe la novela total o definitiva, la ultima novela, el último libro por el cual ya no sería necesario escribir ni leer más. Siempre hay grietas a las que agarrarse para poder seguir evolucionando.

En una primera lectura es clara la intención de Rafael Fernández de hacer una novela pornográfica, de sexo explícito, perverso, en momentos ayudándose de imágenes y palabras en muchos casos pertubadoras y no para todos los públicos pero que a otros puede llegar a causarles mas de un dolor placentero en la entrepierna lo que provoca una lectura en tres dimensiones. Ademas claramente es una pornografía hecha desde la masculinidad, que no quiere decir que sea solo una novela para hombres o machista, bueno un poco o un mucho, seguramente que para un visión feminista radical esto es un catálogo aberrante de lo HDP que somos los hombres y una justificación excelente para no cambiar de opinión aunque no sea cierto. O al contrario (que guarras y zorras son las mujeres…) aunque tampoco sea así.

Sería fácil terminar ahí, porno, sadomasoquismo, mamadas, comidas de coño, sólo con eso se puede hacer algo no sé si es brillante pero seguro que muy, muy apetecible para el lector, pero en esta ocasión el autor no se ha recreado solo en el sexo por el sexo sino que lo ha cubierto de una trama interesante, de un drama trágico lleno de intrigas no resueltas hasta el final que en algunos momentos a mí como lector me han llegado a
emocionar y a sentir el dolor y el odio del protagonista. Un viaje a lo más oscuro de la vida del protagonista, y en definitiva de nosotros mismos de la sociedad que nos desgarra por fuera y por dentro día a día. Una novela llena de significados mas allá del sexo.

“El comedor de coños” y Rafael Fernández, su autor, se proclaman por medio de las aventuras y desgracias de Sigmundo en un producto muy apetecible, con un formato canario pulp ibérico muy respetable que dejara satisfechos tanto a los amantes del porno como a las mentes que quieran algo más que hacerse unas pajas leyendo esta novela porque en definitiva no solo de pornografía vive el hombre!

Como epílogo a este experimento me gustaría señalar también el sentido del humor del autor que aunque en esta ocasión no es tan llamativo si está presente en algunos momentos que te hacen soltar una carcajada sincera de esas que a mi últimamente me cuesta sentir de verdad, así que hago un llamamiento para que Rafael Fernandez siga escribiendo, siga mejorando tanto en argumento como en formas estructurales de narrar y si puede ser una comedia total desde el principio hasta el final, sin sentido, pero llena de ese humor que hace tan especial a este autor seria ya la puta polla sagrada en vinagre de reserva de los reservas.”

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Foto y crítica: David, ser humano y taxista madrileño.

Rafael FernándezEscrito por:

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Cuarta y quinta crítica a “El comedor de coños”

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Rafa,

No voy a hacer una crítica de tu libro, porque no me gusta criticar, y para mi las críticas constructivas no existen, todas son, de una manera u otra, destructivas.
Es igual que el mito de la envidia sana, tampoco existe.

El libro me ha parecido buenísimo!!!
Me parece con diferencia el mejor de todos, el más elaborado, fluido, adictivo.
Tu personal estilo se va perfilando y cogiendo cada vez mayor fuerza y solidez.
Me da la sensación de que, si sigues escribiendo así, a este ritmo, “Chocho Ruso” será tu obra magna, el libro definitivo.

Como suele ser habitual entre tus lectores, el libro lo devoré en 2 días. No podía parar de leerlo.
Sólo eche en falta 50 páginas más. Quizás el final fue un poco forzado, aún así, me gustó.
Estaba en la sala de espera de urgencias y cuando leí un párrafo de tu novela no pude evitar soltar una espontánea carcajada en medio de la sala.

Bueno Rafa, sigue construyendo ese “Edificio Rafael”, pero en vez de, ladrillo a ladrillo, LIBRO A LIBRO! Hasta tocar el cielo con la yema de los dedos. El cielo literario!

Espero con ansia tu próximo libro!

Un fuerte abrazo!
Ánimo y Fuerza!

Marco.

“El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.”

Friedrich Nietzsche.

el-comedor-de-coños

Hola Rafa,

Gracias por el rapidísimo envío. Ya me lo he leído y he advertido que tu escritura sigue siendo cojonudamente directa y emotiva a pesar de que en este libro metas más ficción – excluyendo Un bebé – que en los dos anteriores.

Me gustan estos libros tan explícitos, en los que la violencia y el sexo se tratan sin tapujos ni rodeos. Pero ansío leer tu próximo trabajo, ese en el que demuestres que no sólo eres un obseso sexual sino que tienes innumerables recursos. Sé que es así porque he leído “La gran estafa” más cercana a la ciencia ficción que a cualquier otra cosa y creo que lo haces de puta madre. Quizás seas el próximo Olaf Stapledon.

No me enrollo más. Sólo darte la enhorabuena por este libro (al final vas a escribir más que Corín Tellado: 4.000 novelas y más de 400 millones de ventas) y mucho ánimo para el siguiente.

Disfrutad en Santander los 3, tierra preciosa. No dejéis de probar los sobaos pasiegos El macho. Con un vaso de leche son un manjar.

Abrazos,

Pablo E.

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Crítica a “El hombre de acero” de Zack Snyder

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Supongo que abrí los ojos antes. Sin embargo, el primer recuerdo que tengo de mi infancia fue ver la cola que había para entrar a ver “Superman” de Richard Donner. Se estrenó en 1978, no sé cuando la estrenaron en donde yo vivía: las islas canarias. Recuerdo la película; recuerdo el impacto que causó en mí. Fue mi primer choque frontal a 300 kilómetros por hora contra el cine y contra toda la propaganda de los Estados Unidos de América. Fue la primera vez que vi algo “tan creativo”, algo “hecho con guionistas”. Algo asombroso y emocionante. Me quedé como si hubiera presenciado en persona una aparición de mil ángeles. Aquella película me hizo abrir los ojos como nunca antes los había abierto. Aquella película hizo que viera, después de ella ¿diez mil? ¿cien mil? ¿un millón de películas? Sin embargo, volví a sentir lo que sentí en esa ocasión muy pocas veces. Me pasó con “Acorralado”, “Rocky”, “Torrente”, “El señor de los anillos”, “Terminator”, “Avatar”, “La vida es bella”, “Cyrano de Bergerac”… ¡Qué grande es el cine! ¡Sí! ¡Viva el cine! ¡Viva!

Anoche, cuando fui a ver “El hombre de acero” de Zack Snyder pensé que iba a volver a sentir esto. El comienzo, el reinicio de la leyenda de “Superman” me pareció, por momentos, que iba a ser mítico. La sensación duró 5 minutos, quizá 10. Pronto la película se convirtió en una película hecha con la misma máquina con la que hacen todas las películas made in Hollywood. La nueva peli de “Superman” ya la había visto ¿Cuantas veces has visto una película de una invasión extraterrestre? Mínimo, mil. Y no es el tema, es la forma en que me la cuentan. Un poco de, por ejemplo, “Independence day” (puestos de mando, gráficos del pentágono, apagones, militares, bla, bla) todo ello mezclado con la reciente “Los Vengadores” ¿Fui el único del cine que pensaba que los 45 minutos finales podrían haber pasado mientras “Los Vengadores” luchaban contra Loki en otra ciudad? Yo esperaba que en cualquier momento apareciera el Capitán América con Hulk. Incluso en “Superman” hay un chiste que ya vimos en la película de presentación de el Capitán América sobre lo bueno y cachas que está el héroe de turno ¿Y el diseño de los trajes de los kriptonianos? ¿Ya no lo habíamos visto en Dune o en la última de Riddick? ¿Ni siquiera en vestuario se puede innovar? ¿Tan difícil resulta? Más de lo mismo. Refrito de otras pelis. Ya que DC y Marvel están repartiéndose todo el pastel de pelis de este tipo, podrían tratar de mirar lo que hace cada uno para no ofrecernos una y otra vez lo mismo. Porque así se van a cargar las ganas de que vayamos al cine. Voy a pasar olímpicamente de ver la nueva de Lobezno o la siguiente de la Patrulla X a no ser que esté nadando en dinero. Para ver lo que vi ayer en el cine, lo siento mucho, pero lo descargo. No me mueve del sofá de mi casa.

Me gustó el nuevo actor al que le han encomendado, la dificilísima tarea, de dar vida a Superman. Henry Cavill está totalmente creíble dentro del personaje y es una percha perfecta para el traje. Pero allá donde estés, Christopher Reeve, no te olvidaré jamás. Me gustó Rusell Crove que por fin parece que ha adelgazado (no sé si le visteis como un tonel en “El hombre de los puños de hierro” (2012). No tengo nada contra los gordos. Vivan los gordos. Pero para las pelis de acción me creo más a los actores que pueden moverse ágilmente. Me gustó el nuevo general Zod. Quizás el que más me gustó de la peli. Grande. Tanto como el Zod de “Superman II”. Por cierto, hay una estúpida pelea entre fans (creo que estúpida, perdonad mi pedanteria si me equivoco). Se tiran de los pelos porque SOPOILER Superman no mata, y al final de esta peli Superman mata… ¿Acaso en Superman II, el General Zod no es asesinado también por Superman FIN DEL SPOILER. ¿Qué hay de nuevo en “El hombre de acero”? ¡Hasta el malo ya lo hemos visto! ¿No se pueden inventar uno nuevo?

Una de las razones por las que quería ver la nueva versión de Superman era para ver cómo David S. Goyer había actualizado el personaje. Soy fan del ese guionista tras su trabajo con el personaje de Batman y el último James Bond. Hasta me bajé su serie de Leonardo da Vinci. Pues nada. No hizo nada más que lo de siempre: darle una capa de la oscuridad que tan de moda está en la actualidad. Y le ha quitado los calzoncillos (gracias). No me gusta ver calzoncillos en HD. El resto nada destacable: que si la S es un signo de esperanza, que si el uniforme de Superman es el traje “tradicional” kriptoniano, que si Louise Lane tiene el superpoder de estar todo el rato al lado de Superman (ya el colmo fue cuando salió del planeta pegándose con el malo, cayó de vuelta dentro del Grand Central Station de Nueva York y aparece Louise Lane para abrazarlo). Y el drama de la muerte del padre. ¿Spiderman? ¿Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad? Oh, Dios… sólo faltó el cameo de Stan Lee como vejete simpático ¿Qué estaba viendo? Peleas y efectos especiales. Sí. “El hombre de acero” es la primera peli que me parece barata. Pagué sólo 6 euros por verla. Dios mío. Les he robado ¿Cuánto costó hacerla? Cada plano tenía un efecto especial.

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No me gustó que escribieran la pelí con plantilla. En la fábrica. Como el 99% de las cosas que me descargo. Dios mío. Richard Donner sigue vivo ¿Por qué nadie le deja volver a dirigir una peli de superhéroes? Ni Nolan ni Burton ni Singer. El “Superman” de Donner.

El otro día leí un artículo donde Spielberg y George Lucas presagiaban el fin del cine:

“Va a haber una gran crisis”, dijo Spielberg. “Va a haber una implosión en tres o cuatro de estas películas de mega-presupuesto van a estallarse contra el suelo y eso va a cambiar el paradigma de nuevo”.

Lucas añade: “Vamos a terminar con un menor número de teatros, salas de cine más grandes con un montón de cosas buenas. Ir al cine costará 50 o 100 o 150 dólares, como lo que cuesta Broadway o un partido de fútbol hoy en día. Va a ser algo caro. [Las películas] permanecerán en los teatros durante un año, como lo hace un show de Broadway. Todo lo demás estará en una pantalla pequeña.

Puede ser. Si no se lo curran, si ofrecen lo mismo una y otra vez, va a ir al cine su padre y su madre.

Rafael FernándezEscrito por:

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